martes, 10 de febrero de 2026

Megadeth - Megadeth


Toda historia tiene un final y parece que Megadeth están próximos a poner el punto y final a la suya. La banda comandada por Dave Mustaine anunciaron que éste va a ser (teóricamente) su último álbum de estudio que va a ir precedido por una (supuesta) gira de despedida que les va a llevar unos años por todo el mundo. La noticia naturalmente ha sacudido al mundo del metal y el disco ha estado en boca de todos, analizado y comentado en prensa, medios especializados, canales de Youtube... la pregunta es, está el disco a la altura de una despedida? Pues vamos a verlo.

Lo primero es comentar la alineación, puesto que ha cambiado respecto al anterior trabajo, algo nada extraño sabiendo que por Megadeth los músicos van y vienen a capricho de Mustaine, quien es desde hace años el cerebro y alma del conjunto. Se mantiene Dirk Verbeuren a la batería, quien lleva desde 2016 en el grupo, a la guitarra Teemu Mäntysaari, quien relevó a Kiko Loureiro en 2023 y el retorno de James LoMenzo al bajo, quien en 2022 vuelve a las filas de Megadeth tras el polémico despido de Dave Ellefson. Así, con el 50% de la banda reformada, el disco ha sido producido por Chris Rakestraw y el propio Dave Mustaine, mientras que su minimalista portada ha sido realizada por Blake Armstrong, donde aparece el mítico Vik Rattlehead en llamas, como preludio del final que estamos presenciando.

Musicalmente estamos ante un álbum que va a recoger las muchas etapas musicales que Megadeth ha ido desarrollando en su prolífica carrera. Quien a estas alturas espere una continuación del Rust In Peace o del Peace Sells... But Who's Buying? creo que ya puede esperar sentado, ya que Mustaine y sus huestes ofrecen un trabajo variado donde vamos a encontrar piezas que se acercan a lo que compusieron en los años 90 en discos como Countdown To Extinction o Cryptic Writings, donde predomina lo melódico a temas más acelerados y agresivos que se pudieron ver en obras como Dystopia. Todos sabemos que la voz de Mustaine actualmente llega hasta donde llega y que su lesión en la mano (motivo por el que ha decidido retirarse) limitan su técnica, pero eso no quita que encontremos canciones interesantes, muy trabajadas y con el sello indiscutible de Megadeth.

Así pues el disco nos da la bienvenida con Tipping Point, una canción que es thrash metal sin concesiones, con su riff cortante y bien apoyado por una sección rítmica sólida, que se acelera hasta alcanzar ese nivel esperado, Mustaine cantando de manera más sobria pero aceptable y unas guitarras que como siempre, son el eje principal del sonido de Megadeth, con unos solos técnicos y estratosféricos que van a ser de lo mejor del disco. Teemu convence y está a la altura de lo esperado, ya lo mostró en directo y ahora deja su impronta junto a Mustaine, rubricando ambos unos solos y firmando un combo espectacular. Un primer tema que deja buen sabor de boca y que muestran por qué Megadeth son uno de los pilares básicos del thrash metal.

Es con I Don't Care donde Mustaine muestra su lado más ácido, con una letra donde se desahoga escupiendo todo lo que le da igual, algo que no sorprende conociendo la personalidad del pelirrojo. Musicalmente se acerca mucho a Countdown To Extinction pero con una vibra punk de la que Megadeth han usado anteriormente. Es directa, con unas líneas de bajo crujientes y contundentes, batería excelente y unas guitarras que se van cortando y luciendo unos solos para enmarcar. Pieza rápida y gamberra que mantiene el nivel y que cualquier fan de la banda sabría identificar escuchando unos pocos segundos.

Toca levantar el pie del acelerador y darnos un tema más melódico como es Hey God?! donde la sección rítmica va a crear ese muro impenetrable y Mustaine va a cantar con más sosiego y relajado, más acorde a su capacidad actual. Dirk Verbeuren hace aquí un trabajo apoteósico, siendo una de sus mejores intervenciones, mientras que la dupla de guitarras van a estar un poco más en segundo plano para brillar en los solos. Otra de esas canciones que toman la inspiración de la etapa noventera de Megadeth.

Eres de los que echas en falta canciones rápidas, técnicas y thrash metal furioso? Eres de los que piensas que Megadeth no pueden volver a crear composiciones que recuerden a sus primeros años? Pues aquí tienes Let There Be Shred para callar bocas y colmar tus ansias de caña. Guitarras supersónicas, Dave volviéndose agresivo e intentando llegar a los tonos de sus años dorados, pegada a la batería agresiva y un bajo denso. Un corte que intenta emular piezas como Hangar 18 en el que la letra es mínima y los solos son los que realmente toman las riendas. Megadeth siempre han sido dentro del thrash metal una de las formaciones más técnicas y que buscaban darle mayor protagonismo a lo instrumental y aquí si cerramos los ojos podemos imaginarnos a Mustaine volviendo a su juventud y machacando su guitarra, enfurecido y frustrado. Sin duda una de las canciones más destacables del disco.

Turno de Puppet Parade, canción melódica y oscura con reminiscencias del heavy metal clásico que de nuevo nos retrae a discos como Countdown To Extinction, Youthanasia o Cryptic Writings, donde predomina la melodía y su estribillo es pegadizo junto a unos riffs sólidos. Un tema convincente y resultón que demuestra que Mustaine sabe dominar este tipo de composiciones.

Another Bad Day ya supone el primer tropiezo del álbum, ya que aunque su letra derrotista no está mal y continúa por esa senda melódica y densa, es una pieza algo más plana, donde el estribillo se repite hasta la saciedad. No es que sea un tema malo, pero después de todo lo anterior, no está a la altura y baja el listón. Aceptable, pero sin más.

Made To Kill regresa a esa temática bélica que no puede faltar en un disco de Megadeth y recupera la velocidad y el frenetismo tras 2 temas más relajados. La introducción a la batería es sobresaliente y las guitarras vuelven a afilarse y brindarnos riffs y solos de infarto, mientras que el bajo de LoMenzo en un segundo plano sirve a modo de colchón sonoro. Destacan los cambios de ritmo que van dándole a la canción diferentes matices e intensidades, dando como resultado un tema variado y técnico que es de los que más me han gustado del disco.

Obey The Call es otra de esas canciones donde Mustaine se siente más cómodo a las voces y que musicalmente recuerda a la etapa de finales de los 90. Muy melódica, densa, con un riff principal y conductor apoyado en una notable sección rítmica. Hacia la recta final hay un cambio y pisan el acelerador para ofrecer una sección instrumental que es un duelo de guitarras entre Mustaine y Teemu que una vez más, vuelven a deslumbrar y que es la mejor parte de la canción y que la salva un poco de la monotonía.

I Am War ya suena a relleno y hemos escuchado en otros discos de Megadeth. Base rítmica estática y cumplidora, riff que se repite y Mustaine recitando sin apenas cambios de tonalidad, yendo a lo seguro. Una de esas canciones que si las sacas del disco no se echaría en falta y que aunque intenta llamar la atención con su juego de guitarras dobles y los solos, simplemente no termina de destacar.

The Last Note es posiblemente uno de los temas más personales que Mustaine haya escrito, donde se desnuda para hablarnos de su vida en la carretera, de su legado y de la despedida que nos está brindando. Imposible que no se te pongan los pelos de punta al leer su letra y empatizar con lo que nos dice. 

"One more spotlight starts to fade to black
One more winding road that I won't come back
The roar I lived for, it starts to die
And now it's time for me to say the long goodbye"

Creo que es una forma muy directa y digna con la que despedirse. Aquí sobra decir que el bueno de Dave canta de manera sentida y que instrumentalmente es un corte denso, pesado, con aparición de guitarra española y unos solos sobresalientes que sirven de rúbrica a una carrera digna de aplauso, respeto y admiración a una banda y un músico que han sido referente y leyenda dentro de un género.

El disco podría haber terminado aquí, pero Mustaine ha querido poner el punto y final como él mejor sabe, con polémica. Cuando anunció que en el álbum iba a incluir una versión de Metallica, saltaron las alarmas y ríos de tinta y titulares coparon los medios especializados. Parece que a pesar de los años, Dave aún no ha superado su expulsión de Metallica en 1983 y en todos estos años el ir y venir de declaraciones entre ambas partes, colaboraciones, discusiones y demás han hecho que la herida, lejos de cicatrizar, aún siga abierta y supurando. Esto da pie a un debate. Mustaine compuso canciones que Metallica usaron en sus dos primeros discos y por tanto, puede utilizar. Ya lo hizo en su debut con Mechanix, su propia versión de The Four Horsemen y ahora cierra el círculo con Ride The Lightning, la cual poco aporta a excepción de los solos que ha cambiado y su voz. Sería injusto comparar a un James Hetfield de 21 años con un Dave Mustaine de 64, por lo que simplemente diremos que es una versión ligeramente acelerada y con unos solos más técnicos. Sea como fuere, el incluir esta versión puede eclipsar el resto del trabajo, alimentando un morbo innecesario a estas alturas, pero que bueno, si a Dave le sirve para cerrar su carrera y ponerle punto y final, se puede permitir el capricho.

