martes, 5 de mayo de 2026

Hellripper - Coronach


Hablar de Hellripper es hablar del creador y cerebro de la banda, el escocés James McBain, quien en 2014 dio forma a esta "one man band" encargándose él de todos los instrumentos y que poco a poco ha ido ganando cierto renombre en la escena. Ahora nos presenta su cuarto trabajo Coronach, arropado esta vez por la discográfica Century Media.

Los que ya conozcan el trabajo de Hellripper ya saben lo que se van a encontrar. Si es tu primera vez, es  complicado meterlos en un sólo estilo, pero su sonido es una estudiada mezcla de speed metal crudo y descarnado herencia de Motörhead, evidentes toques de Venom y ese thrash y proto black metal de formaciones como los primeros Sodom o Bathory. Una orgía sonora que encaja a la perfección y que nos da como resultado canciones que aportan melodías muy llamativas pero sin perder oscuridad y violencia contenida.

Antes de meternos de lleno en sus 8 temas, mencionar su portada, posiblemente la mejor hasta la fecha, que creo que plasma muy bien el sonido y la temática que suelen abordar las letras, donde la mitología escocesa siempre tiene gran protagonismo.

Ahora sí, el álbum arranca con Hunderprest, que arranca sin paliativos con un riff bien acelerado y afilado que da paso a un speed/black metal que inmediatamente te incita a mover la cabeza con su frenetismo y con rasgada voz de McBain. Hacia la mitad la batería se descontrola para pasar a un black metal más atmosférico e intenso junto a unos solos de guitarra melódicos y más enfocados en el heavy metal e incluso en sus compases finales teclados que me hacen recordar a los mejores Children Of Bodom que demuestra que esa mezcla de influencias son perfectamente balanceadas cuando la canción lo demanda. Un inicio que ya te atrapa en la red que Mc Bain ha tejido sin fisuras.

Kinchyle (Goatkraft And Granite) llama la atención por ser un tema más cercano al speed metal más tradicional, recordando sus primeros compases a bandas míticas del género como Grave Digger, Running Wild o Scanner con esos riffs acelerados pero melódicos, que conjugan con la voz rasgada y aguda. Sin duda, las guitarras son las protagonistas que van repitiendo un riff muy sólido y su estribillo más coral y pegadizo. Canción que saca a relucir la faceta más melódica de Hellripper.

El piano nos da la bienvenida a The Art Of Resurrection para crear una atmósfera melancólica y oscura que desarrollará ese metal demente y melódico con buenos momentos a la batería (para mí una de las mejores interpretaciones de McBain con el instrmento) y es en Baobhan Sith (Waltz Of The Damned) cuando el black metal más podrido vuelve a la palestra, mostrando guturales más marcados pero donde encontramos cierta teatralidad en sus estrofas de gran inspiración en Mercyful Fate. Pese a que son muchas las inspiraciones de las que Hellripper toman, crean un sonido propio y este tema es un claro ejemplo de cómo reinventar ciertas influencias. Una canción que en sus más de 6 minutos nos regala momentos instrumentales muy logrados.

Blakk Satanik Fvkkstorm es la canción con la que vuelven a sus raíces para darnos es black/speed fruto de una noche loca entre Motörhead y Venom y que si eres seguidor de Hellripper desde sus inicios, el tema te va a arrancar una sonrisa y te va a recordar a sus primeros trabajos. Corto, intenso y que va directo al grano.

Sculptor’s Cave también destaca por sus influencias en el heavy metal de corte más clásico y por presentar melodías orientales (que algunos dirán que están inspiradas en el famoso tema de Iron Maiden Powerslave) que abre con un bajo bien marcado y que tiene un estribillo que logra quedarse en tu cabeza. Una de esas piezas sorpresivas que demuestran la evolución que McBain ha ido desarrollando a lo largo de los discos.

Mortercheyn es una nueva arremetida de black metal visceral que saca a relucir la vertiente más extrema y cruda del sonido de Hellripper, un corte directo y crudo que busca esa violencia sonora y que agradará a los que andan buscando mayor agresividad por parte del escocés.

Pero sin duda alguna el mejor corte del disco es Coronach, pieza de casi 9 minutos que es la joya del álbum y una de las mejores composiciones que ha realizado McBain por no decir la mejor. Está inspirada en el poema del mismo nombre del escritor escocés Walter Scott (autor entre otras obras, de Ivanhoe) y arranca con la famosa "Marcha Fúnebre" y con un McBain irreconocible a la voz, cantando de manera operística y teatral, creando la atmósfera perfecta para un funeral. Entonces entra el black metal más melancólico y melódico, con pequeños toques de doom metal que va arrastrando la voz y unas guitarras contenidas con unos riffs endiabladamente pegadizos.Tras 4 minutos de lamento y oscuridad, llega el speed metal más cañero y descarnado con unos solos muy heavys y tras eso, unas melodías que parecen haber salido de los primeros discos de Iron Maiden, donde las guitarras hacen un sentido homenaje a la NWOBHM y que son sin duda el cenit de la canción. Pero todavía quedan unos últimos segundos épicos donde las gaitas aparecen a modo de funeral escocés para poner la guinda a una de las mejores canciones que he escuchado este año, elevando este disco a otro nivel y coronando a McBain como uno de los mejores compositores en su campo.

