martes, 12 de mayo de 2026

Saratoga - En Estado Puro


Si hay una banda española que son sinónimo de perseverancia, esos son Saratoga. Con ya casi 35 años a sus espaldas, la agrupación liderada por el incombustible Niko del Hierro ha pasado por diferentes etapas y un desfile de músicos que no han hecho mella en su determinación. Tras 8 años sin publicar material nuevo, vuelven a la palestra con su nuevo trabajo, En Estado Puro.

Este álbum llega con importantes cambios en la formación. Es el primero con Arnau Martí a la batería tras su incorporación a la banda en 2023 y también supone la salida de Jero Ramiro, miembro fundador que ya dejó las filas de Saratoga en 2006 para reincorporarse en 2014. Su salida ha sido bastante debatida ya que ha sido en malos términos y todo indica que esta vez es definitiva. Para muchos, el sonido del guitarrista es fundamental, pero ya se ha comprobado que la banda ha seguido adelante sin él con buenos resultados. Su puesto ha sido ocupado por el guitarrista peruano Charlie Parra, quien ya ha tocado con Saratoga en sus giras por Latinoamérica y que no es un desconocido para los seguidores de la banda. Así, con esta nueva encarnación, siguen adelante con Niko del Hierro al bajo y Tete Novoa a las voces, quien pronto cumplirá 20 años como vocalista de Saratoga, siendo el cantante con más años al frente y el tercer miembro más veterano que ha pasado por las filas de la formación.

El disco es toda una declaración de intenciones, con letras donde la banda reivindica su legado y sus ganas de seguir adelante pese a las adversidades, siendo también un trabajo más directo, heavy y acelerado, mostrando esa rabia y esa mencionada convicción que sigue intacta.

La encargada de abrir el álbum es Inteligencia Artificial (IA) donde cargan contra el desmesurado uso de esta herramienta que poco a poco está devorando la creatividad en muchos sectores. Musicalmente es directa y reconocible, un tema a caballo entre el heavy metal y el power y que en sus primeros compases reconoces ese sello de Saratoga. Tete se apodera del tema, entonando con registros agudos y dándonos un estribillo bien pegadizo. Se nota que la banda quiere darnos nuevos himnos y aunque será el público quien lo decida, vemos que pese a los años Saratoga siguen rubricando buenas canciones. La batería de Arnau ya deja ver su potencial y que pese a que por la banda han pasado auténticas bestias (Dani Pérez, Joaquín Arellano, Andy C. o el Estepario Siberiano) da la talla con nota.

A Toda Velocidad es uno de los temas insignia del álbum. Una pieza de speed metal con evidentes toques de power sacados de bandas como Stratovarius y donde Charlie Parra va a mostrar por qué se ha ganado el puesto como guitarrista de Saratoga. Velocidad, riffs bien potentes, solo de guitarra neoclásico, batería desenfrenada, líneas de bajo marcadas y una letra que habla de que la banda todavía tiene cuerda para rato y que este silencio discográfico de 8 años se ha roto para darnos a una banda engrasada y renacida. Esta canción me parece el himno del disco y en directo va a ser un auténtico cañonazo.

Silencio nos retrae a esos primeros años de Saratoga o a los años de álbumes como Tierra de Lobos, sonando crudos y más graves. Tete sacrifica agudos por tonos más sosegados, mientras de fondo la guitarra reparte melodías y riffs cortantes e incluso con cierto groove y las líneas de bajo capitaneadas por Niko le añaden más punch donde además tiene unos segundos para brillar en solitario. La letra es un dardo envenenado al ya ex miembro de la banda, y no será la única, ya que de manera poco velada, el disco va dedicado al ex guitarrista. El solo y esos aires a Perro Traidor hacen de este un corte curioso, diferente y más rabioso.

Llegamos a la única balada del disco, Alma de Cristal, que no va a presentar nada nuevo en este campo, siendo un tema pasteloso, con inclusión de guitarras acústicas, teclados, Tete moviéndose cómodo en estas tesituras y en definitiva, una pieza que está más cercana al proyecto en solitario de Tete y que ayuda a bajar las revoluciones en un disco potente.

Vientos de Libertad arranca de manera más oscura y densa, con un Niko marcando territorio y unos riffs machacones que muestran las influencias de Charlie, que van del power, al heavy o al metal más actual. Tete vuelve a dar una clase magistral al mostrar esos agudos potentes, mientras que el solo de Charlie acompañado por la batería de Arnau es otra carta de presentación de ambos para reivindicar su puesto. El solo de Niko que le precede es otro de los mejores momentos de la canción. La letra vuelve a abordar el concepto de un nuevo comienzo, incidiendo en esta nueva etapa por la que la banda atraviesa.