La supuesta despedida discográfica de Megadeth me parece digna, con canciones que repasan la carrera de la banda y que no se aleja de lo que nos han ofrecido en sus últimas entregas. Un álbum que no va a figurar entre sus obras maestras pero tampoco se coloca entre sus discos menos aplaudidos. Mustaine puede retirarse con la cabeza bien alta y decir que nos ha dejado un disco acorde a su situación actual. Ahora sólo queda despedirnos de él en esa supuesta gira de despedida (que visto lo visto, es cuestionable que sea la última) y darle las gracias por este legado que nos deja.

Larga vida a Megadeth, larga vida a Dave Mustaine.

 

Discográfica: Blkiiblk Records

 

Formación

  • Dave Mustaine - Voz, guitarra
  • Teemu Mäntysaari - Guitarra
  • James LoMenzo - Bajo
  • Dirk Verbeuren - Batería 

 

Tracklist

  1. Tipping Point
  2. I Don’t Care
  3. Hey, God?!
  4. Let There Be Shred
  5. Puppet Parade
  6. Another Bad Day
  7. Made to Kill
  8. Obey the Call
  9. I Am War
  10. The Last Note
  11. Ride The Lightning

 

Puntuación: 7.5/10

 

viernes, 30 de enero de 2026

Kreator - Krushers Of The World


2026 comienza fuerte con la llegada del decimosexto trabajo de los alemanes Kreator, quienes son indiscutiblemente uno de los pilares del thrash metal a nivel mundial y que llevan más de 40 años sentando cátedra. Además, al igual que otras bandas del género, con la llegada del nuevo siglo dejaron atrás el sonido experimental y volvieron a sus raíces. Desde la publicación de Violent Revolution en 2001,viven una segunda juventud, lanzando álbumes de gran calidad y siendo continuistas en el sonido pero añadiendo pequeños matices, logrando discos interesantes como el que hoy nos ocupa, Krushers Of The World.

Liderados por el incombustible Mille Petrozza a la voz y guitarra y Ventor a la batería, los miembros que quedan originales, la banda es completada con Sami Yli-Sirniö a la segunda guitarra, quien lleva en la banda desde 2001 y al bajo Frédéric Leclercq, incorporado en 2019, una alineación estable desde hace años. La producción del disco ha corrido a cargo de Jens Bogren, quien ha trabajado con bandas como Arch Enemy, Opeth, Amon Amarth, Coroner o Amorphis entre muchas otras y que lleva colaborando con Kreator desde el álbum Phantom Antichrist de 2012, masterizado por Tony Lindgren y la portada ha sido realizada por Zbigniew Bielak.

Como decía, musicalmente es continuista respecto a sus discos anteriores, por lo que si te gustan los álbumes que Kreator llevan publicando desde principios de siglo, este va a agradar. Yo personalmente soy más seguidor de esta etapa más reciente, aunque naturalmente sus primeros trabajos y clásicos atemporales también los disfruto. Krushers Of The Wolrd me parece que está un peldaño por encima de Hate Über Alles, teniendo cortes más directos brutales sin dejar de lado la melodía y esa identidad tan reconocible que Kreator llevan mostrando desde hace décadas.

Seven Serpents abre el disco con ese inicio melódico con las guitarras gemelas y unos coros de fondo que van creando una ambientación que da paso al thrash metal más acelerado y agresivo que estábamos esperando, con ese Mille Petrozza a la voz que parece no envejecer, un trabajo impecable por parte de Ventor, unas líneas de bajo saturadas y firmes y las guitarras que van repartiendo melodías y riffs sin miramientos. Un primer tema a la altura de lo esperado y con un estribillo más solemne que invita a ser coreado. Los coros que aparecen en los momentos de mayor intensidad y la producción hacen de esta canción un inicio inmejorable y que dejan ver que Kreator siguen en un estado de forma envidiable.

Satanic Anarchy ya se postula como un himno moderno de los teutones, violencia sonora y caos que se transmite a través de sus guitarras y de un Ventor que no deja de asombrar con su manejo de la batería. Puente y estribillo que suenan a los mejores Kreator y los solos que son una delicia, mostrando esa faceta melódica que combina con ese lado más desgarrador.

Es la propia Krushers Of The World la que hace aparición, sacrificando la velocidad por densidad y ofreciendo un corte más pesado y en algunos momentos más heavy, con unas excelentes líneas de bajo y un Petrozza que pese a ser una canción más marcial y pantanosa, deja esos registros afilados y cortantes. Su estribillo nos anima a alzar el puño, los solos vuelven a deslumbrar y en general estamos ante otra pieza mastodóntica.

La banda también tiene momentos para experimentar y traernos sonidos más ambiguos. Tränenpalast es un tema cuya letra está inspirada en el filme Suspiria del director italiano Dario Argento (es bien sabida la afición de Petrozza por el cine de terror) y que además cuenta con la colaboración de Britta Görtz (Hiraes) a la voz. Musicalmente tiene ese thrash inconfundible con toques de death metal melódico que recuerdan a Arch Enemy y por momentos recuerdan a los discos que la banda publicó en los oscuros años 90, época en la que prácticamente todas las bandas del género tuvieron que experimentar y cambiar su sonido para adaptarse a las nuevas tendencias, casi todas sin tener un éxito notable. Pero aquí Kreator saben dar lo que la gente pide y no dejan de lado su sonido, dándonos una pieza más digerible pero igual de bestial y violenta.

Barbarian por otro lado vuelve a ofrecernos el thrash metal más monolítico y tradicional, donde la banda vuelve a sus raíces y su riff nos recuerda a sus primeros trabajos. Aquí se dejan de experimentos para ofrecer lo que muchos buscan, una batería desbocada y guitarras demoledoras que se unen a la desgarrada voz de Petrozza. Thrash metal sin complicaciones ni adornos que harán las delicias de sus seguidores más veteranos.

Blood Of Our Blood nos sigue dando un desfile de guitarras asesinas (el combo formado por Sami Yli-Sirniö y Mille Petrozza es imparable y en esta canción nos brindan sus mejores solos) y una batería que no da tregua, junto a un bajo algo más tapado pero que está a modo de muro impenetrable. Otro corte que sigue demostrando que Kreator están en la cima del género por algo.

El inicio más atmosférico y tenso de Combatants da paso a un tema donde de nuevo bajan revoluciones y apuestan por un corte marcial y melódico con esa batería que va marcando a ritmo militar y un excelente bajo de Leclercq, que suena más grueso y crujiente. Su parte instrumental, apoyada en coros y que va aumentando en intensidad es de lo mejor de la canción.

Ya el inicio de Psychotic Imperator, con su introducción melódica pero caótica, nos deja entrever que estamos ante otro cañonazo sonoro, que termina explotando y dándonos un corte que es carne de moshpit y de dejarse las cervicales y donde las guitarras juegan a cruzarse en los solos, regalando uno de los mejores momentos del álbum. Un tema que es 100% Kreator, marca de la casa, thrash ácido y mordedor con un estribillo sencillo pero efectivo. De lo mejor que encierra el disco y que en directo puede ser un auténtico misil atómico.

Algo parecido ocurre con Deathscream, que viene a no dejar prisioneros, el grito desgarrador del principio y el riff cortante nos vuelve a ofrecer a unos Kreator que en esta recta final no quieren dejarse nada. Su estribillo poderoso y con ciertos registros guturales vuelven a reflejar ese pequeño giro al death melódico. Ventor vuelve a darnos otra clase magistral del dominio del doble bombo junto a un bajo que no deja hueco sin llenar, mientras que de nuevo el combo de guitarras sigue despachando solos con habilidad asombrosa. Otra canción que en su futura gira puede desatar el caos y rebanar cabezas.

Como despedida tenemos Loyal To The Grave, con inclusión de orquestaciones, coros y apostando más por lo melódico. Sin duda el corte más accesible del disco, más metálico y menos thrasher pero muy disfrutable, con el que Kreator buscan llamar la atención de sectores más cercanos al heavy clásico, el power o el death melódico, mostrando esa apertura que tuvieron tiempo atrás y con la que buscan dar un giro de tuerca a su sonido, pero sin abandonar su identidad. Para muchos puede ser la canción más floja del disco, pero yo le encuentro cierto encanto y desde luego, es muy disfrutable.

Kreator nos ofrecen un trabajo que es impoluto en su producción y continuista en su sonido, no van a sorprendernos pero tampoco a decepcionar. La banda hace años que encontraron su sonido y se encuentran cómodos en él, por lo que si te gustaron sus anteriores discos, estás dentro. Un gran álbum que sigue agrandando la leyenda de estos titanes del thrash metal.