Coronach nos presenta un álbum equilibrado, donde vamos a encontrar temas que van a mostrar influencias del speed, el black, el heavy metal clásico y donde hay mayor lugar para la experimentación, pero sin perder un ápice del sonido que Hellripper lleva desarrollando desde sus inicios. Sin duda el trabajo más elaborado de James McBain y que nos adentra en una nueva etapa dentro de su carrera. Una auténtica experiencia sonora.

Discográfica: Century Media

 

Formación

  • James McBain - Voz, guitarras, bajo, batería 


Tracklist

  1. Hunderprest
  2. Kinchyle (Goatkraft And Granite)
  3. The Art Of Resurrection
  4. Baobhan Sith (Waltz Of The Damned)
  5. Blakk Satanik Fvkkstorm
  6. Sculptor's Cave
  7. Mortercheyn
  8. Coronach

 

Puntuación: 8.5/10 

  

Triumpher - Piercing The Heart Of The World


Si hay una banda actual que ha logrado plasmar el heavy metal en su vertiente más épica y pura, sin duda esos son Triumpher. La formación griega, fundada en 2019 han publicado 3 álbumes de estudio que son imbatibles y con el que han logrado desarrollar un estilo muy marcado e inconfundible, llevando como estandarte la rica mitología de su país. El pasado mes de marzo lanzaron su tercer trabajo Piercing The Heart Of The World con el que se afianzan como apuesta segura dentro del heavy metal underground y que si siguen por este camino, pueden llegar a dar mucho que hablar.

Hay una palabra que se va a repetir mucho a lo largo de este análisis y esa es "épico" y es que no hay otra forma de definir el disco y el sonido de los helenos, mostrando una más que innegable influencia de bandas como Manowar o Virgin Steele, pero también de Bathory en su etapa vikinga. Aquí el metal más rimbombante y solemne va a estar presente en todo momento, con coros grandilocuentes, letras donde abunda lo heroico y lo mitológico y la atmósfera donde casi se puede oler el acero, el sudor y la sangre. Si vas buscando eso, quédate porque Triumpher te van a dar lo que ibas buscando.

La inicial Black Blood arranca con coros celestiales, batería marcial y guitarras afiladas, todo ello coronado por la bestial voz de Mars Triumph, que la primera vez que lo escuché me quedé alucinado. Estamos ante un Eric Adams rejuvenecido, y es que es imposible no comparar ambas voces, siendo en muchas ocasiones un calco (en el buen sentido) pero aquí el vocalista añade elementos rasgados en algunos momentos junto a partes más operísticas. Sin duda de lo mejor del disco es escucharle cantar. A eso hay que sumarle los toques sinfónicos y unas líneas de bajo bien marcadas (Gran trabajo en todo el disco por parte de Stelios Zoumis) que se mezclan con unos solos bastante efectivos y ese combo de guitarras poderosas realizadas por Christopher Tsakiropoulos y Marios Petropoulos. Un inicio que ya despeja toda duda acerca de lo que nos van a ofrecer el combo griego.

Destroyer es un auténtico torbellino de epicidad y heavy metal en estado puro. Las guitarras galopantes y la batería arrolladora de Agis Tzoukopoulos van al timón mientras que Mars Triumph va entonando un himno épico donde mezcla de manera pasmosa registros agudos y solemnes junto a partes rasgadas y más oscuras. Los coros y los teclados añaden más empaque a una canción que haría enrojecer a los actuales Manowar, mostrando el sonido que ellos antaño enarbolaron pero puliéndolo y dándole nuevos matices. El solo de guitarra y sus compases finales hacen que quieras unirte a la batalla y levantar el puño. Simplemente épico.

The Mountain Throne fue el adelanto del álbum. Aquí encontramos pasajes más elaborados en un tempo más calmado y partes instrumentales majestuosas, donde Mars Triumph parece que declama en lugar de cantar, apoyado en esos coros marciales y donde los teclados ganan mayor peso. No van a faltar momentos para que las guitarras tengan su momento de brillar y hacia mitad de la canción y tras su estribillo pasan a acelerar con elementos del black metal como el tremolo picking, doble bombo y la voz más áspera y cruda (no olvidemos que varios de los miembros han tocado anteriormente en bandas de black metal, por lo que esas influencias también se reflejan en el sonido del disco) El final se torna más grandilocuente con los coros oscuros que dan por terminado un corte intenso.

La mitología griega es uno de los pilares en la narrativa de Triumpher y el mayor ejemplo lo tenemos con Ithaca (The Return Of The Eternal King) donde nos hablan del retorno de Ulises a su hogar tras todo lo acontecido en La Odisea, siendo una pieza de más de seis minutos en la que encontramos desde partes narradas en una atmósfera de calma a registros agudos y llenos de sentimiento que sirven para que Mars Triumph luzca todos sus recursos vocales mientras de fondo las guitarras cristalinas le acompañen. hacia la mitad sube en su intensidad con la aparición de la batería y guitarras distorsionadas, aportando mayor epicidad. Quizás sea del disco el tema más difícil de digerir pero que tras varias escuchas terminas abrazando y que sirve de oasis entre tanta opulencia sonora.

