Hablar de Hellripper es hablar del creador y cerebro de la banda, el escocés James McBain, quien en 2014 dio forma a esta "one man band" encargándose él de todos los instrumentos y que poco a poco ha ido ganando cierto renombre en la escena. Ahora nos presenta su cuarto trabajo Coronach, arropado esta vez por la discográfica Century Media.
Los que ya conozcan el trabajo de Hellripper ya saben lo que se van a encontrar. Si es tu primera vez, es complicado meterlos en un sólo estilo, pero su sonido es una estudiada mezcla de speed metal crudo y descarnado herencia de Motörhead, evidentes toques de Venom y ese thrash y proto black metal de formaciones como los primeros Sodom o Bathory. Una orgía sonora que encaja a la perfección y que nos da como resultado canciones que aportan melodías muy llamativas pero sin perder oscuridad y violencia contenida.
Antes de meternos de lleno en sus 8 temas, mencionar su portada, posiblemente la mejor hasta la fecha, que creo que plasma muy bien el sonido y la temática que suelen abordar las letras, donde la mitología escocesa siempre tiene gran protagonismo.
Ahora sí, el álbum arranca con Hunderprest, que arranca sin paliativos con un riff bien acelerado y afilado que da paso a un speed/black metal que inmediatamente te incita a mover la cabeza con su frenetismo y con rasgada voz de McBain. Hacia la mitad la batería se descontrola para pasar a un black metal más atmosférico e intenso junto a unos solos de guitarra melódicos y más enfocados en el heavy metal e incluso en sus compases finales teclados que me hacen recordar a los mejores Children Of Bodom que demuestra que esa mezcla de influencias son perfectamente balanceadas cuando la canción lo demanda. Un inicio que ya te atrapa en la red que Mc Bain ha tejido sin fisuras.
Kinchyle (Goatkraft And Granite) llama la atención por ser un tema más cercano al speed metal más tradicional, recordando sus primeros compases a bandas míticas del género como Grave Digger, Running Wild o Scanner con esos riffs acelerados pero melódicos, que conjugan con la voz rasgada y aguda. Sin duda, las guitarras son las protagonistas que van repitiendo un riff muy sólido y su estribillo más coral y pegadizo. Canción que saca a relucir la faceta más melódica de Hellripper.
El piano nos da la bienvenida a The Art Of Resurrection para crear una atmósfera melancólica y oscura que desarrollará ese metal demente y melódico con buenos momentos a la batería (para mí una de las mejores interpretaciones de McBain con el instrmento) y es en Baobhan Sith (Waltz Of The Damned) cuando el black metal más podrido vuelve a la palestra, mostrando guturales más marcados pero donde encontramos cierta teatralidad en sus estrofas de gran inspiración en Mercyful Fate. Pese a que son muchas las inspiraciones de las que Hellripper toman, crean un sonido propio y este tema es un claro ejemplo de cómo reinventar ciertas influencias. Una canción que en sus más de 6 minutos nos regala momentos instrumentales muy logrados.
Blakk Satanik Fvkkstorm es la canción con la que vuelven a sus raíces para darnos es black/speed fruto de una noche loca entre Motörhead y Venom y que si eres seguidor de Hellripper desde sus inicios, el tema te va a arrancar una sonrisa y te va a recordar a sus primeros trabajos. Corto, intenso y que va directo al grano.
Sculptor’s Cave también destaca por sus influencias en el heavy metal de corte más clásico y por presentar melodías orientales (que algunos dirán que están inspiradas en el famoso tema de Iron Maiden Powerslave) que abre con un bajo bien marcado y que tiene un estribillo que logra quedarse en tu cabeza. Una de esas piezas sorpresivas que demuestran la evolución que McBain ha ido desarrollando a lo largo de los discos.
Mortercheyn es una nueva arremetida de black metal visceral que saca a relucir la vertiente más extrema y cruda del sonido de Hellripper, un corte directo y crudo que busca esa violencia sonora y que agradará a los que andan buscando mayor agresividad por parte del escocés.
Pero sin duda alguna el mejor corte del disco es Coronach, pieza de casi 9 minutos que es la joya del álbum y una de las mejores composiciones que ha realizado McBain por no decir la mejor. Está inspirada en el poema del mismo nombre del escritor escocés Walter Scott (autor entre otras obras, de Ivanhoe) y arranca con la famosa "Marcha Fúnebre" y con un McBain irreconocible a la voz, cantando de manera operística y teatral, creando la atmósfera perfecta para un funeral. Entonces entra el black metal más melancólico y melódico, con pequeños toques de doom metal que va arrastrando la voz y unas guitarras contenidas con unos riffs endiabladamente pegadizos.Tras 4 minutos de lamento y oscuridad, llega el speed metal más cañero y descarnado con unos solos muy heavys y tras eso, unas melodías que parecen haber salido de los primeros discos de Iron Maiden, donde las guitarras hacen un sentido homenaje a la NWOBHM y que son sin duda el cenit de la canción. Pero todavía quedan unos últimos segundos épicos donde las gaitas aparecen a modo de funeral escocés para poner la guinda a una de las mejores canciones que he escuchado este año, elevando este disco a otro nivel y coronando a McBain como uno de los mejores compositores en su campo.
Coronach nos presenta un álbum equilibrado, donde vamos a encontrar temas que van a mostrar influencias del speed, el black, el heavy metal clásico y donde hay mayor lugar para la experimentación, pero sin perder un ápice del sonido que Hellripper lleva desarrollando desde sus inicios. Sin duda el trabajo más elaborado de James McBain y que nos adentra en una nueva etapa dentro de su carrera. Una auténtica experiencia sonora.
Discográfica: Century Media
Formación
- James McBain - Voz, guitarras, bajo, batería
Tracklist
- Hunderprest
- Kinchyle (Goatkraft And Granite)
- The Art Of Resurrection
- Baobhan Sith (Waltz Of The Damned)
- Blakk Satanik Fvkkstorm
- Sculptor's Cave
- Mortercheyn
- Coronach
Puntuación: 8.5/10