Discográfica: Nuclear Blast

 

Formación

  • Mille Petrozza - Voz, guitarra
  • Sami Yli-Sirniö  - Guitarra
  • Frédéric Leclercq - Bajo
  • Ventor - Batería


Tracklist

  1. Seven Serpents
  2. Satanic Anarchy
  3. Krushers Of The World
  4. Tränenpalast
  5. Barbarian
  6. Blood Of Our Blood
  7. Combatants
  8. Psychotic Imperator
  9. Deathscream
  10. Loyal To The Grave

 

Puntuación: 8.5/10


martes, 20 de enero de 2026

Bullet - Kickstarter

Han pasado la friolera de 8 años desde que los suecos Bullet publicaron su álbum Dust To Gold, pero por fin tenemos en nuestras manos su nuevo trabajo Kickstarter, el séptimo disco de esta formación que llevan en activo desde 2001 y que en 2006 irrumpieron en el circuito del heavy metal underground con su debut, siendo una de las bandas más llamativas de la escena. Desde entonces han ido publicando álbumes donde su sonido es claramente reconocible y marcado, con esa genial mezcla entre Accept, Judas Priest y AC/DC, donde el heavy metal de corte clásico y el hard rock se entremezclan, dando como resultado canciones pegadizas, rápidas y directas.

En estos 8 años de sequía discográfica la banda ha estado en un letargo que haya hecho que algunos la tengan ya en el olvido, pero Kickstarter nos muestra a unos Bullet que siguen en plena forma y que su fórmula sigue intacta. La formación se mantiene estable, con Dag Hell Hofer a la voz, Gustav Hjortsjö a la batería, Gustav Hector al bajo y Hampus Klang y Freddie Johansson a las guitarras, siendo este último la única novedad en la alineación, incorporado en 2024.

Es la propia Kickstarter la que inicia el disco, con un riff muy hard rockero al más puro estilo AC/DC mientras que la sección rítmica crea ese muro impenetrable y con Dag Hell Hofer cantando de manera rabiosa, con esa voz rota que recuerda a una unión entre los geniales Udo Dirkschneider y Brian Johnson. El estribillo es pegadizo y simple, pero ideal para un tema que es corto y que sirve para decirnos que Bullet siguen imparables.

Caught In The Action mantiene esa vibra hard rockera, recordando ahora a Airbourne (de hecho, si me pones el principio te diría que es un tema nuevo de los australianos) pero rápidamente reconoces su estilo, con esas líneas de bajo bien marcadas, riff afilado y estribillo apoyado en los coros. Una de esas canciones que te invitan a cantarla a pleno pulmón y mover la cabeza. El solo de guitarra es melódico pero potente.

Tras dos temas cortos y directos, llega el turno de Open Fire, que tiene vibras más metaleras, con unas guitarras más en el estilo de Judas Priest y donde hay que destacar la pegada de la batería y los solos, más cortantes y con cuerpo, que son de lo mejor de la canción. Dag Hell Hofer canta más rasgado que nunca y se nota que es una de las bazas de Bullet.

Keep Rolling inicia de manera pausada, con un blues metalizado que da paso a un medio tiempo donde las guitarras son las protagonistas y que me recuerda a sus primeros trabajos. De nuevo la sección rítmica hace un trabajo espectacular, siendo ese colchón sonoro potente, dejando que las guitarras dominen con el riff principal mientras que el estribillo vuelve a quedarse clavado en nuestra cabeza. Un rock muy vacilón y convincente.

La banda regresa a la velocidad y al desenfreno con Hit The Road, más directa y explosiva, donde repiten la fórmula del estribillo con coros y riff un que se va repitiendo llevando el timón de la canción. Nuevamente los solos son muy llamativos y hay que destacar la labor que desarrollan Hampus Klang y Freddie Johansson, haciendo ambos en todo el disco un trabajo sobresaliente.

Avenger es heavy metal sin concesiones, con unas guitarras que se doblan en algunos momentos y que nos lanzan riffs asesinos y otra vez un Dag Hell Hofer intratable a las voces, pareciendo que en algún momento va a salir de los altavoces para mordernos. Es una de mis piezas favoritas de este disco, una canción que podrían haber firmado Accept en sus años dorados donde no falta de nada, estribillo ganador, solos de infarto, velocidad y rabia. Si echabas de menos a los Bullet más heavys, aquí tienes lo que andabas buscando.

Lo mismo ocurre con Chained By Metal, que fue el adelanto del disco y que es más heavy metal potente y musculado, otro de los ases que los suecos guardaban bajo la manda. Mientras bajo y batería van marcando el ritmo con una efectividad impoluta, tenemos las guitarras repartiendo riffs y solos con una facilidad asombrosa (aquí encontramos solos que son oro) y la voz rasgada de Hofer marcando territorio. Un corte simple en su ejecución pero imparable.

Spitfire nos da un respiro y nos devuelve al hard rock electrizante, no por ello sin perder la garra, teniendo unas líneas de bajo gruesas y atronadoras con un riff muy de la escuela de los hermanos Young. No va a faltar ese estribillo facilón marca de la casa. Bullet demuestran que a veces lo más sencillo es lo que mejor funciona.

Full Throttle es esa mezcla perfecta entre hard rock y heavy metal, rabiosa pero juguetona, que invita a ser entonada y que en directo puede ser una verdadera fiesta y su estribillo ya no sorprende a estas alturas con su efectividad. Strike At Night me recuerda mucho a Back On The Road de su disco Highway Pirates, teniendo en su inicio un pequeño homenaje a sí mismos o un auto plagio si lo quieres mirar desde otra perspectiva, pero quitando ese detalle, es otra canción que funciona y que todo seguidor de Bullet va a reconocer enseguida. Rápida, cañera pero con momentos melódicos y con actitud.

El broche lo ponen con Night Falls Down, más rockera, volviendo a esa innegable influencia que la banda toma de AC/DC y que hacen suya. Es el corte más largo del disco y donde Bullet se toman un respiro para ofrecernos una pieza más elaborada en su estructura y mostrar su faceta más melódica. Una buena canción que sirve para cerrar un disco que en apenas 40 minutos nos brinda 11 temas cargados de buenos riffs, melodías y potencia sonora.

El retorno discográfico de Bullet no va a ofrecer nada que no hayamos oído antes, no pretenden inventar nada ni innovar, ya que los suecos tienen claro que lo suyo es ofrecer una fórmula más que conocida, pero que funciona si lo que buscas es mover la cabeza mientras disfrutas de tu bebida favorita, o si quieres canciones directas y facilonas, sólo tienes que darle al play y dejarte llevar. Un disco cumplidor y que espero que sirva para que la banda vuelva a la carretera y no tarden otros 8 años en ofrecernos material nuevo.

Discográfica: Steamhammer

 

Formación

  • Dag Hell Hofer - Voz
  • Hampus Klang - Guitarra 
  • Freddie Johansson - Guitarra
  • Gustav Hector - Bajo 
  • Gustav Hjortsjö - Batería


Tracklist

  1. Kickstarter
  2. Caught In The Action
  3. Open Fire   
  4. Keep Rolling   
  5. Hit The Road   
  6. Avenger   
  7. Chained By Metal   
  8. Spitfire   
  9. Full Throttle   
  10. Strike At Night
  11. Night Falls Down 

 

Puntuación: 7.5/10

 

martes, 28 de octubre de 2025

Testament - Para Bellum

 

Hemos tenido que esperar cinco largos años, pero por fin tenemos ante nosotros un nuevo trabajo de Testament, una de las bandas clásicas de thrash metal que se encuentran en mejor forma, regalándonos desde principios de los años 2000 auténticas joyas del género.

Para Bellum ya nos dice con su título que estamos ante uno de los álbumes más potentes y corrosivos de sus últimos años, donde ha habido cabida para todo tipo de sonidos pero sin salirse de su marca personal. La única novedad respecto a la formación es la del batería Chris Dovas, quien se unió a las filas de Testament en 2023, manteniéndose el resto de alineación con Chuck Billy al frente con las voces, Alex Skolnick y Eric Peterson a las guitarras y Steve DiGiorgio al bajo. La portada ha corrido a cargo de Eliran Kantor, quien últimamente está diseñando portadas para muchas bandas de peso como Kreator, Helloween Heaven Shall Burn o Vehemoth. En la producción tenemos a Juan Urteaga acompañado por los propios Chuck Billy y Eric Peterson, dándonos un álbum bien pulido donde Jens Bogren se ha encargado de la mezcla.

Pasando a las canciones, el disco abre con For The Love of Pain, toda una muestra de que Testament están en estado de gracia, siendo uno de los referentes del thrash metal que, aunque su primer álbum llegó un poco más tarde que otros grandes del género, han creado escuela. Estamos ante un tema afilado, crudo, con unos riffs asesinos y una batería totalmente desbocada que combina de muerte con la maestría de DiGiorgio al bajo y cómo no, un Chuck Billy que envejece como el buen vino, dándonos tonalidades rasgadas, guturales y una fiereza que no pierde su garra. A eso hay que sumarle que el propio Peterson añade coros y segundas voces donde encontramos unas tesituras más cercanas al black metal, algo que también se nota en algunos momentos en las guitarras. Un primer corte que es un bofetón en la cara y que ya nos sacude con brutalidad.

Infanticide A.I. fue el adelanto que nos ofrecieron y aquí encontramos a los Testament más puramente thrashers, reconocibles con la melodía inicial de la guitarra y con Chuck Billy cantando con su registro más clásico acompañado por unas guitarras más cortantes y melódicas y esa sección rítmica que es un auténtico búnker sonoro, impenetrable. Aquí cargan contra las inteligencias artificiales, tan en boca de todos y que tantas canciones han inspirado en los últimos años en el mundo del metal.