Algo parecido ocurre con Vaults Of Immortals, canción de apenas 2 minutos que sirve para que tomemos un respiro para lo que se avecina, teniendo una base instrumental acústica y una interpretación más teatral por parte del vocalista.

The Flaming Sword recupera la épica y el sonido más recargado, con guitarras que cabalgan, líneas de bajo bien marcadas, batería con pegada contundente y esos coros "manowarescos" que retoman ese heavy metal más rimbombante, con un buen estribillo y guitarras que se doblan y muestran uno de los mejores solos del disco, donde lo melódico y lo dramático se unen siendo una pieza bien equilibrada. Una canción más que correcta.

Erynies es un corte que en lo musical adapta perfectamente la figura mitológica de las erinias, siendo oscura, más cruda y agresiva, donde otra vez las influencias del black metal son notables. Se acelera el ritmo y la batería gana en matices, mientras que las guitarras y las partes orquestales nos adentran en una atmósfera más oscura y opresiva, contando con unas líneas de bajo más crujientes y en su estribillo el coro y la voz gutural hacen que parece que estemos descendiendo al mismísimo Hades. Sin duda, uno de los mejores momentos del disco y que demuestra que Triumpher tienen recursos para ofrecer canciones más variadas.

Como colofón está Naus Apidalia, tema de nueve minutos y medio donde vuelven a narrarnos pasajes de La Odisea, empezando con un heavy metal más solemne con guitarras y bajo cabalgando con elegancia mientras que la voz nos va metiendo en la historia. Unos primeros minutos épicos que ayudan a sumergirnos en la atmósfera para dar paso a la segunda parte de la narrativa, más oscura y recargada en los coros donde el solo de bajo da la entrada, con una voz que va susurrando y nos introduce en un viaje onírico. Sorprende ese giro en su tercera parte, cantada en griego donde se recupera ese ambiente más grandilocuente para finalmente explotar en su última parte, donde los solos de guitarra van a ser los protagonistas y el dúo de hachas van a poder brillar y en sus últimos compases recuperar las melodías del principio y ponerle el broche a esta epopeya que la banda ha manejado de manera magistral, haciendo que su duración no se haga pesada si te has dejado llevar por ella.

Con este tercer trabajo Triumpher vuelven a sorprender con su heavy metal donde hay cabida para pasajes épicos, partes sinfónicas, momentos con referencias al metal extremo donde nos hacen viajar a través de la mitología. Canciones grandilocuentes y riqueza instrumental en un disco que pese a sus recargados y duraderos temas no se hace pesado y te invita a que lo revisites más veces. Disco forjado con acero griego por artesanos que conocen el secreto del metal más auténtico.

Discográfica: No Remorse Records

 

Formación

  • Mars Triumph - Voz
  • Christopher Tsakiropoulos - Guitarra 
  • Mario Peters - Guitarra 
  • Stelios Zoumis - Bajo
  • Agis Tzoukopoulos - Batería

 

Tracklist

  1. Black Blood
  2. Destroyer
  3. The Mountain Throne
  4. Ithaca (Return Of The Eternal King)
  5. Vaults Of Immortals
  6. The Flaming Sword
  7. Erinyes
  8. Naus Apidalia

 

Puntuación: 9/10

 

martes, 21 de abril de 2026

Nervosa - Slave Machine


 
Nervosa es una banda que ha sabido mantenerse gracias al tesón y la persistencia de Prika Amaral, fundadora y cerebro del proyecto, que pese a los múltiples cambios de formación, continúa en la brecha siendo un referente dentro del thrash metal más actual.

He de reconocer que aunque seguí a la banda desde prácticamente sus inicios, les perdí la pista tras su álbum Perpetual Chaos de 2021, cuando la vocalista Diva Satánica abandonó el grupo y hubo una escisión, quedándose Prika al mando en solitario. En 2023, con nueva formación, lanzaron el álbum Jailbreak, con la novedad de que la misma Prika se encargaba de las voces además de la guitarra, pero quitando del single promocional, no escuché más.

Ahora, con el lanzamiento de Slave Machine he decidido dar otra oportunidad a la banda y he de decir que el disco no me ha desagradado. Producido por Prika Amaral y la también guitarrista de la banda Helena Kotina junto a Martin Furia, actual guitarrista de Destruction quien también ha trabajado con bandas como Evil Invaders, Toxic o los propios Destruction , nos vamos a encontrar con un álbum cargado de furioso thrash metal donde también hay cabida para el death metal.

En cuanto a la formación, tenemos a Prika Amaral a la voz y guitarra, Helena Kotina a la otra guitarra, Mihaela Naydenova, quien regresa a la banda para ocuparse de la batería y del bajo se han encargado Hel Pyre y Emmelie Herwegh.

