martes, 5 de mayo de 2026

Hellripper - Coronach


Hablar de Hellripper es hablar del creador y cerebro de la banda, el escocés James McBain, quien en 2014 dio forma a esta "one man band" encargándose él de todos los instrumentos y que poco a poco ha ido ganando cierto renombre en la escena. Ahora nos presenta su cuarto trabajo Coronach, arropado esta vez por la discográfica Century Media.

Los que ya conozcan el trabajo de Hellripper ya saben lo que se van a encontrar. Si es tu primera vez, es  complicado meterlos en un sólo estilo, pero su sonido es una estudiada mezcla de speed metal crudo y descarnado herencia de Motörhead, evidentes toques de Venom y ese thrash y proto black metal de formaciones como los primeros Sodom o Bathory. Una orgía sonora que encaja a la perfección y que nos da como resultado canciones que aportan melodías muy llamativas pero sin perder oscuridad y violencia contenida.

Antes de meternos de lleno en sus 8 temas, mencionar su portada, posiblemente la mejor hasta la fecha, que creo que plasma muy bien el sonido y la temática que suelen abordar las letras, donde la mitología escocesa siempre tiene gran protagonismo.

Ahora sí, el álbum arranca con Hunderprest, que arranca sin paliativos con un riff bien acelerado y afilado que da paso a un speed/black metal que inmediatamente te incita a mover la cabeza con su frenetismo y con rasgada voz de McBain. Hacia la mitad la batería se descontrola para pasar a un black metal más atmosférico e intenso junto a unos solos de guitarra melódicos y más enfocados en el heavy metal e incluso en sus compases finales teclados que me hacen recordar a los mejores Children Of Bodom que demuestra que esa mezcla de influencias son perfectamente balanceadas cuando la canción lo demanda. Un inicio que ya te atrapa en la red que Mc Bain ha tejido sin fisuras.

Kinchyle (Goatkraft And Granite) llama la atención por ser un tema más cercano al speed metal más tradicional, recordando sus primeros compases a bandas míticas del género como Grave Digger, Running Wild o Scanner con esos riffs acelerados pero melódicos, que conjugan con la voz rasgada y aguda. Sin duda, las guitarras son las protagonistas que van repitiendo un riff muy sólido y su estribillo más coral y pegadizo. Canción que saca a relucir la faceta más melódica de Hellripper.

El piano nos da la bienvenida a The Art Of Resurrection para crear una atmósfera melancólica y oscura que desarrollará ese metal demente y melódico con buenos momentos a la batería (para mí una de las mejores interpretaciones de McBain con el instrmento) y es en Baobhan Sith (Waltz Of The Damned) cuando el black metal más podrido vuelve a la palestra, mostrando guturales más marcados pero donde encontramos cierta teatralidad en sus estrofas de gran inspiración en Mercyful Fate. Pese a que son muchas las inspiraciones de las que Hellripper toman, crean un sonido propio y este tema es un claro ejemplo de cómo reinventar ciertas influencias. Una canción que en sus más de 6 minutos nos regala momentos instrumentales muy logrados.

Blakk Satanik Fvkkstorm es la canción con la que vuelven a sus raíces para darnos es black/speed fruto de una noche loca entre Motörhead y Venom y que si eres seguidor de Hellripper desde sus inicios, el tema te va a arrancar una sonrisa y te va a recordar a sus primeros trabajos. Corto, intenso y que va directo al grano.

Sculptor’s Cave también destaca por sus influencias en el heavy metal de corte más clásico y por presentar melodías orientales (que algunos dirán que están inspiradas en el famoso tema de Iron Maiden Powerslave) que abre con un bajo bien marcado y que tiene un estribillo que logra quedarse en tu cabeza. Una de esas piezas sorpresivas que demuestran la evolución que McBain ha ido desarrollando a lo largo de los discos.

Mortercheyn es una nueva arremetida de black metal visceral que saca a relucir la vertiente más extrema y cruda del sonido de Hellripper, un corte directo y crudo que busca esa violencia sonora y que agradará a los que andan buscando mayor agresividad por parte del escocés.

