Si nos remontamos a los años dorados del thrash metal, concretamente en la escena de la Bay Arena, encontramos formaciones que se ganaron el estatus de legendarias. Tenemos al Big 4, estandartes del género y a otras que si bien podrían formar parte de ese cuarteto, también lograron hacerse un nombre que perdura a día de hoy. Y después tenemos bandas que han logrado sobrevivir sin tanto éxito pero que se merecen un mayor reconocimiento, y sin duda una de ellas es Flotsam & Jetsam.
Su trayectoria cumple los estándares de toda banda del género. Su primer álbum, el legendario Doomsday of the Deceiver, salió en 1986, cuando el thrash metal estaba en su apogeo, y lograron un éxito junto a su siguiente trabajo, No Place for Disgrace. Pero después llegaron los temidos noventa y como muchos otros grupos, comenzó su decadencia, publicando discos de dudosa calidad y sobreviviendo a duras penas. Y después llegó el renacimiento. En 2016, con una formación renovada, comienzan a lanzar álbumes que vuelven a llamar la atención de los fanáticos del thrash y toman el estatus de banda de culto, llegando a nuevas generaciones. Así, con más de 40 años de carrera ininterrumpida, Flotsam & Jetsam publican su nueva obra Rats in the Temple, ahora bajo el sello de Napalm Records, muestra de que los de Arizona están viviendo un momento dulce en su carrera.
La formación permanece estable desde hace ya unos cuantos años, teniendo como pilares a los dos miembros clásicos, Eric A.K. a las voces y Michael Gilbert a la guitarra. Junto a ellos están Steve Conley a la otra guitarra, Bill Bodily al bajo y Ken Mary a la batería, quien también se ha encargado de producir el disco, siendo mezclado y masterizado por Jacob Hansen. La portada corre a cargo de Andy Pilkington, que ya se ha encargado de realizar las portadas de sus trabajos anteriores, teniendo de regreso al dragón de los dos discos pasados, expulsando del templo a las ratas a golpe de fuego como bien reza el título del disco. Una portada más adecuada para una banda de power metal, aunque bien Flotsam & Jetsam beben ligeramente de ese sonido.
Pasando a analizar las canciones, el disco abre con Harvesting the Hate, con esa introducción hollywoodiense que da paso a un doble bombo arrasador y unas guitarras agresivas que se complementan con la voz de un Eric que está sublime, manteniendo una voz aguda y poderosa que marina muy bien con la propuesta. El estribillo muestra mayor despliegue melódico en un inicio prometedor.
Damnation tiene un comienzo épico y oscuro, más cercano a ese power metal europeo apoyado en unos coros que amplían esa solemnidad. El riff de guitarra va lentamente aumentando la intensidad para finalmente ofrecernos un bombazo de trash metal cuyo estribillo, también con carga en los coros, termina de explotarnos en la cara. A resaltar también los solos y la excelente labor de la sección rítmica.
Absolution nos trae el thrash metal más canónico, una pieza que podría figurar en sus primeros álbumes pero con diferente producción. Tenemos esas guitarras afiladas y contundentes, batería desbocada y un Eric que se mueve como pez en el agua en este tipo de composiciones.
Uno de los cortes más machacones es Blame the Knife, donde aumenta la densidad para contarnos una historia turbia de un asesinato y es la batería la que se lleva el protagonismo, con una pegada que destaca sobre el resto de instrumentos (titánico trabajo el de Ken Mary) y donde voz y guitarras van siguiéndose como narradoras de la historia. Es en el solo donde Gilbert y Conley logran brillar y darnos unos segundos de magia.
Llegamos al tema homónimo que tiene otra introducción atmosférica, con presencia de teclados, volviendo a esa vibra más cercana al power metal, pero que en cuestión de segundos nos ofrece la canción perfecta para dejarnos el cuello. Regresa esa batería que va arrasando a su paso, guitarras melódicas pero agresivas, voz que nos va acompañando y narrando de manera épica... un tema que combina melodía y crudeza sonora, donde más visible es esa influencia del power metal a la que la banda recurre en momentos puntuales. Uno de los mejores temas del disco y por ello se entiende que lleve este título.
The Ghost Behind my Door mantiene esa esencia power pero sin perder las raíces sonoras de la banda. Eric está sublime a la voz, teniendo ese estribillo pegadizo y una atmósfera oscura y de terror que encaja a la perfección con su letra, la cual podría haber sido escrita por el propio King Diamond. La parte de los solos es también de lo mejor de la canción y en definitiva tenemos a unos Flotsam & Jetsam a los que no les tiembla la mano a la hora de componer piezas más alejadas del thrash más tradicional.
First on the Spike baja las revoluciones, dando paso a un corte más sosegado pero directo, quizás algo más discreto después de tanta canción destacable, pero siendo igualmente disfrutable. The Edge of Nowhere por el contrario recupera la atmósfera oscura y tensa para volver a pisar el acelerador y darnos una apisonadora de puro thrash metal, donde las guitarras tienen momentos destacables, especialmente en los solos.
La oscuridad se mantiene en Last Rites, con esas campanas iniciales que nos introducen un riff sólido bien apoyado por la sección rítmica y un estribillo consistente. En sus compases finales la batería tiene unos momentos de protagonismo para de nuevo, mostrar la enorme calidad que encierra Ken Mary.
Esa base rítmica ya mencionada vuelve a ser la protagonista en A Taste for War, que emulan una marcha militar en un tema anti belicista con unas líneas de bajo que son una maravilla, siendo una canción más lenta, pero que gana en melodía y en su mensaje. Seguramente una de las tapadas del disco al encontrarse en sus compases finales, pero que merece reconocimiento.
Her Blood for Pain, que nos habla de la lacra de la violencia de género, bebe más del heavy metal tradicional, con guitarras gemelas y un estribillo que perfectamente podría salir en cualquier disco de Primal Fear. Por su parte Anthem for the Broken, con una letra optimista que nos anima a seguir pese a las adversidades, tiene ese equilibrio entre thrash y heavy clásico que le sienta bien y que destaca en su solo de guitarra y su estribillo.
El final llega con Not Goin' Down that Way, donde se aborda el tema de la eutanasia y el derecho a una muerte digna, retomando el thrash melódico pero a la vez pesado en su ejecución, con guitarras más machaconas y densas.
Flotsam & Jetsam nos traen un álbum que continúa la estela de los trabajos anteriores y nos muestra a una banda sólida, que desde su renacimiento en 2016 no han dado todavía ningún tropezón y son capaces de mirar cara a cara a bandas del thrash metal que este año han publicado discos. Quizás puede hacerse algo bola en sus compases finales pero en definitiva un trabajo más que digno que se disfruta y que si eres seguidor del género, es de escucha obligada.
Discográfica: Napalm Records
Formación
- Eric A.K. - Voz
- Michael Gilbert - Guitarra
- Steve Conley - Guitarra
- Bill Bodily - Bajo
- Ken Mary - Batería
Tracklist
- Harvesting the Hate
- Damnation
- Absolution
- Blame the Knife
- Rats in the Temple
- The Ghost Behind my Door
- First on the Spike
- The Edge of Nowhere
- Last Rites
- A Taste for War
- Her Blood Your Pain
- Anthem for the Broken
- Not Goin’ Down That Way
Puntuación: 8/10