La intro Impending Doom, cargada de tensión, da paso al primer corte como tal, Slave Machine, donde encontramos una genial mezcla de thrash metal rabioso y afilado junto a momentos melódicos, principalmente en su estribillo. Las guitarras reparten riffs asesinos mientras que la batería arremete sin piedad. Un primer tema que ya nos deja ver que Nervosa siguen en plena forma.

Ghost Notes es más pesada, rebajando la velocidad pero aportando riffs más sólidos y con una Prika que aunque en su día me sorprendió que decidiera ponerse al cargo de las voces, ha demostrado su valía y ofrece registros rasgados y en algunos momentos hasta limpios y melódicos, siendo una voz más cercana al death metal pero que combina a la perfección con el sonido de Nervosa. De hecho este tema me recuerda a Arch Enemy en su estribillo. Las líneas de bajo aquí son más notables y en general una canción más melódica pero igual de efectiva.

Beast Of Burden nos hace regresar al thrash más canónico, siendo una pieza más directa y cruda, de esas que te pasan por encima y que cuenta con las guitarras más destructivas del disco y un solo más que notable. You Are Not A Hero por su parte sabe combinar brutalidad con melodía, teniendo un estribillo llamativo y dando momentos para que la sección rítmica tome el timón y puedan lucirse, mientras que el solo y su parte instrumental posterior, más cercana al death metal, me parece lo mejor de la canción.

Hate es uno de mis momentos favoritos del álbum, con su inicio ultra melódico pero crudo que después da paso a un thrash machacón y rompecuellos, con prika prácticamente ladrando las líneas vocales, un estribillo contundente y riffs pegadizos a la par que brutales. Una de esas canciones que pueden ser estandartes de la banda.

The New Empire continúa con ese equilibrio entre melodía y brutalidad sonora mientras que 30 Seconds vuelve a darnos una dosis de thrash metal devastador, con gran aporte de las guitarras y una batería que hace una de sus mejores aportaciones al disco, dando aquí un merecido reconocimiento a Mihaela Naydenova.

Crawl For Your Pride avanza sin paliativos, teniendo unas guitarras muy directas y partes melódicas a caballo entre el thrash clásico y el death, con unos coros pintorescos y secciones más densas que logran transmitir la rabia de su letra. Learn Or Repeat es la canción hecha para desatar el caos en directo, ideal para el moshpit, destructiva, directa y cruda, más cercana al thrash metal clásico de formaciones como Destruction o Holy Moses
 
The Call vuelve a presentar ese sonido de death metal más moderno que puede recordarnos a Arch Enemy, donde las guitarras presentan melodías muy pegadizas mientras que Prika canta más cercana a esos terrenos. Para finalizar tenemos Speak In Fire, que se torna más oscura y densa, siendo la canción que se distancia ligeramente del resto, de ahí que hayan decidido ponerla como cierre. Un buen tema que se diferencia y muestra la variedad compositiva del grupo.

Nervosa ha sabido sobreponerse a sus cambios de formación y Prika Amaral y sus huestes nos ofrecen un trabajo donde encontramos variedad en su sonido y a una banda que no se estanca en una fórmula. Si en su día perdí el interés por ellas, ahora lo han recuperado.

Discográfica: Napalm Records

 
Formación:

  • Prika Amaral - Voz, guitarra
  • Helena Kotina - Guitarra
  • Hel Pyre - Bajo
  • Emmelie Herwegh - Bajo
  • Mihaela Naydenova - Batería 
 
 
Listado de temas

  1. Impending Doom
  2. Slave Machine
  3. Ghost Notes
  4. Beast Of Burden
  5. You Are Not A Hero
  6. Hate
  7. The New Empire
  8. 30 Seconds
  9. Crawl For Your Pride
  10. Learn Or Repeat
  11. The Call
  12. Speak In Fire

 

Puntuación: 8/10

 

viernes, 6 de marzo de 2026

Death Dealer - Reign Of Steel

 

Llega a nuestras manos el cuarto trabajo de Death Dealer, banda formada por músicos de la talla de Sean Peck (Cage) a la voz, Stu Marshall y Ross the Boss (ex Manowar, Dictators) a las guitarras, Steve Bolognese (ex Them) a la batería y Mike LePond (Symphony X) al bajo. Una alineación que ya nos hace ver que no estamos ante un grupo cualquiera.

Este álbum se ha publicado a la vez que se ha hecho pública la noticia de que Ross the Boss ha sido diagnosticado con ELA, por lo que la banda, en un comunicado, han dejado claro que la actividad de la banda se paraliza para estar al lado de su amigo y compañero. Desde aquí le mandamos a Ross the Boss toda nuestra fuerza y apoyo.

Centrándonos en lo musical, Death Dealer nos ofrecen un álbum a caballo entre el heavy y el power metal donde no van a faltar riffs agresivos, buenas melodías y potentes estribillos. La producción ha corrido a cargo de los propios Stu Marshall y Sean Peck y la impresionante portada ha sido realizada por el artista Dušan Marković, quien ya relizó portadas para trabajos anteriores de la banda y ha trabajado para grupos como Jag Panzer.