Pero sin duda alguna el mejor corte del disco es Coronach, pieza de casi 9 minutos que es la joya del álbum y una de las mejores composiciones que ha realizado McBain por no decir la mejor. Está inspirada en el poema del mismo nombre del escritor escocés Walter Scott (autor entre otras obras, de Ivanhoe) y arranca con la famosa "Marcha Fúnebre" y con un McBain irreconocible a la voz, cantando de manera operística y teatral, creando la atmósfera perfecta para un funeral. Entonces entra el black metal más melancólico y melódico, con pequeños toques de doom metal que va arrastrando la voz y unas guitarras contenidas con unos riffs endiabladamente pegadizos.Tras 4 minutos de lamento y oscuridad, llega el speed metal más cañero y descarnado con unos solos muy heavys y tras eso, unas melodías que parecen haber salido de los primeros discos de Iron Maiden, donde las guitarras hacen un sentido homenaje a la NWOBHM y que son sin duda el cenit de la canción. Pero todavía quedan unos últimos segundos épicos donde las gaitas aparecen a modo de funeral escocés para poner la guinda a una de las mejores canciones que he escuchado este año, elevando este disco a otro nivel y coronando a McBain como uno de los mejores compositores en su campo.

Coronach nos presenta un álbum equilibrado, donde vamos a encontrar temas que van a mostrar influencias del speed, el black, el heavy metal clásico y donde hay mayor lugar para la experimentación, pero sin perder un ápice del sonido que Hellripper lleva desarrollando desde sus inicios. Sin duda el trabajo más elaborado de James McBain y que nos adentra en una nueva etapa dentro de su carrera. Una auténtica experiencia sonora.

Discográfica: Century Media

 

Formación

  • James McBain - Voz, guitarras, bajo, batería 


Tracklist

  1. Hunderprest
  2. Kinchyle (Goatkraft And Granite)
  3. The Art Of Resurrection
  4. Baobhan Sith (Waltz Of The Damned)
  5. Blakk Satanik Fvkkstorm
  6. Sculptor's Cave
  7. Mortercheyn
  8. Coronach

 

Puntuación: 8.5/10 

  

Triumpher - Piercing The Heart Of The World


Si hay una banda actual que ha logrado plasmar el heavy metal en su vertiente más épica y pura, sin duda esos son Triumpher. La formación griega, fundada en 2019 han publicado 3 álbumes de estudio que son imbatibles y con el que han logrado desarrollar un estilo muy marcado e inconfundible, llevando como estandarte la rica mitología de su país. El pasado mes de marzo lanzaron su tercer trabajo Piercing The Heart Of The World con el que se afianzan como apuesta segura dentro del heavy metal underground y que si siguen por este camino, pueden llegar a dar mucho que hablar.

Hay una palabra que se va a repetir mucho a lo largo de este análisis y esa es "épico" y es que no hay otra forma de definir el disco y el sonido de los helenos, mostrando una más que innegable influencia de bandas como Manowar o Virgin Steele, pero también de Bathory en su etapa vikinga. Aquí el metal más rimbombante y solemne va a estar presente en todo momento, con coros grandilocuentes, letras donde abunda lo heroico y lo mitológico y la atmósfera donde casi se puede oler el acero, el sudor y la sangre. Si vas buscando eso, quédate porque Triumpher te van a dar lo que ibas buscando.

La inicial Black Blood arranca con coros celestiales, batería marcial y guitarras afiladas, todo ello coronado por la bestial voz de Mars Triumph, que la primera vez que lo escuché me quedé alucinado. Estamos ante un Eric Adams rejuvenecido, y es que es imposible no comparar ambas voces, siendo en muchas ocasiones un calco (en el buen sentido) pero aquí el vocalista añade elementos rasgados en algunos momentos junto a partes más operísticas. Sin duda de lo mejor del disco es escucharle cantar. A eso hay que sumarle los toques sinfónicos y unas líneas de bajo bien marcadas (Gran trabajo en todo el disco por parte de Stelios Zoumis) que se mezclan con unos solos bastante efectivos y ese combo de guitarras poderosas realizadas por Christopher Tsakiropoulos y Marios Petropoulos. Un inicio que ya despeja toda duda acerca de lo que nos van a ofrecer el combo griego.

Destroyer es un auténtico torbellino de epicidad y heavy metal en estado puro. Las guitarras galopantes y la batería arrolladora de Agis Tzoukopoulos van al timón mientras que Mars Triumph va entonando un himno épico donde mezcla de manera pasmosa registros agudos y solemnes junto a partes rasgadas y más oscuras. Los coros y los teclados añaden más empaque a una canción que haría enrojecer a los actuales Manowar, mostrando el sonido que ellos antaño enarbolaron pero puliéndolo y dándole nuevos matices. El solo de guitarra y sus compases finales hacen que quieras unirte a la batalla y levantar el puño. Simplemente épico.