Pasamos a Shadow People que arranca con la batería militar y contundente de Chris Dovas, a quien se une DiGiorgio al bajo, demostrando que son un combo imbatible y que la incorporación del primero ha sido todo un acierto, teniendo esta canción para mostrar su calidad en una pieza más melódica pero que no pierde un ápice de potencia. Las partes melódicas a las guitarras son una delicia y qué decir de las líneas de bajo al fondo, se nota que estos músicos son auténticos maestros en sus instrumentos y nos regalan auténticos momentos de placer sonoro.

La sorpresa del disco llega con Meant to Be, balada en la que encontramos desde guitarras acústicas a orquestaciones arregladas por Chuck Palmer o la incorporación de violines y violas realizadas por Dave Edgar y por el valenciano Xavi Morató. Aquí Chuck Billy brilla con sus tonalidades más contenidas y melódicas, poco vistas en la discografía de Testament, teniendo una power ballad muy sentida donde predominan los elementos acústicos y la sección rítmica se queda en un segundo plano, dando mayor protagonismo a las cuerdas y donde no va a faltar el excelente solo que nos brinda el señor Skolnick, el cual también aprovecha para demostrarnos su calidad. En resumen, una canción diferente pero que sirve para darnos un respiro y mostrarnos otra cara de la banda, que se atreven con todo.

Pero tras este momento de paz, Testament regresan con toda la furia con High Noon, uno de los cortes más bestias del disco, que no son pocos, arrancando con el sonido de una escopeta y un riff demoledor al que se le une una batería enloquecida y donde podemos encontrar elementos del death metal, un género al que la banda ha recurrido en varios momentos a lo largo de su carrera, pero sin abandonar esos trazos de thrash metal que van a estar presentes en todo momento. La combinación de voces agudas y rasgadas con otras graves y más profundas son una mezcla excelente, y las guitarras que van desde momentos más groove a otros más heavys o acelerados son también elementos a destacar.

Otro trallazo es Witch Hunt, cuya letra ha sido escrita por Steve "Zetro" Souza, ex vocalista de Exodus y que fue el vocalista de Testament en sus inicios, cuando la banda llevaba por nombre Legacy y que ya ha colaborado anteriormente con la banda poniendo voces. Musicalmente es muy parecida a la anterior, con influencias del death metal, acelerada, bestia y con el uso de voces dobladas que vuelven a ser uno de los puntos fuertes del tema. A resaltar la batería, que desata muchos recursos, unas líneas de bajo crujientes y gruesas, guitarras que van acompañando a la voz en segundo plano y que brillan en los solos y nuevamente un Chuck Billy apoteósico a las voces, siendo a día de hoy uno de las mejores voces del thash metal sin discusión alguna.

Nature of the Beast nos devuelve a los Testament de sonido más puro, con esos elementos del thrash y del heavy metal más clásico, con guitarras dobladas y una sección rítmica más contenida pero brutal. La letra es más macarra, con una temática centrada en los juegos de azar y con claros guiños a Motörhead en algunos momentos. Una canción más simpática y desenfadada pero que encaja muy bien en el álbum y que gustará a los seguidores de sus primeras etapas.

Room 117 mantiene ese sonido clásico y más heavy que puede recordar a Judas Priest o Accept en algunos momentos y que nos lleva a los Testament melódicos de principios de los 90 pero con una mejor producción y más pulidos. Un corte que se aleja de los anteriores pero que nos sirve para hacer un repaso a toda la discografía de la banda, que pasaron por todo tipo de etapas, desde el thrash clásico, a discos más melódicos y experimentales, el death metal y el retorno a las raíces, y este disco aúna todas ellas aglutinándonas y dándoles sentido.

La recta final llega con Havana Syndrome donde siguen desplegando su faceta melódica y que me recuerda a sus primeros trabajos como The Legacy o New World Order y donde las guitarras toman el papel protagonista, mostrando unos riffs, punteos y solos que vuelven a resaltar la maestría de Peterson y Skolnick, un par de hachas cuyos recursos no tienen límite.

Pero para el final se dejan lo mejor, la propia Para Bellum con la que despiden el disco por todo lo alto, con ese inicio en tensión, batería marcial, bajo bien marcado y unos segundos instrumentales que llegan al clímax con Chuck Billy irrumpiendo con fiereza y rabia. Los solos de guitarra, riffs, doblados, momentos de batería y el estribillo con toques de black metal hacen de este corte un auténtico bombazo y que dejarlo para el final es todo un acierto.

Para Bellum es una auténtica bomba de relojería. Thrash metal que Testament combinan con elementos progresivos, death, black, partes melódicas, una balada... y todo suena tremendamente bien. Su mejor disco desde Dark Roots of Earth e incluso en algunos momentos lo supera, que ya es decir. Estamos ante un firme candidato a disco del año. Testament están preparados para la guerra y con este disco lo tienen todo para ganarla.

Discográfica: Nuclear Blast

 

Formación

  • Chuck Billy - Voz
  • Eric Peterson - Guitarra, voz
  • Alex Skolnick - Guitarra
  • Steve DiGiorgio - Bajo
  • Chris Dovas - Batería


Tracklist

  1. For the Love of Pain
  2. Infanticide A.I.
  3. Shadow People
  4. Meant To Be
  5. High Noon
  6. Witch Hunt
  7. Nature of the Beast
  8. Room 117
  9. Havana Syndrome
  10. Para Bellum

 

Puntuación: 9/10 

 

martes, 21 de octubre de 2025

Castle Rat - The Bestiary


No cabe duda que Castle Rat es una de las bandas que con más fuerza ha irrumpido dentro de la escena del doom metal en los últimos años. Fundados en 2019, esta formación fue publicando diferentes singles hasta lanzar en 2024 su debut Into The Realm, donde llamaron la atención de muchos seguidores del género.

Uno de sus reclamos es su estética, ya que Castle Rat mezclan ese sonido doom primigenio con letras épicas y una puesta en escena donde cada miembro interpreta un personaje dentro de su propia imaginería. Así tenemos a The Rat Queen (Riley Pinkerton) voz y guitarra rítmica, The Count (Franco Vittore) a la guitarra principal, The Plague Doctor (Charley Ruddell) al bajo, The Druid (Joshua Strmic) a la batería y a The Rat Reaperess (Madeline Wright) que se encarga de hacer performance durante sus directos. Cualquiera que los haya visto en directo o visto sus videoclips o actuaciones por internet saben que gran parte de su fama ha venido por esa mezcla de música en directo entrelazada con momentos que parece que estamos viendo una partida de Dungeons & Dragons en vivo.

Estética aparte, su debut ya llamó poderosamente la atención por mostrarnos ese doom metal épico con sonido crudo, reminiscencias del rock ocultista de los 70 y 80 e influencias de bandas como Black Sabbath, Green Lung o Lucifer. Ahora regresan con The Bestiary, donde continúan presentando ese mismo sonido pero mejorando en algunos aspectos, limando las partes que tenían que mejorar y presentando un segundo álbum más completo.

Nos dan la bienvenida con Phoenix I: Ardent, pieza instrumental que sirve para cargar la atmósfera e introducirnos en su mundo medieval y oscuro, donde un denso riff de guitarra y una sección rítmica bien pesada toman el protagonismo. De ahí pasamos a Wolf I: Tooth & Blade, cuyo riff de guitarra resulta algo manoseado ya y que hemos escuchado en otras bandas del género, pero no se puede negar que es efectivo y resultón. La voz de The Rat Queen es hipnótica, capaz de darnos momentos cargados de dramatismo con otros más dulces. Su presencia en escena, su carisma y su forma de cantar hacen de ella el pilar de la banda y tanto las portadas como la banda giran alrededor de su figura. También la batería es digna de mencionar, con esa pegada contundente que The Druid impregna a las canciones de mayor empaque. Una pieza que es épica, ambiental y oscura y nos demuestra que Castle Rat mantienen su esencia intacta respecto al trabajo anterior.

Wizard: Crystal Heart continúa por esa senda, presentando ahora un riff más rockero pero sin alejarse de la oscuridad doom, con The Rat Queen cantando de manera más épica y teatral, llevándonos por terrenos stoner en ciertos momentos. En este viaje sonoro hay de todo, partes más tensas, coros, ciertos teclados de fondo y un buen solo por parte de The Count, siendo este el primer trabajo de Franco Vittore el cual aprueba con nota.

Una batería marcial presenta Siren: The Pull of Promise, teniendo a una The Rat Queen que nos hechiza con su voz, mezclando la sensualidad con lo solemne, mientras que la base rítmica funciona como guía que nos va arrastrando por su ambientación mezcla de heavy metal monolítico y la psicodelia de los 70. Otro solo de guitarra nos termina de dominar a la par que unas líneas de bajo machacan nuestra cabeza. Sin duda una de las canciones más potentes y destacables del disco.

Unicorn: Carnage and Ice tiene ese arranque melancólico y onírico donde la voz y la guitarra nos absorben por completo (sin duda Riley Pinkerton tiene una voz única y capaz de transmitir) para después darnos de lleno con un riff de guitarra que es pura maldad y de nuevo ese combo formado por The Druid y The Plague Doctor que son los encargados de crear ese muro sonoro impenetrable. Un ambiente totalmente denso y crudo que nos mantiene en vilo hasta la última nota y con un final apoteósico apoyado por coros y dramatismo.