Assemble es la encargada de abrir el disco de forma épica para dar paso a un tema acelerado y cargado de furia, con un Sean Peck impresionante y que es una de las voces más infravaloradas de la escena, mostrando un chorro de voz y unos registros agudos que te dejan con la boca abierta. Es inevitable que musicalmente recuerden a Manowar o a los propios Cage, pero también recuerdan a formaciones de US power metal como Helstar o Jag Panzer.

Devil's Triangle apuesta por la pesadez con ese muro creado por batería y bajo, mientras que las guitarras crean riffs contundentes, que se termina coronando con ese estribillo coreable y triunfador y unos solos melódicos pero que no pierden potencia en ningún momento, mientras que Riding On The Wings se torna más melódica con esa esencia del power metal más clásico y primigenio que se puede apreciar en su estribillo, aunque se nota esa inevitable influencia de Manowar en los riffs que nos regala la dupla creada por Ross the Boss y Stu Marshall.

Bloodbath rompe con todo con ese impresionante grito desgarrador de Sean Peck, el doble bombo e incluso la forma de cantar, que me recuerda a Anthrax y con esos toques de thrash metal en la batería y guitarras. Una canción hecha para arrasar con todo y donde además Mike LePond nos regala unas líneas de bajo bien marcadas y potentes junto a unos solos de guitarra que desatan el potencial de sus dos hachas. Sin duda el tema más agresivo y machacón del disco que nos muestra que la banda son una máquina engrasada.

Raging Wild And Free es una balada que busca mostrar la faceta melódica e intimista de Death Dealer, muy cercana a baladas de bandas de power metal como pueden ser Hammerfall o Helloween. A destacar el trabajo de LePond, el solo de la parte central y la interpretación de Sean Peck. Blast The Highway da un giro de tuerca para darnos speed metal contundente donde las guitarras brillan y nos sacuden a base de riffs afilados de la escuela de Judas Priest, apoyadas por el doble bombo.

Compelled vuelve a darnos densidad sonora en un corte más heavy, donde la banda se desenvuelve con facilidad y las guitarras son más pesadas y la sección rítmica tiene ocasión de mostrar su potencial, especialmente LePond y dejando a Sean Peck mostrar registros melódicos que se mezclan con momentos más intensos con gritos desgarradores.

Dragon Of Algorath tiene un dominante riff de guitarra que nos hace cabalgar de manera épica, siendo escudado por la batería y su doble bombo imparable junto a las voces y los apoteósicos solos que terminan de coronar este tema cargado de fuerza y pasión. Sleeping Propeth es un medio tiempo oscuro que rompe con lo anterior y nos da un tema más teatral, con un Sean Peck ofreciendo una de sus interpretaciones más convincentes y un LePond que destaca gracias a sus líneas bien marcadas y densas que añaden empaque.

Para finalizar Reign Of The Night nos hace una descarga de ese power metal americano con estribillo pegadizo que convence a golpe de guitarra, doble bombo y potencia sonora.

En definitiva, Reign Of Steel ofrece lo esperado de unos Death Dealer que siguen llevando el estandarte del heavy/power metal con otro disco cumplidor y que saca músculo gracias a su producción y a la calidad de sus músicos. Un trabajo que no va a aportar nada nuevo al género pero que se disfruta y sirve para hacerte pasar un buen rato.

 

Discográfica: Massacre Records

 

Formación

  • Sean Peck - Voz
  • Ross the Boss - Guitarra
  • Stu Marshall - Guitarra
  • Mike Lepond - Bajo
  • Steve Bolognese - Batería 


Tracklist

  1. Assemble   
  2. Devil's Triangle   
  3. Riding On The Wings   
  4. Bloodbath   
  5. Raging Wild And Free   
  6. Blast The Highway   
  7. Compelled   
  8. Dragon Of Algorath   
  9. Sleeping Prophet   
  10. Reign Of The Night

 

Puntuación: 7/10 

 

 

jueves, 26 de febrero de 2026

Tailgunner - Midnight Blitz


Hace ya unos cuantos años que el heavy metal de corte más clásico resurgió gracias a bandas jóvenes que decidieron seguir el testigo de las grandes formaciones que se volvieron icónicas en los años 80, manteniendo el sonido más puro, la estética y la actitud. Ahora, una nueva tanda vienen dispuestas a continuar con ese legado y una de las que más están llamando la atención son los británicos Tailgunner.

Formados en 2018, este quinteto publicó en 2023 su debut Guns For Hire, llevándolos a telonear a KK's Priest y llamando la atención del mismísimo KK Downing, que se ofreció a producir su siguiente álbum, Midnight Blitz, publicado por Napalm Records. La banda sube entonces un escalón y ahora vienen dispuestos a conquistar la escena con un segundo trabajo que mejora en todo respecto al primero.