The Mountain Throne fue el adelanto del álbum. Aquí encontramos pasajes más elaborados en un tempo más calmado y partes instrumentales majestuosas, donde Mars Triumph parece que declama en lugar de cantar, apoyado en esos coros marciales y donde los teclados ganan mayor peso. No van a faltar momentos para que las guitarras tengan su momento de brillar y hacia mitad de la canción y tras su estribillo pasan a acelerar con elementos del black metal como el tremolo picking, doble bombo y la voz más áspera y cruda (no olvidemos que varios de los miembros han tocado anteriormente en bandas de black metal, por lo que esas influencias también se reflejan en el sonido del disco) El final se torna más grandilocuente con los coros oscuros que dan por terminado un corte intenso.

La mitología griega es uno de los pilares en la narrativa de Triumpher y el mayor ejemplo lo tenemos con Ithaca (The Return Of The Eternal King) donde nos hablan del retorno de Ulises a su hogar tras todo lo acontecido en La Odisea, siendo una pieza de más de seis minutos en la que encontramos desde partes narradas en una atmósfera de calma a registros agudos y llenos de sentimiento que sirven para que Mars Triumph luzca todos sus recursos vocales mientras de fondo las guitarras cristalinas le acompañen. hacia la mitad sube en su intensidad con la aparición de la batería y guitarras distorsionadas, aportando mayor epicidad. Quizás sea del disco el tema más difícil de digerir pero que tras varias escuchas terminas abrazando y que sirve de oasis entre tanta opulencia sonora.

Algo parecido ocurre con Vaults Of Immortals, canción de apenas 2 minutos que sirve para que tomemos un respiro para lo que se avecina, teniendo una base instrumental acústica y una interpretación más teatral por parte del vocalista.

The Flaming Sword recupera la épica y el sonido más recargado, con guitarras que cabalgan, líneas de bajo bien marcadas, batería con pegada contundente y esos coros "manowarescos" que retoman ese heavy metal más rimbombante, con un buen estribillo y guitarras que se doblan y muestran uno de los mejores solos del disco, donde lo melódico y lo dramático se unen siendo una pieza bien equilibrada. Una canción más que correcta.

Erynies es un corte que en lo musical adapta perfectamente la figura mitológica de las erinias, siendo oscura, más cruda y agresiva, donde otra vez las influencias del black metal son notables. Se acelera el ritmo y la batería gana en matices, mientras que las guitarras y las partes orquestales nos adentran en una atmósfera más oscura y opresiva, contando con unas líneas de bajo más crujientes y en su estribillo el coro y la voz gutural hacen que parece que estemos descendiendo al mismísimo Hades. Sin duda, uno de los mejores momentos del disco y que demuestra que Triumpher tienen recursos para ofrecer canciones más variadas.

Como colofón está Naus Apidalia, tema de nueve minutos y medio donde vuelven a narrarnos pasajes de La Odisea, empezando con un heavy metal más solemne con guitarras y bajo cabalgando con elegancia mientras que la voz nos va metiendo en la historia. Unos primeros minutos épicos que ayudan a sumergirnos en la atmósfera para dar paso a la segunda parte de la narrativa, más oscura y recargada en los coros donde el solo de bajo da la entrada, con una voz que va susurrando y nos introduce en un viaje onírico. Sorprende ese giro en su tercera parte, cantada en griego donde se recupera ese ambiente más grandilocuente para finalmente explotar en su última parte, donde los solos de guitarra van a ser los protagonistas y el dúo de hachas van a poder brillar y en sus últimos compases recuperar las melodías del principio y ponerle el broche a esta epopeya que la banda ha manejado de manera magistral, haciendo que su duración no se haga pesada si te has dejado llevar por ella.

Con este tercer trabajo Triumpher vuelven a sorprender con su heavy metal donde hay cabida para pasajes épicos, partes sinfónicas, momentos con referencias al metal extremo donde nos hacen viajar a través de la mitología. Canciones grandilocuentes y riqueza instrumental en un disco que pese a sus recargados y duraderos temas no se hace pesado y te invita a que lo revisites más veces. Disco forjado con acero griego por artesanos que conocen el secreto del metal más auténtico.

Discográfica: No Remorse Records

 

Formación

  • Mars Triumph - Voz
  • Christopher Tsakiropoulos - Guitarra 
  • Mario Peters - Guitarra 
  • Stelios Zoumis - Bajo
  • Agis Tzoukopoulos - Batería

 

Tracklist

  1. Black Blood
  2. Destroyer
  3. The Mountain Throne
  4. Ithaca (Return Of The Eternal King)
  5. Vaults Of Immortals
  6. The Flaming Sword
  7. Erinyes
  8. Naus Apidalia

 

Puntuación: 9/10