Path Of Moss es un breve interludio instrumental que aporta cierta calma que es enlazada con Crystal Cave: Enshrined y su inicio acústico, donde The Rat Queen aprovecha para brindarnos sus registros más melódicos y aterciopelados, como si nos quisiera acunar, subiendo poco a poco la intensidad con la aparición de la batería, teclados y guitarra para llegar al clímax donde todo explota. Aquí la batería con su pegada es la que maneja los cambios de intensidad y dejan a Pinkerton brillar con su interpretación vocal.

Serpent: Coiled Figure nos hace regresar a ese doom más canónico con unas excelentes líneas de bajo bien crujientes, guitarra galopante y por lo general un corte más directo y cortante donde vamos a encontrar guitarras gemelas y un solo muy elaborado por parte de The Count.

Vuelven a recuperar elementos acústicos en Wolf II: Celestial Beast, siendo un tema algo prescindible en mi opinión que se torna algo monótono conforme avanza. Dragon: Lord of the Sky saca músculo con ese bajo totalmente distorsionado y desbocado, siendo el conductor de la canción, con The Rat Queen alternando dulzura y epicidad en sus registros y una guitarra que nos va regalando pequeños solos y aportaciones que suman puntos a un tema muy llamativo.

Summoning Spell nos mete de lleno en una atmósfera onírica, con Pinkerton cantando de manera más psicodélica y donde parece que estemos justamente envueltos dentro de un hechizo en un corte que es más bien otro interludio que nos termina llevando hacia Sun Song: Behold the Flame, donde en sus más de seis minutos Castle Rat van a desplegar todo su potencial sonoro, con riffs oscuros, atmósfera densa, bajo cargado y grave y una batería mastodóntica en su pegada, todo ello acompañado por The Rat Queen desatada que más que cantar está declamando. La parte intermedia de la canción es una verdadera orgía instrumental con la guitarra en estado de éxtasis y una batería que te arrolla, llegando a un clímax sonoro que te pide cerrar los ojos y dejarte llevar. Uno de los momentos claves del disco y que es puro doom metal desatado.

El final llega con Phoenix II: Cinerous, un outro que repite la intro vista en Phoenix I: Ardent pero ahora en formato acústico, para cerrar de manera circular el disco.

Con The Bestiary Castle Rat nos ofrecen esa buena combinación de doom metal, espada y brujería, pasajes épicos y oscuros y atmósferas bien cargadas, siendo una mejora respecto a su debut y que los vuelve a poner como la revelación dentro del género. Creo que de seguir por esta senda la banda puede llegar lejos y muestra de ello es que ya están empezando a aparecer en los carteles de grandes festivales y a encabezar giras por Europa. Ojalá The Rat Queen y su séquito nos sigan dando alegrías como estas.

Discográfica: King Volume Records

 

Formación

  • The Rat Queen - Voz, guitarra
  • The Count - Guitarra
  • The Plague Doctor - Bajo
  • The Druid - Batería 


Tracklist

  1. Phoenix I: Ardent
  2. Wolf I: Tooth & Blade 
  3. Wizard: Crystal Heart 
  4. Siren: The Pull of Promise 
  5. Unicorn: Carnage and Ice 
  6. Path of Moss 
  7. Crystal Cave: Enshrined 
  8. Serpent: Coiled Figure 
  9. Wolf II: Celestial Beast 
  10. Dragon: Lord of the Sky 
  11. Summoning Spell 
  12. Sun Song: Behold the Flame
  13. Phoenix II: Cinerous

 

Puntuación: 8.5/10

 

lunes, 20 de octubre de 2025

Violator - Unholy Retribution


Vuelven los brasileños Violator con nuevo álbum bajo el brazo. La trayectoria de esta banda es algo irregular, teniendo una constante de parones y retornos desde su creación en el año 2002, editando únicamente 3 discos y siendo el anterior Scenarios Of Brutality publicado en 2013. Esta banda, a la cual se le puede etiquetar como de culto, nos presenta un thrash metal clásico, agresivo, muy a la par al de formaciones como Slayer, Kreator o sus paisanos Sepultura.

Musicalmente se nota cierta madurez en las composiciones, aunque no vamos a encontrar nada novedoso ni destacable, por otra parte, algo que muchos seguidores del género tampoco buscan. Si lo tuyo es el thrash metal acelerado y rabioso, el contenido de este álbum te va a gustar, algo que ya se ve reflejado en el arte de la portada, creación de Andrei Bouzikov, quien ha trabajado también haciendo portadas para bandas como Municipal Waste, Nervosa o Havok.

El disco abre con Hang the Merchants of Illusion, un tema que va al grano y nos vuela la cabeza con sus guitarras desbocadas, líneas de bajo graves y marcadas, batería machacona y la voz de Poney Ret Crucifier, la cual cumple durante todo el disco, estando a caballo entre las tonalidades rasgadas y las más agudas. Un inicio frenético que ya convence.

Cult Of Death tiene algo más de pesadez en su estructura y las guitarras se lucen de lo lindo vomitando riffs y melodías muy bien ejecutadas, mientras que el estribillo termina de darle empuje a una pieza donde quizás la voz queda algo ahogada por las mencionadas guitarras, pero que por lo demás, es una auténtica delicia.

Persecution Personality destaca por ser más oscura, con ese inicio con la guitarra arrastrando notas y una batería sublime. Se pueden apreciar ciertas influencias del death metal en algunos momentos puntuales e incluso en la manera de cantar de Crucifier, seguimos ante un tema de thrash metal pero con esteroides.

Destroy The Altar por su parte llama la atención por ser más directa y con unos cambios de ritmo muy dinámicos, donde las guitarras se tornan juguetonas en algunos momentos mientras que la sección rítmica formada por el propio Crucifier al bajo y Batera Bone Crusher es simplemente bestial. Una de esas canciones que en directo puede desatar el caos y que es carne de circle pit. Sin duda de las más destacables del álbum.

Llegamos a la segunda parte del disco con The Evil Order, con su inicio más denso y guitarras soltando unos riffs más oscuros que recuerdan a los primeros Slayer para después acelerarse y brindarnos otro corte que es puro thrash metal de la vieja escuela. El estribillo es de esos que se pueden corear mientras movemos la cabeza a ritmo frenético, teniendo riffs asesinos, batería demoledora y unas líneas de bajo bastante notables que hacen que este sea otro de los puntos fuertes del álbum.

Chapel Of The Sick repite la fórmula de lo visto en temas anteriores, teniendo la velocidad como principal baza y buenos momentos en las guitarras, acrecentando más el papel fundamental que juegan Capaça Bloody Nightmare y Cambito Chains Killer dentro de la banda.

Rot In Hell es otra gran canción que me llamó la atención por ese retorno al thrash más denso y pesado, con momentos más lentos títpicos de Slayer y la innegable influencia de Black Sabbath, medio tiempo en el estribillo y partes aceleradas hasta el desenfreno, encontrando referencias a los ya mencionados Sepultura, pero también a Sodom o Exodus. El estribillo es contundente y directo y en general una de esas canciones que definen el sonido del thrash metal.

Como cierre tenemos Vengeance Storm, siendo de todo el disco la pieza de mayor duración con seis minutos y medio donde Violator van a desplegar todo su arsenal. El inicio con sonido de tormenta y guitarras en tensión ya evocan al death metal primigenio, para después ofrecer un pasaje melódico, oscuro y atmosférico muy bien logrado, con un cambio de ritmo volvemos al thrash acelerado donde la banda vuelve a mostrar sus influencias y sonido más característico, con momentos para que cada instrumento tenga su momento de brillar, teniendo otro giro en el sonido con momentos más melódicos y densos para terminar por todo lo alto con solos estratosféricos y guitarras que chillan en un fade out que nos deja con ganas de más.

Pese a su accidentada carrera, Violator se niegan a caer en el olvido y 12 años después nos golpean en la cara con este álbum que sin duda va a figurar entre lo mejor de este año en su género. Canciones bien ejecutadas, producción notable, temas que van desde la velocidad extrema hasta partes más densas y en general, todo lo que un seguidor del thrash metal busca. Ojalá que con este disco Violator tengan una continuidad más estable y nos regalen trabajos como éste en menos tiempo.

Discográfica: Kill Again Records

 

Formación

  • Poney Ret Crucifier - Voz, bajo
  • Capaça Bloody Nightmare - Guitarra
  • Cambito Chains Killer - Guitarra
  • Batera Bone Crusher - Batería 


Tracklist

  1. Hang The Merchants Of Illusion
  2. Cult Of Death
  3. Persecution Personality
  4. Destroy The Altar
  5. The Evill Order
  6. Chapel Of The Sick
  7. Rot In Hell
  8. Vengeance Storm 

 

Puntuación: 8.5/10

 

martes, 9 de septiembre de 2025

Helloween - Giants & Monsters


Por fin llega a nuestras manos uno de los álbumes más esperados de este 2025, Giants & Monsters, el segundo disco de Helloween tras su reunión en 2017, sin duda uno de los acontecimientos que sacudió a la comunidad del heavy metal. El regreso a la banda de la calabaza de Kai Hansen y Michael Kiske fue una celebración por todo lo alto, pero que fue más allá de una gira nostálgica para hacer caja. La publicación del trabajo homónimo en 2021 demostró que esta formación trabaja muy bien y que las ideas fluyen, siendo un álbum bien recibido por los seguidores de la banda de Hamburgo.