Así pues KK Downing se ha encargado de producir y grabar el disco, siendo mezclado por Jacob Hansen, quien ha trabajado anteriormente con bandas como Primal Fear, Destruction, Avantasia, Amorphis o Arch Enemy entre otros. También destacable su portada, la cual es pura esencia de los 80.

La formación está compuesta por el vocalista Craig Carns, Zach Salvini y Rhea Thompson a las guitarras, Bones al bajo y Eddie Marinotti a la batería.

Ya con el tema homónimo que abre el disco uno ya puede adivinar lo que le espera, con el sonido de una sirena aérea, guitarras gemelas rugiendo, bajo atronador, batería poderosa y una voz aguda y melódica. Heavy metal sin concesiones con una letra que nos narra una batalla aérea. Los solos estratosféricos, el estribillo y su intensidad ya nos deja el listón bien alto en su primer corte.

Tears In Rain fue uno de los adelantos que ofrecieron, cuya letra rinde tributo a la genial película Blade Runner. Más melódica y atmosférica, tiene esas vibras del heavy metal de los 80. Craig Carns brilla con su interpretación vocal, mostrando registros melódicos con otros agudos y cargados de feeling. Lo mismo podemos decir de ese excelente dúo de hachas que forman Salvini y Thompson, quienes ofrecen unos solos cargados de energía que cortan el viento. Una de esas canciones que demuestran el enrome talento de los británicos.

Follow Me In Death tiene esa evidente influencia en Iron Maiden y la NWOBHM de la que tanto se han visto reflejados, pero también en formaciones de la llamada NWOTHM, ya que en ciertos momentos Craig recuerda en su manera de cantar a Olof Wikstrand de Enforcer y musicalmente toman también influencias de bandas como Skull Fist, Striker o Ambush.

Unas gruesas líneas de bajo dan paso a Dead Until Dark, que contiene unas líneas vocales muy pegadizas y unas guitarras más en segundo plano pero que brillan en los solos, dejando que la batería arrase gracias a la pegada de Marinotti. El estribillo logra atraparte desde su primera escucha en un corte que es pura velocidad y adrenalina.

Llega el heavy metal más denso y afilado con Barren Lands and Seas Of Red donde las guitarras gemelas muerden y arañan a base de riffs agresivos y una sección rítmica que arrasa con todo a su paso. Tema épico y poderoso que me parece de los mejores cortes del disco. Me resulta increíble cómo estos chavales han logrado aunar lo mejor del sonido del heavy metal clásico y amoldarlo hasta dar con una fórmula que funciona, y aunque recuerda a otras bandas del género, logran sorprender y mostrar un carácter propio.

Llegamos al ecuador del disco con War In Heaven, la balada que no puede faltar en este tipo de trabajos que inicia con unos sintetizadores que nos van adentrando en la atmósfera de la canción y que naturalmente, nos retraen a esos dorados años 80. Aquí Craig vuelve a destacar con su interpretación vocal, mostrando registros más sentidos y teatrales que terminan de explotar con la llegada de las guitarras y llegando al punto álgido del tema con su estribillo. Power ballad de manual que demuestra que Tailgunner dominan todo tipo de piezas, desde las rápidas y agresivas, hasta melódicas o baladas épicas.

Pero toca volver hacia derroteros más cañeros y Blood Sacrifice, con esa mezcla entre el heavy metal clásico y el power metal primigenio de formaciones como Helloween. Velocidad desenfrenada, doble bombo atronador y unas guitarras que llegan al éxtasis con unos solos que quitan el aliento y momentos donde se doblan para hacernos tocar el cielo. Sus segundos finales, con el grito desgarrador son magia.

Night Raids nos recupera esa épica con una letra que nos invita a levantar el puño y corear el estribillo. De nuevo tengo que volver a destacar el trabajo de Rhea y Zach, siendo un combo infalible a las seis cuerdas y que se conjugan a la perfección. Eye Of The Storm es un medio tiempo en el cual se vuelven a notar esas influencias del power metal más melódico pero manteniendo la garra que se refleja en la batería y en ciertos riffs de la escuela de Judas Priest. De sus canciones más melódicas y que funcionan a la perfección.

Para despedirse nos dejan con Eulogy, que fue el otro adelanto del disco y que es también su canción más larga y elaborada, combinando momentos melódicos en su inicio, haciendo que la intensidad vaya creciendo gracias a las guitarras gemelas hasta llegar al apoteosis del speed metal con todos los instrumentos lanzando bombas atómicas. El estribillo es un auténtico himno y el momento instrumental es una locura, donde batería y bajo crean un muro sonoro sólido para que las guitarras se desaten en una orgía de solos de clara influencia de los Helloween de los Keepers y devolvernos a la melodía principal para llegar a la recta final de la canción donde es imposible no estar cantando el estribillo a pleno pulmón. Tailgunner se dejan para el final la mejor arma de su arsenal que es un auténtico temazo que lo único que quieres es volver a escucharlo.