Alma Perdida nos pone en la piel de un suicida, por lo que musicalmente es oscura, reflejando una tensión constante que Arnau sabe transmitir con los golpes de batería, simulando los latidos del corazón. Tete vuelve a cantar de manera comedida, logrando interpretar el papel del protagonista y mostrar esa agonía. Las guitarras se doblan en una melodía muy maideniana para después ofrecernos un solo intenso que dan paso al clímax de la historia. Estamos ante el tema más tapado del disco al no ser el típico corte acelerado o de estribillo fácil, pero una de las canciones más complejas que Saratoga nos han ofrecido y que sin duda con cada escucha logra darnos matices nuevos.

Basta Ya de Horror nos trae a una banda que aborda la situación actual que vivimos, rodeados de guerra, miseria y mandatarios que sólo buscan el beneficio propio, todo envuelto en un heavy metal más clásico que me vuelve a recordar a los Saratoga de discos como Vientos de Guerra. Es quizás el tema más plano del disco, donde se puede rescatar el solo de guitarra pero que por lo demás, no logra engancharme o despertar mi atención.

Todo Acabó nos habla del desamor, del fin de una relación y que empieza con Arnau en solitario para darnos después a un Niko liderando el tema con sus líneas de bajo crujientes y potentes, volviendo a reivindicar su puesto como uno de los mejores bajistas del heavy metal nacional. Volvemos a encontrarnos a un Tete que canta más grave y contenido mientras unos riffs de guitarra y bajo combinados se nos presentan y que es otra de esas marcas de Saratoga tan reconocibles. Otro corte oscuro y más pantanoso pero que nos muestra otra cara de la banda que también experimenta pero sin perder su esencia.

La sorpresa del álbum nos llega con Te Vistes de León, donde por primera vez en 35 años de historia de Saratoga, Niko del Hierro se encarga de cantar, dándonos una canción diferente, adaptada a su voz, más ronca, que pese a comenzar como si fuera un power metal poderoso, nos ofrece un heavy metal con destellos de punk y donde el bajista se despacha bien a gusto volviendo a dedicar unas palabras a su ya ex compañero de banda. Una pena que la relación entre ambos acabe así tras años de andaduras juntos y que esta batalla se esté dando de forma tan abierta, pero la canción sirve para que Niko libere esa rabia y frustración con una letra que no deja nada a la imaginación. El protagonismo en lo musical recae en bajo y batería aunque los riffs de guitarra acelerados y mordedores ayudan a impregnar de veneno al tema.

El final del disco llega con Somos Fuego, pieza intensa nuevamente con ese mensaje de seguir adelante que las banda nos quiere grabar a fuego. Esta canción sí que recuerda a los trabajos más actuales de la formación, como Morir en el Bien, Vivir en el Mal, y en concreto tiene partes que relaciono con el tema Mi Venganza. Estribillo bien marcado, momentos instrumentales más elaborados y atmosféricos y un broche a un álbum que une perfectamente el sonido clásico con el más actual de una banda que no se rinde.

Esta nueva etapa de Saratoga nos trae un álbum que sirve como toma de contacto, donde los nuevos fichajes sacan pecho y tenemos desde el power metal más clásico y elaborado al heavy metal que la banda abandera desde hace ya 35 años. Todo indica que estos Saratoga van a tirar por estos derroteros y que ahora van a ir a por todo, con mucho que demostrar. Yo les doy un voto de confianza, como llevo haciendo desde que los descubrí y con ilusión de ver a dónde nos lleva este nuevo capítulo.

Discográfica: Maldito Records

 

Formación

  • Niko del Hierro - Bajo
  • Tete Novoa - Voz
  • Arnau Martí - Bastería
  • Charlie Parra - Guitarra


Tracklist

  1. Inteligencia Artificial (IA)
  2. A Toda Velocidad
  3. Silencio
  4. Alma de Cristal
  5. Vientos de Libertad
  6. Alma Perdida
  7. Basta ya de Horror
  8. Todo Acabó
  9. Te Vistes de León
  10. Somos Fuego

 

Puntuación: 7.75/10

 

martes, 5 de mayo de 2026

Hellripper - Coronach


Hablar de Hellripper es hablar del creador y cerebro de la banda, el escocés James McBain, quien en 2014 dio forma a esta "one man band" encargándose él de todos los instrumentos y que poco a poco ha ido ganando cierto renombre en la escena. Ahora nos presenta su cuarto trabajo Coronach, arropado esta vez por la discográfica Century Media.