Ahora, 4 años después, llega la continuación, la cual, para mí, supera al anterior y ofrece los elementos que todo fan de Helloween espera. Encontramos una mayor participación en la composición, siendo los principales artífices Kai Hansen, Andi Deris, Michael Weikath y Sacha Gerstner, aunque el resto de la formación también ha podido colaborar. Tras los mandos tenemos a los ya conocidos Dennis Ward y Charlie Bauerfiend, que han logrado mejorar el sonido respecto al disco anterior y todos los instrumentos logran brillar y tener un sonido más nítido. La portada vuelve a estar creada por Eliran Kantor, el cual ha vuelto a hacer un trabajo sobresaliente.

Así, con todo ya sobre la mesa, pasamos a analizar las 10 canciones que forman parte del álbum, comenzando por Giants On The Run, una pieza que supera los 6 minutos compuesta por Hansen y Deris donde en sus primeros compases notamos esa esencia Helloween, donde además los 3 vocalistas participan, teniendo a un Kiske como siempre impoluto, un Deris que se atreve con registros más graves y oscuros y un Hansen que gana más protagonismo en el disco y tiene sus momentos para brillar. Su inicio pausado da lugar a un estribillo poderoso bien acompañado por el doble bombo de un siempre mayúsculo Dani Löble, mientras que las guitarras también se lucen en los solos y melodías, con un siempre cumplidor Markus Grosskopf que es sello de garantía dentro de Helloween. La parte cantada por el bueno de Kai Hansen le aporta al tema mayor épica, siendo apoyada por unos coros que recuerdan a Gamma Ray y que deja bien claro que él está metido en la composición. Una primera canción que tiene papeletas para estar en sus futuros repertorios y que ya deja una buena impresión del álbum.

Savior Of The World viene firmada por Weikath y ahora sí, llegamos al power metal más canónico con esas reminiscencias a los Keepers, con un Kiske que se libera y nos regala sus registros agudos y que parece que el tiempo no pasa por sus cuerdas vocales. El estribillo es marca de la casa, las guitarras se aceleran y se tornan más afiladas y las melodías vuelven a impregnar una canción que es pura magia de las calabazas. Los duelos de solos no se hacen esperar e incluso Löble y Grosskopf tienen sus momentos protagonistas. Una de esas canciones que harán babear a los seguidores más veteranos de la banda y que buscan en esta reunión la continuación natural de los gloriosos Keeper Of The Seven Keys.

Se nota que cada canción viene firmada por diferentes miembros y le toca el turno a Deris, que nos regala la pegadiza y comercial A Little Is A Little Too Much, la cual, con cada escucha, más me convence. Dejamos un poco atrás el power metal para adentrarnos en un tema más cercano al hard rock con esa letra irónica y erótica. Las voces se reparten entre Deris y Kiske y su estribillo es pegadizo a más no poder, de esos que se meten en la cabeza y te hace su prisionero. Gran trabajo de la sección rítmica, que son la base del tema. Otra infalible en sus directos y que se ha convertido en una de mis predilectas.

Llega el momento de que Hansen de un golpe en la mesa y se saque de la chistera el que posiblemente sea el corte más heavy del disco, We Can Be Gods, donde las tres voces vuelven a unirse (me encanta que Hansen tenga más protagonismo y cante más) y el power metal más directo y contundente haga su aparición. El grito inicial de Kiske ya consigue sacarnos una sonrisa y las guitarras rugen acompañadas por el doble bombo y que nos regala 3 solos, uno por cada guitarrista, para que Hansen, Gerstner y Weikath marquen territorio. Es imposible no comparar ciertos momentos con Gamma Ray, pero es que si Kai Hansen anda detrás, es lógico que encontremos ciertas trazas de su proyecto. Posiblemente mi pieza favorita del álbum y que cerrará algunas bocas. Ojalá llegue a sus futuros conciertos.

Mucha gente echó en falta en el anterior disco una balada y ahora reciben su petición con Into The Sun. Apoyada en el piano, Deris y Kiske brillan en sus interpretaciones, siendo un dúo bien engrasado y que se complementan genial, se nota que ambos han hecho buenas migas a raíz de la reunión. Estribillo intenso y emotivo en una pieza que emociona y demuestra que Helloween también pueden rubricar baladas de gran calidad.

This Is Tokyo fue el primer adelanto que la banda ofreció y que mucha gente recibió arqueando una ceja. Firmada por Deris, tiene esos elementos pastelosos de su época en Pink Cream 69, pero es la típica canción que tras darle varias escuchas, terminas tarareándola sin darte cuenta. Facilona en su estructura y estribillo, logra lo que busca y creo que aunque arriesgado, entiendo que la banda decidiera sacarla como single. Toda una carta de amor del vocalista al público nipón y que empieza siendo el patito feo del disco, termina siendo bella y reclamando su lugar.

Otro de los momentos álgidos de Giants & Monsters es sin duda Universe (Gravity For Hearts), tomando  Sacha Gerstner la batuta y siendo el primero de los cortes que firma. Estamos ante una odisea espacial (algo ya visto antes en las temáticas de la banda) de 8 minutos y medio que inicia con un Kiske mastodóntico que da paso a unas guitarras aceleradas y cabalgantes donde nuevamente vamos a reconocer esas influencias de los Keepers. Otro estribillo potente y que convence bien apoyado por líneas gruesas de bajo y una batería desenfrenada. No faltan los cambios de ritmo e intensidad, contando con unos segundos más calmados y épicos narrados por Kai Hansen que va seguido por un pasaje instrumental que va in crecendo y bien acompañado por coros, continuado por una orgía de guitarras que sirve para que los 3 hachas de la banda vuelvan a dejar su firma con unos solos apoteósicos, siendo de los mejores del disco. En resumen, una de esas piezas que logran desatar todos los elementos de Helloween y donde cada miembro da lo mejor de sí. Canción indispensable y posiblemente la que más destaca del álbum.

Gertsner nos brinda otro tema como es Hand Of God, cuya estructura recuerda a sus últimos discos antes de la reunión, dejando claro que la banda mira hacia atrás, pero también hacia el pasado más reciente, siendo un repaso a toda su carrera. Si bien puede ser el corte más flojo o pasable del álbum tiene momentos interesantes, como la melodía principal, ciertos registros de Deris a la voz.

Under The Moonlight nos trae ese tema "happy metal" que los propios Helloween inventaron en los 80, siendo la canción más desenfadada y divertida del disco y que puede recordar a canciones como Livin' Ain't No Crime. Kiske parece moverse como pez en el agua en esta pieza muy melódica y ligera que a mí sinceramente me agrada y que nos deja ver que pese al paso de los años, Helloween no han perdido esa faceta juguetona.

Y para el final se dejan otro pelotazo como es Majestic, firmado por Hansen, el cual se nota que se ha involucrado más en este álbum, regresamos a la temática espacial en un corte de 8 minutos que vuelve a darnos todos los elementos típicos de Helloween, como el inicio narrado por el propio Hansen apoyado en teclados y donde la intensidad va aumentando hasta esa explosión de heavy metal más solemne. Llega el turno de Kiske que otra vez sienta cátedra y llegamos al estribillo, con coros que le dan mayor empaque y unos teclados que aumentan la épica. Tras eso se suma Deris el cual se va alternando con Kiske, teniendo de fondo a una batería que se desata en un segundo plano y los solos de guitarra que naturalmente están soberbios, volviendo a demostrar la calidad que encierran los 3 guitarristas de la banda, que se reparten la tarea sin problema alguno. Hansen retoma la parte vocal durante unos segundos para acto seguido regresar a un pasaje épico y con más solos de guitarra estratosféricos, siendo la parte más heavy de la canción que tras otro gran grito de Kiske nos devuelve al estribillo, esta vez con las 3 voces dejando su sello y poniendo el cierre a un tema apoteósico.

Tras varias escuchas, puedo aventurarme a decir que Giants & Monsters es el álbum que consolida esta nueva etapa de Helloween, con la banda ya asentada y donde encontramos mayor equilibrio compositivo, con gran parte de sus miembros aportando su visión y su toque, estando ante el disco que mejor logra aunar las diferentes etapas de la banda que creó un género y explotarlo hasta dar como resultado su mejor disco en años. Power metal en sus diferentes facetas y un disco que todo fan de Helloween debe escuchar, ya que entre sus 10 cortes, va a encontrar algo que seguro que le satisface e iba buscando. Difícilmente ninguna otra banda del género podrá destronarles este año. Helloween han vuelto y largo sea su reinado.