El segundo trabajo de Tailgunner nos muestra a una banda que está destinada a ser la nueva revelación del heavy metal. Bajo una producción impoluta, nos ofrecen 10 canciones que son una lección magistral del género, aunando lo mejor del sonido de los 80, pero también tomando influencias de las bandas de los últimos 20 años y añadiendo una pizca del mejor power metal. Un disco que no puedes dejar de escuchar y que apenas empezando el año ya deja el listón bien alto.

Discográfica: Napalm Records

 

Formación

  • Craig Carns - Voz
  • Rhea Thompson - Guitarra
  • Zach Salvini - Guitarra
  • Bones - Bajo
  • Eddie Mariotti - Batería


Tracklist

  1. Midnight Blitz
  2. Tears In Rain
  3. Follow Me In Death
  4. Dead Until Dark
  5. Barren Lands And Seas Of Red
  6. War In Heaven
  7. Blood Sacrifice
  8. Night Raids
  9. Eye Of The Storm
  10. Eulogy

 

Puntuación: 8.5/10 

 

martes, 10 de febrero de 2026

Megadeth - Megadeth


Toda historia tiene un final y parece que Megadeth están próximos a poner el punto y final a la suya. La banda comandada por Dave Mustaine anunciaron que éste va a ser (teóricamente) su último álbum de estudio que va a ir precedido por una (supuesta) gira de despedida que les va a llevar unos años por todo el mundo. La noticia naturalmente ha sacudido al mundo del metal y el disco ha estado en boca de todos, analizado y comentado en prensa, medios especializados, canales de Youtube... la pregunta es, está el disco a la altura de una despedida? Pues vamos a verlo.

Lo primero es comentar la alineación, puesto que ha cambiado respecto al anterior trabajo, algo nada extraño sabiendo que por Megadeth los músicos van y vienen a capricho de Mustaine, quien es desde hace años el cerebro y alma del conjunto. Se mantiene Dirk Verbeuren a la batería, quien lleva desde 2016 en el grupo, a la guitarra Teemu Mäntysaari, quien relevó a Kiko Loureiro en 2023 y el retorno de James LoMenzo al bajo, quien en 2022 vuelve a las filas de Megadeth tras el polémico despido de Dave Ellefson. Así, con el 50% de la banda reformada, el disco ha sido producido por Chris Rakestraw y el propio Dave Mustaine, mientras que su minimalista portada ha sido realizada por Blake Armstrong, donde aparece el mítico Vik Rattlehead en llamas, como preludio del final que estamos presenciando.

Musicalmente estamos ante un álbum que va a recoger las muchas etapas musicales que Megadeth ha ido desarrollando en su prolífica carrera. Quien a estas alturas espere una continuación del Rust In Peace o del Peace Sells... But Who's Buying? creo que ya puede esperar sentado, ya que Mustaine y sus huestes ofrecen un trabajo variado donde vamos a encontrar piezas que se acercan a lo que compusieron en los años 90 en discos como Countdown To Extinction o Cryptic Writings, donde predomina lo melódico a temas más acelerados y agresivos que se pudieron ver en obras como Dystopia. Todos sabemos que la voz de Mustaine actualmente llega hasta donde llega y que su lesión en la mano (motivo por el que ha decidido retirarse) limitan su técnica, pero eso no quita que encontremos canciones interesantes, muy trabajadas y con el sello indiscutible de Megadeth.

Así pues el disco nos da la bienvenida con Tipping Point, una canción que es thrash metal sin concesiones, con su riff cortante y bien apoyado por una sección rítmica sólida, que se acelera hasta alcanzar ese nivel esperado, Mustaine cantando de manera más sobria pero aceptable y unas guitarras que como siempre, son el eje principal del sonido de Megadeth, con unos solos técnicos y estratosféricos que van a ser de lo mejor del disco. Teemu convence y está a la altura de lo esperado, ya lo mostró en directo y ahora deja su impronta junto a Mustaine, rubricando ambos unos solos y firmando un combo espectacular. Un primer tema que deja buen sabor de boca y que muestran por qué Megadeth son uno de los pilares básicos del thrash metal.

Es con I Don't Care donde Mustaine muestra su lado más ácido, con una letra donde se desahoga escupiendo todo lo que le da igual, algo que no sorprende conociendo la personalidad del pelirrojo. Musicalmente se acerca mucho a Countdown To Extinction pero con una vibra punk de la que Megadeth han usado anteriormente. Es directa, con unas líneas de bajo crujientes y contundentes, batería excelente y unas guitarras que se van cortando y luciendo unos solos para enmarcar. Pieza rápida y gamberra que mantiene el nivel y que cualquier fan de la banda sabría identificar escuchando unos pocos segundos.

Toca levantar el pie del acelerador y darnos un tema más melódico como es Hey God?! donde la sección rítmica va a crear ese muro impenetrable y Mustaine va a cantar con más sosiego y relajado, más acorde a su capacidad actual. Dirk Verbeuren hace aquí un trabajo apoteósico, siendo una de sus mejores intervenciones, mientras que la dupla de guitarras van a estar un poco más en segundo plano para brillar en los solos. Otra de esas canciones que toman la inspiración de la etapa noventera de Megadeth.