Los que ya conozcan el trabajo de Hellripper ya saben lo que se van a encontrar. Si es tu primera vez, es  complicado meterlos en un sólo estilo, pero su sonido es una estudiada mezcla de speed metal crudo y descarnado herencia de Motörhead, evidentes toques de Venom y ese thrash y proto black metal de formaciones como los primeros Sodom o Bathory. Una orgía sonora que encaja a la perfección y que nos da como resultado canciones que aportan melodías muy llamativas pero sin perder oscuridad y violencia contenida.

Antes de meternos de lleno en sus 8 temas, mencionar su portada, posiblemente la mejor hasta la fecha, que creo que plasma muy bien el sonido y la temática que suelen abordar las letras, donde la mitología escocesa siempre tiene gran protagonismo.

Ahora sí, el álbum arranca con Hunderprest, que arranca sin paliativos con un riff bien acelerado y afilado que da paso a un speed/black metal que inmediatamente te incita a mover la cabeza con su frenetismo y con rasgada voz de McBain. Hacia la mitad la batería se descontrola para pasar a un black metal más atmosférico e intenso junto a unos solos de guitarra melódicos y más enfocados en el heavy metal e incluso en sus compases finales teclados que me hacen recordar a los mejores Children Of Bodom que demuestra que esa mezcla de influencias son perfectamente balanceadas cuando la canción lo demanda. Un inicio que ya te atrapa en la red que Mc Bain ha tejido sin fisuras.

Kinchyle (Goatkraft And Granite) llama la atención por ser un tema más cercano al speed metal más tradicional, recordando sus primeros compases a bandas míticas del género como Grave Digger, Running Wild o Scanner con esos riffs acelerados pero melódicos, que conjugan con la voz rasgada y aguda. Sin duda, las guitarras son las protagonistas que van repitiendo un riff muy sólido y su estribillo más coral y pegadizo. Canción que saca a relucir la faceta más melódica de Hellripper.

El piano nos da la bienvenida a The Art Of Resurrection para crear una atmósfera melancólica y oscura que desarrollará ese metal demente y melódico con buenos momentos a la batería (para mí una de las mejores interpretaciones de McBain con el instrmento) y es en Baobhan Sith (Waltz Of The Damned) cuando el black metal más podrido vuelve a la palestra, mostrando guturales más marcados pero donde encontramos cierta teatralidad en sus estrofas de gran inspiración en Mercyful Fate. Pese a que son muchas las inspiraciones de las que Hellripper toman, crean un sonido propio y este tema es un claro ejemplo de cómo reinventar ciertas influencias. Una canción que en sus más de 6 minutos nos regala momentos instrumentales muy logrados.

Blakk Satanik Fvkkstorm es la canción con la que vuelven a sus raíces para darnos es black/speed fruto de una noche loca entre Motörhead y Venom y que si eres seguidor de Hellripper desde sus inicios, el tema te va a arrancar una sonrisa y te va a recordar a sus primeros trabajos. Corto, intenso y que va directo al grano.

Sculptor’s Cave también destaca por sus influencias en el heavy metal de corte más clásico y por presentar melodías orientales (que algunos dirán que están inspiradas en el famoso tema de Iron Maiden Powerslave) que abre con un bajo bien marcado y que tiene un estribillo que logra quedarse en tu cabeza. Una de esas piezas sorpresivas que demuestran la evolución que McBain ha ido desarrollando a lo largo de los discos.

Mortercheyn es una nueva arremetida de black metal visceral que saca a relucir la vertiente más extrema y cruda del sonido de Hellripper, un corte directo y crudo que busca esa violencia sonora y que agradará a los que andan buscando mayor agresividad por parte del escocés.

Pero sin duda alguna el mejor corte del disco es Coronach, pieza de casi 9 minutos que es la joya del álbum y una de las mejores composiciones que ha realizado McBain por no decir la mejor. Está inspirada en el poema del mismo nombre del escritor escocés Walter Scott (autor entre otras obras, de Ivanhoe) y arranca con la famosa "Marcha Fúnebre" y con un McBain irreconocible a la voz, cantando de manera operística y teatral, creando la atmósfera perfecta para un funeral. Entonces entra el black metal más melancólico y melódico, con pequeños toques de doom metal que va arrastrando la voz y unas guitarras contenidas con unos riffs endiabladamente pegadizos.Tras 4 minutos de lamento y oscuridad, llega el speed metal más cañero y descarnado con unos solos muy heavys y tras eso, unas melodías que parecen haber salido de los primeros discos de Iron Maiden, donde las guitarras hacen un sentido homenaje a la NWOBHM y que son sin duda el cenit de la canción. Pero todavía quedan unos últimos segundos épicos donde las gaitas aparecen a modo de funeral escocés para poner la guinda a una de las mejores canciones que he escuchado este año, elevando este disco a otro nivel y coronando a McBain como uno de los mejores compositores en su campo.