Discográfica: Reigning Phoenix Music

 

Formación

  • Andi Deris - Voz
  • Michael Kiske - Voz
  • Kai Hansen - Guitarra, voz
  • Michael Weikath - Guitarra
  • Sascha Gerstner - Guitarra
  • Markus Grosskopf - Voz
  • Dani Löble - Batería 


Tracklist

  1. Giants On The Run
  2. Savior Of The World
  3. A Little Is A Little Too Much
  4. We Can Be Gods
  5. Into The Sun
  6. This Is Tokyo
  7. Universe (Gravity For Hearts)
  8. Hand Of God
  9. Under The Moonlight
  10. Majestic

 

Puntuación: 9/10

 

martes, 2 de septiembre de 2025

Redshark - Sudden Impact


Redshark vuelven a la carga con su segundo álbum Sudden Impact. Esta formación catalana surge en 2012, ofreciendo un sonido que mezcla el heavy metal clásico con el speed metal y el US power metal. En 2019 publicaron su EP Evil Realm, el cual ya dio que hablar dentro de la escena underground y en 2022 vio la luz su primer disco de larga duración Digital Race. Ahora, todavía bajo el amparo de Listenable Records, vienen a demostrar que su carrera sigue en ascenso.

Para el que no conozca a Redshark, la banda está formada por Philip Graves y Javier Bono a las guitarras, Pau Correas a la voz, Chris Carrest al bajo y Alan Llano a la batería. Musicalmente recuerdan a formaciones como Riot, Metal Church, Razor o Judas Priest.

Mención especial a su portada, donde vuelve a hacer acto de presencia ese colosal tiburón rojo, siendo la mascota de la banda y una de sus señas de identidad, donde con solamente apreciarla uno ya puede adivinar hacia dónde va la dirección musical del grupo.

La propia Sudden Impact es la que nos da la bienvenida, con ese inicial riff que es puro speed metal, seguida por la afilada y rasgada voz de Pau Correas, recordando a los ya mencionados Razor o a Exciter, frenetismo y violencia sonora desde el primer segundo. Su estribillo es poderoso y la sección rítmica formada por Alan y Chris aporta esa contundencia, teniendo incluso un solo de bajo que da paso al de guitarra. Una pieza inicial muy convincente ideal para dejarse la cabeza y darnos una primera impresión más que satisfactoria.

A Place For Disgrace nos lleva hacia terrenos más cercanos al US power metal, siendo algo más melódica y con mayor protagonismo de Pau a la voz, que se maneja bien tanto en registros agudos como en los más agresivos y rasgados, siendo una de las canciones donde más se luce y puede mostrar su versatilidad. El solo de guitarra es también digno de mención, siendo más melódico y elaborado.

Fire Raider llama rápidamente la atención por su inicio a los timbales y la guitarra, siendo un corte épico y poderoso, con Alan manejando la batería a la perfección, llenando huecos y aportando detalles. Su estribillo es coreable y las guitarras se muestran melódicas pero sin perder ni un ápice de fuerza, sin duda es uno de mis cortes favoritos del álbum, con unos Redshark que muestran su amor hacia ese heavy metal más solemne y rimbombante.

Toca volver al speed metal desenfrenado con Your Last Breath, donde la velocidad vuelve a ser la protagonista, con la batería desenfrenada y unas guitarras cortantes. El estribillo va apoyado en unos coros muy efectivos que en directo pueden dar mucho juego. De nuevo Pau destaca por mostrar su registro más grave y rasgado, dejando clara la fiereza del tema.

Llegamos a la mitad del disco con Hypnotized, otra gran canción más cercana al heavy metal de corte clásico, con los registros agudos, guitarras repartiendo riffs y solos más melódicos y una sección rítmica sólida con buenas líneas de bajo y batería bien marcada, con influencias de Judas Priest, Saxon o Riot. Pieza corta pero que va directa y logra atrapar desde el primer instante.

Rip Your Bones sabe conjugar a la perfección el speed con el heavy metal, mezclando velocidad y melodía en un tema frenético donde las guitarras se llevan el protagonismo, doblándose y creando melodías muy llamativas, dejando la velocidad para la sección rítmica.

Whispers Of Time recupera la esencia del US power metal, un género del cual Redshark se han visto muy influenciados, siendo otra de esas canciones llenas de matices y donde predomina la melodía y donde se nos regala uno de los mejores solos del disco, uniendo fuerzas Philip y Javier en ciertos momentos. Otro de los grandes aciertos de Sudden Impact.

Beware The Shark fue el adelanto que la banda ofreció y no es de extrañar, ya que lo tiene todo, un inicio épico y cargado de tensión, guitarras veloces y afiladas, una batería que va arrasando todo, bajo contundente y un estribillo facilón y efectivo. Agresividad y desenfreno para dejarnos el cuello en un corte que es puro speed metal de la vieja escuela.

The Chase es la pieza más larga del disco a la vez que la más elaborada, contando con momentos melódicos y solemnes, donde las guitarras muestran su potencial en los solos, siendo la dupla formada por Philip y Javier una bien engrasada. La intensidad del tema va creciendo conforme avanza, notándose en la voz de Pau, que se va tornando más aguda y donde vuelve a mostrar esa versatilidad vocal. Sin duda estamos ante una de las canciones más especiales dentro de la carrera de Redshark y donde se aprecia esa madurez que van adquiriendo con cada lanzamiento.

Para terminar está Fight The Rules Of Power, con la que se despiden sin querer dejar prisioneros, desenfreno sin paliativos, con un estribillo potente, guitarras que repiten un riff asesino y batería y bajo que no dan momento para respirar. Una canción que ya postula para ser de las infaltables en sus directos y que es de las que más juego les va a dar. Un cañonazo sonoro que muestra el potencial de Redshark en su máximo esplendor.

Sudden Impact continúa mostrando la evolución del sonido que Redshark llevan presentando desde sus inicios, cada vez más pulido y trabajado, siendo este sin dudas su mejor disco hasta el momento, donde saben combinar la velocidad con momentos melódicos, épicos y manejar bien sus recursos sin caer en la repetición. Una banda que poco a poco va ganando más reconocimiento en el panorama underground y que de seguir así, pueden llegar a ser una de las bandas referentes del género.

Discográfica: Listenable Records

 

Formación

  • Pau Correas - Voz
  • Javier Bono - Guitarra
  • Philip Graves - Guitarra
  • Chris Carrest - Bajo
  • Alan Llano - Batería
 

Tracklist

  1. Sudden Impact
  2. A Place For Disgrace
  3. Fire Raider
  4. Your Last Breath
  5. Hypnotized
  6. Rip Your Bones
  7. Whispers Of Time
  8. Beware Of The Shark
  9. The Chase
  10. Fight The Rules Of Power

 

Puntuación:  8.5/10

lunes, 25 de agosto de 2025

Ambush - Evil In All Dimensions

 

Los suecos Ambush publican su cuarto trabajo de estudio, uno bien esperado por mi parte ya que esta banda está en ese selecto grupo de formaciones que han revivido el heavy metal clásico en los últimos años junto a grupos como Enforcer, Evil Invaders, Venator, Bullet o RAM.

Este nuevo disco se ha publicado bajo el amparo de Napalm Records, lo que muestra que Ambush están subiendo peldaños en popularidad, siendo fichados por un sello grande. En cuanto al sonido, sin sorpresas (lo que es buena señal), encontrando un heavy metal afilado y potente envuelto en una producción más actual con reminiscencias a los grandes del género como Accept, Judas Priest o Iron Maiden, lo que hará las delicias de aquellos que van buscando un sonido añejo y clásico y todavía no conocen el trabajo de estos suecos.

El disco arranca con el tema que da título al álbum, siendo recibidos por unas guitarras armonizadas, un bajo bien definido y la batería pegando sin piedad. Se le suma la aguda y melódica voz de Oskar Jakobsson y ya tenemos el primer cañonazo servido, con su estribillo bien pegadizo y a unos Ambush que desde el principio no se guardan nada, sacando la artillería con los solos de guitarra y esa explosión sonora que nos hace ver que estamos ante el heavy metal más canónico posible.

Llega el turno del que fue el adelanto del disco, Maskirovka, un término ruso que se emplea en operaciones militares para manipular o engañar al enemigo con ocultación y engaño, que la banda traslada a nuestra realidad. Las guitarras van galopando de fondo mientras que la hipnotizante línea de bajo de Oskar Andersson nos va guiando, todo ello con una brutal interpretación vocal de Jakobsson. Se nota el por qué la eligieron como single, ya que mezcla perfectamente la pesadez, lo épico y la contundencia sonora. Una de esas canciones destinadas a ser un clásico de Ambush.

Iron Sign inicia con un riff de guitarra que rezuma a heavy metal y donde destaco el trabajo de Linus Fritzson a la batería. Encontramos también unos buenos solos de guitarra y partes donde las guitarras se doblan, mostrando la buena dupla que forman Olof Engqvist y Karl Dotzek a las 6 cuerdas. Los coros ayudan a impregnar de potencia a una pieza algo más simple en su estructura pero que no falla.

Turno para el medio tiempo The Night I Took Your Life, donde nuevamente es el bajo que crea ese muro sonoro tan característico y que permite a Jakobsson lucirse con registros altos y a las guitarras poder desatar un riff bien marcado que se va repitiendo a lo largo del tema. Hay un momento para que la batería pueda desatarse, siendo el clímax. De esas canciones que con cada escucha va gustando más y que de hecho se ha convertido en una de mis predilectas del disco.