Coronach nos presenta un álbum equilibrado, donde vamos a encontrar temas que van a mostrar influencias del speed, el black, el heavy metal clásico y donde hay mayor lugar para la experimentación, pero sin perder un ápice del sonido que Hellripper lleva desarrollando desde sus inicios. Sin duda el trabajo más elaborado de James McBain y que nos adentra en una nueva etapa dentro de su carrera. Una auténtica experiencia sonora.

Discográfica: Century Media

 

Formación

  • James McBain - Voz, guitarras, bajo, batería 


Tracklist

  1. Hunderprest
  2. Kinchyle (Goatkraft And Granite)
  3. The Art Of Resurrection
  4. Baobhan Sith (Waltz Of The Damned)
  5. Blakk Satanik Fvkkstorm
  6. Sculptor's Cave
  7. Mortercheyn
  8. Coronach

 

Puntuación: 8.5/10 

  

Triumpher - Piercing The Heart Of The World


Si hay una banda actual que ha logrado plasmar el heavy metal en su vertiente más épica y pura, sin duda esos son Triumpher. La formación griega, fundada en 2019 han publicado 3 álbumes de estudio que son imbatibles y con el que han logrado desarrollar un estilo muy marcado e inconfundible, llevando como estandarte la rica mitología de su país. El pasado mes de marzo lanzaron su tercer trabajo Piercing The Heart Of The World con el que se afianzan como apuesta segura dentro del heavy metal underground y que si siguen por este camino, pueden llegar a dar mucho que hablar.

Hay una palabra que se va a repetir mucho a lo largo de este análisis y esa es "épico" y es que no hay otra forma de definir el disco y el sonido de los helenos, mostrando una más que innegable influencia de bandas como Manowar o Virgin Steele, pero también de Bathory en su etapa vikinga. Aquí el metal más rimbombante y solemne va a estar presente en todo momento, con coros grandilocuentes, letras donde abunda lo heroico y lo mitológico y la atmósfera donde casi se puede oler el acero, el sudor y la sangre. Si vas buscando eso, quédate porque Triumpher te van a dar lo que ibas buscando.

La inicial Black Blood arranca con coros celestiales, batería marcial y guitarras afiladas, todo ello coronado por la bestial voz de Mars Triumph, que la primera vez que lo escuché me quedé alucinado. Estamos ante un Eric Adams rejuvenecido, y es que es imposible no comparar ambas voces, siendo en muchas ocasiones un calco (en el buen sentido) pero aquí el vocalista añade elementos rasgados en algunos momentos junto a partes más operísticas. Sin duda de lo mejor del disco es escucharle cantar. A eso hay que sumarle los toques sinfónicos y unas líneas de bajo bien marcadas (Gran trabajo en todo el disco por parte de Stelios Zoumis) que se mezclan con unos solos bastante efectivos y ese combo de guitarras poderosas realizadas por Christopher Tsakiropoulos y Marios Petropoulos. Un inicio que ya despeja toda duda acerca de lo que nos van a ofrecer el combo griego.

Destroyer es un auténtico torbellino de epicidad y heavy metal en estado puro. Las guitarras galopantes y la batería arrolladora de Agis Tzoukopoulos van al timón mientras que Mars Triumph va entonando un himno épico donde mezcla de manera pasmosa registros agudos y solemnes junto a partes rasgadas y más oscuras. Los coros y los teclados añaden más empaque a una canción que haría enrojecer a los actuales Manowar, mostrando el sonido que ellos antaño enarbolaron pero puliéndolo y dándole nuevos matices. El solo de guitarra y sus compases finales hacen que quieras unirte a la batalla y levantar el puño. Simplemente épico.

The Mountain Throne fue el adelanto del álbum. Aquí encontramos pasajes más elaborados en un tempo más calmado y partes instrumentales majestuosas, donde Mars Triumph parece que declama en lugar de cantar, apoyado en esos coros marciales y donde los teclados ganan mayor peso. No van a faltar momentos para que las guitarras tengan su momento de brillar y hacia mitad de la canción y tras su estribillo pasan a acelerar con elementos del black metal como el tremolo picking, doble bombo y la voz más áspera y cruda (no olvidemos que varios de los miembros han tocado anteriormente en bandas de black metal, por lo que esas influencias también se reflejan en el sonido del disco) El final se torna más grandilocuente con los coros oscuros que dan por terminado un corte intenso.

La mitología griega es uno de los pilares en la narrativa de Triumpher y el mayor ejemplo lo tenemos con Ithaca (The Return Of The Eternal King) donde nos hablan del retorno de Ulises a su hogar tras todo lo acontecido en La Odisea, siendo una pieza de más de seis minutos en la que encontramos desde partes narradas en una atmósfera de calma a registros agudos y llenos de sentimiento que sirven para que Mars Triumph luzca todos sus recursos vocales mientras de fondo las guitarras cristalinas le acompañen. hacia la mitad sube en su intensidad con la aparición de la batería y guitarras distorsionadas, aportando mayor epicidad. Quizás sea del disco el tema más difícil de digerir pero que tras varias escuchas terminas abrazando y que sirve de oasis entre tanta opulencia sonora.

Algo parecido ocurre con Vaults Of Immortals, canción de apenas 2 minutos que sirve para que tomemos un respiro para lo que se avecina, teniendo una base instrumental acústica y una interpretación más teatral por parte del vocalista.

The Flaming Sword recupera la épica y el sonido más recargado, con guitarras que cabalgan, líneas de bajo bien marcadas, batería con pegada contundente y esos coros "manowarescos" que retoman ese heavy metal más rimbombante, con un buen estribillo y guitarras que se doblan y muestran uno de los mejores solos del disco, donde lo melódico y lo dramático se unen siendo una pieza bien equilibrada. Una canción más que correcta.

Erynies es un corte que en lo musical adapta perfectamente la figura mitológica de las erinias, siendo oscura, más cruda y agresiva, donde otra vez las influencias del black metal son notables. Se acelera el ritmo y la batería gana en matices, mientras que las guitarras y las partes orquestales nos adentran en una atmósfera más oscura y opresiva, contando con unas líneas de bajo más crujientes y en su estribillo el coro y la voz gutural hacen que parece que estemos descendiendo al mismísimo Hades. Sin duda, uno de los mejores momentos del disco y que demuestra que Triumpher tienen recursos para ofrecer canciones más variadas.

Como colofón está Naus Apidalia, tema de nueve minutos y medio donde vuelven a narrarnos pasajes de La Odisea, empezando con un heavy metal más solemne con guitarras y bajo cabalgando con elegancia mientras que la voz nos va metiendo en la historia. Unos primeros minutos épicos que ayudan a sumergirnos en la atmósfera para dar paso a la segunda parte de la narrativa, más oscura y recargada en los coros donde el solo de bajo da la entrada, con una voz que va susurrando y nos introduce en un viaje onírico. Sorprende ese giro en su tercera parte, cantada en griego donde se recupera ese ambiente más grandilocuente para finalmente explotar en su última parte, donde los solos de guitarra van a ser los protagonistas y el dúo de hachas van a poder brillar y en sus últimos compases recuperar las melodías del principio y ponerle el broche a esta epopeya que la banda ha manejado de manera magistral, haciendo que su duración no se haga pesada si te has dejado llevar por ella.

Con este tercer trabajo Triumpher vuelven a sorprender con su heavy metal donde hay cabida para pasajes épicos, partes sinfónicas, momentos con referencias al metal extremo donde nos hacen viajar a través de la mitología. Canciones grandilocuentes y riqueza instrumental en un disco que pese a sus recargados y duraderos temas no se hace pesado y te invita a que lo revisites más veces. Disco forjado con acero griego por artesanos que conocen el secreto del metal más auténtico.

Discográfica: No Remorse Records

 

Formación

  • Mars Triumph - Voz
  • Christopher Tsakiropoulos - Guitarra 
  • Mario Peters - Guitarra 
  • Stelios Zoumis - Bajo
  • Agis Tzoukopoulos - Batería

 

Tracklist

  1. Black Blood
  2. Destroyer
  3. The Mountain Throne
  4. Ithaca (Return Of The Eternal King)
  5. Vaults Of Immortals
  6. The Flaming Sword
  7. Erinyes
  8. Naus Apidalia

 

Puntuación: 9/10