La sorpresa del álbum es la balada I fear The Blood, siendo un terreno por ahora poco explorado por Ambush pero que logran trasmitirlo con nota. Jakobsson está en estado de gracia, cantando con sentimiento y donde se nota que está poniendo toda la carne en el asador, apoyado por buenos coros y donde se nos habla de luchar contra nuestros demonios internos. El excelente solo de guitarra termina de coronar una canción que en directo puede ser uno de los momentos más intensos de sus conciertos y que pone esa nota distintiva al disco.

Llegamos a la mitad del álbum con Come Angel Of Night, donde volvemos al heavy metal afilado. Aquí la batería va pasando por encima sin piedad, mientras que las líneas de bajo crujientes aportan la potencia necesaria para que las guitarras puedan hacer desfilar los riffs con total libertad, todo ello con la voz aguda que llega a niveles estratosféricos. Heavy metal en toda su definición, sin adulterar y que nos enseña que todavía se pueden facturar obras con sonido clásico capaces de sorprender y dejar el listón alto.

The Reaper nos lleva por terrenos más melódicos, con su inicio más cercano al hard rock y donde Oskar Andersson va a volver a volarnos la cabeza con sus líneas de bajo pesadas y que van a retumbar durante toda la canción, dejando bien claro que es parte fundamental del sonido de Ambush. Encontramos un estribillo muy definido y momentos para que las guitarras brillen en los solos, todo ello con una bestial batería cuya pegada es impresionante, con un Linus Fritzson que también busca reivindicarse como pieza clave en la banda.

Velocidad y dureza en Bending The Steel con unas guitarras que beben directamente de Judas Priest, siendo un corte más cercano al speed metal con unos Ambush que no quieren dejar supervivientes a su paso, siendo otra de esas canciones que me han atrapado desde el principio y que buscan alcanzar el cenit en cuanto a definición de heavy metal se refiere.

El cierre llega con Heavy Metal Breathren, otra magistral lección de cómo hacer heavy metal en pleno siglo XXI. Estribillo efectivo, guitarras que van soltando riffs asesinos y una sección rítmica implacable y sólida. Una manera más que efectiva de poner fin a un disco sin fisuras.

Ambush se siguen consolidando como una de las bandas de heavy metal más importantes de esta nueva generación y con este cuarto trabajo dejan bien claro que su carrera sigue en ascenso. Un álbum que brilla por su excelente producción, sus canciones directas y poderosas y por la pasión innegable que la banda ha puesto en cada una. Un indispensable del género de este año y que ningún seguidor del heavy metal clásico debe pasar por alto.

Discográfica: Napalm Records

 

Formación

  • Oskar Jakobsson - Voz
  • Olof Engqvist - Guitarra
  • Karl Dotzek - Guitarra
  • Oskar Andersson - Bajo
  • Linus Fritzson - Batería


Tracklist

  1. Evil In All Dimensions
  2. Maskirovka
  3. Iron Sign
  4. The Night I Took Your Life
  5. I Fear The Blood
  6. Come Angel of Night
  7. The Reaper
  8. Bending The Steel
  9. Heavy Metal Brethren

 

Puntuación: 8.5/10

 

martes, 10 de junio de 2025

Venator - Psychodrome

 

Desde Austria nos llega el segundo trabajo de Venator, banda formada en 2016 y que en 2022 publicaron su debut Echoes From The Gutter, el cual dio mucho que hablar en el circuito underground. Tras ese primer golpe en la mesa, regresan con Psychodrome, auspiciados por Dying Victims Productions y donde vamos a encontrar un heavy metal de corte clásico inspirado en bandas como Judas Priest, Accept, Iron Maiden o W.A.S.P.

Venator no vienen a darnos nada que no hayamos escuchado ya, pero su intención no es innovar, sino hacernos pasar un buen rato con su heavy metal afilado y poderoso. Esas influencias de la vieja escuela se ven desde su portada, muy ochentera y diseñada por el propio vocalista de la banda Hans Huemer a la producción o puesta en escena de los músicos.

El álbum abre con Into The Drome, una introducción donde los sintetizadores son los protagonistas, metiéndonos de lleno en una atmósfera digna de un slasher de los 80 como podría ser Pesadilla en Elm Street. De ahí pasamos a Steal The Night, que inicia con un riff de guitarra muy de la escuela de Judas Priest. A destacar también la voz de Hans Huemer, que sabe combinar partes rasgadas con agudos y la gran labor de la sección rítmica, con el bajo de Stefan Glasner realizando unos galopes dignos del mismísimo Steve Harris, todo eso coronado por un solo muy llamativo. Un arranque que ya nos dejan claras las intenciones de unos Venator que salen desde el principio a por todas.

Children Of The Beast es posiblemente mi corte favorito del disco, con otro grandísimo riff inicial muy machacón y adictivo, subiendo ligeramente la velocidad y donde el estribillo es simple pero potente, con Huemer llegando a agudos impresionantes y dejando una fabulosa interpretación. Las guitarras van a estar toda la canción cortando el viento con sus ritmos y solos, volviendo a tener de fondo ese bajo crujiente, haciendo de este tema un himno que nos lleva a aquellos años 80, pudiendo ser una canción que podrían haber compuesto las grandes bandas de esa época dorada.

Ravening Angel por su parte es una pieza más melódica, donde la voz de Huemer recuerda en muchos momentos a la del mismísimo Blackie Lawless, mientras que instrumentalmente predominan melodías de guitarra apoyadas por una consistente base rítmica donde la pegada a la batería de Jakob Steidl es de lo más destacable. También encontramos momentos donde las guitarras juegan a doblarse al más puro estilo Iron Maiden. La canción más juguetona del disco donde cada instrumento tiene su momento para brillar.

The Final Call y su inicio entrecortado da lugar a una explosión de guitarras y un riff totalmente asesino, siendo una pieza de heavy metal más básica, donde vuelvo a incidir en esos galopes de bajo y las separaciones que la batería va realizando en diferentes momentos. A mitad de la canción cambian totalmente de registro, con el bajo de Glasner creando una base oscura (donde es innegable la influencia de Iron Maiden) que poco a poco van acelerando para darnos una segunda parte más próxima al speed metal con unos solos estratosféricos, pasando de una primera parte pasable a una segunda excelente.

La cara B del álbum inicia con Radar, una canción que podrías tranquilamente confundirla con una de W.A.S.P. sin problema alguno, ya que desde la voz a los instrumentos parecen estar sacados de los primeros trabajos de la banda californiana. Aún así, se nota que Venator le ponen su sello propio y lejos de imitar, utilizan esas influencias para crear su propio camino musical. Un gran tema que nos hace ver que el heavy metal está lejos de estar muerto.

Race To Glory vuelve a pisar el acelerador y brindarnos un tema a caballo entre el heavy y el speed metal, ideal para mover la cabeza y dejarnos llevar por el frenetismo, además de gozar del supersónico solo de guitarra, para mí de los mejores del álbum. Gran trabajo de Anton Holzner y Leon Ehrengruber a lo largo de todo el disco.

Dynamite es más vacilón en su comienzo, con mayor dominancia del bajo, siendo una canción con más influencias en Accept. El estribillo logra llamar la atención desde la primera escucha y los cambios de intensidad hacen que en ningún momento tengamos un respiro. A destacar su último minuto donde la batería pasa a arrollar con todo seguida por otro excelente solo de guitarra, terminando en un fade out.

Fear The Light continúa con esa inspiración en la banda teutona, ahora con un corte más relajado y melódico que nos sirve para tomar aire y dejarnos llevar por las guitarras y alucinar con los agudos de Huemery su interpretación, siendo de las más intensas del disco.

La guinda la ponen con Astral Seduction, otra pieza veloz y afilada, con guitarras disparando riffs, el bajo galopando con potencia, una batería poderosa en la pegada y la voz aguda a la par que dominante, dándonos una segunda mitad más acelerada todavía, con presencia de melodías y solos de infarto. En definitiva, heavy metal de manual que nos hacen ver que Venator están destinados a portar la antorcha del género en un futuro no muy lejano.

Psychodrome es la prueba irrefutable de que Venator pueden llegar a lo más alto dentro del heavy metal de corte más clásico. Sus más que claras influencias, su ejecución y su actitud hacen de los austríacos la esperanza de un género que lejos de apagarse, sigue vivo gracias a propuestas como esta. Esperemos que sigan subiendo en un futuro y pronto los tengamos en la primera línea de batalla, con bandas como Enforcer, Ambush, Evil Invaders, Bullet, Iron Curtain o Riot City entre muchas otras.

Discográfica: Dying Victims Productions

 

Formación

  • Hans Huemer - Voz
  • Anton Holzner - Guitarra
  • Leon Ehrengruber - Guitarra
  • Stefan Glasner - Bajo
  • Jakob Steidl - Batería

 

Tracklist

  1. Into the Drome
  2. Steal the Night
  3. Children of the Beast
  4. Ravening Angel
  5. The Final Call
  6. Radar
  7. Race to Glory
  8. Dynamite
  9. Fear the Light
  10. Astral Seduction

 

Puntuación: 8.5/10