Eres de los que echas en falta canciones rápidas, técnicas y thrash metal furioso? Eres de los que piensas que Megadeth no pueden volver a crear composiciones que recuerden a sus primeros años? Pues aquí tienes Let There Be Shred para callar bocas y colmar tus ansias de caña. Guitarras supersónicas, Dave volviéndose agresivo e intentando llegar a los tonos de sus años dorados, pegada a la batería agresiva y un bajo denso. Un corte que intenta emular piezas como Hangar 18 en el que la letra es mínima y los solos son los que realmente toman las riendas. Megadeth siempre han sido dentro del thrash metal una de las formaciones más técnicas y que buscaban darle mayor protagonismo a lo instrumental y aquí si cerramos los ojos podemos imaginarnos a Mustaine volviendo a su juventud y machacando su guitarra, enfurecido y frustrado. Sin duda una de las canciones más destacables del disco.

Turno de Puppet Parade, canción melódica y oscura con reminiscencias del heavy metal clásico que de nuevo nos retrae a discos como Countdown To Extinction, Youthanasia o Cryptic Writings, donde predomina la melodía y su estribillo es pegadizo junto a unos riffs sólidos. Un tema convincente y resultón que demuestra que Mustaine sabe dominar este tipo de composiciones.

Another Bad Day ya supone el primer tropiezo del álbum, ya que aunque su letra derrotista no está mal y continúa por esa senda melódica y densa, es una pieza algo más plana, donde el estribillo se repite hasta la saciedad. No es que sea un tema malo, pero después de todo lo anterior, no está a la altura y baja el listón. Aceptable, pero sin más.

Made To Kill regresa a esa temática bélica que no puede faltar en un disco de Megadeth y recupera la velocidad y el frenetismo tras 2 temas más relajados. La introducción a la batería es sobresaliente y las guitarras vuelven a afilarse y brindarnos riffs y solos de infarto, mientras que el bajo de LoMenzo en un segundo plano sirve a modo de colchón sonoro. Destacan los cambios de ritmo que van dándole a la canción diferentes matices e intensidades, dando como resultado un tema variado y técnico que es de los que más me han gustado del disco.

Obey The Call es otra de esas canciones donde Mustaine se siente más cómodo a las voces y que musicalmente recuerda a la etapa de finales de los 90. Muy melódica, densa, con un riff principal y conductor apoyado en una notable sección rítmica. Hacia la recta final hay un cambio y pisan el acelerador para ofrecer una sección instrumental que es un duelo de guitarras entre Mustaine y Teemu que una vez más, vuelven a deslumbrar y que es la mejor parte de la canción y que la salva un poco de la monotonía.

I Am War ya suena a relleno y hemos escuchado en otros discos de Megadeth. Base rítmica estática y cumplidora, riff que se repite y Mustaine recitando sin apenas cambios de tonalidad, yendo a lo seguro. Una de esas canciones que si las sacas del disco no se echaría en falta y que aunque intenta llamar la atención con su juego de guitarras dobles y los solos, simplemente no termina de destacar.

The Last Note es posiblemente uno de los temas más personales que Mustaine haya escrito, donde se desnuda para hablarnos de su vida en la carretera, de su legado y de la despedida que nos está brindando. Imposible que no se te pongan los pelos de punta al leer su letra y empatizar con lo que nos dice. 

"One more spotlight starts to fade to black
One more winding road that I won't come back
The roar I lived for, it starts to die
And now it's time for me to say the long goodbye"

Creo que es una forma muy directa y digna con la que despedirse. Aquí sobra decir que el bueno de Dave canta de manera sentida y que instrumentalmente es un corte denso, pesado, con aparición de guitarra española y unos solos sobresalientes que sirven de rúbrica a una carrera digna de aplauso, respeto y admiración a una banda y un músico que han sido referente y leyenda dentro de un género.

El disco podría haber terminado aquí, pero Mustaine ha querido poner el punto y final como él mejor sabe, con polémica. Cuando anunció que en el álbum iba a incluir una versión de Metallica, saltaron las alarmas y ríos de tinta y titulares coparon los medios especializados. Parece que a pesar de los años, Dave aún no ha superado su expulsión de Metallica en 1983 y en todos estos años el ir y venir de declaraciones entre ambas partes, colaboraciones, discusiones y demás han hecho que la herida, lejos de cicatrizar, aún siga abierta y supurando. Esto da pie a un debate. Mustaine compuso canciones que Metallica usaron en sus dos primeros discos y por tanto, puede utilizar. Ya lo hizo en su debut con Mechanix, su propia versión de The Four Horsemen y ahora cierra el círculo con Ride The Lightning, la cual poco aporta a excepción de los solos que ha cambiado y su voz. Sería injusto comparar a un James Hetfield de 21 años con un Dave Mustaine de 64, por lo que simplemente diremos que es una versión ligeramente acelerada y con unos solos más técnicos. Sea como fuere, el incluir esta versión puede eclipsar el resto del trabajo, alimentando un morbo innecesario a estas alturas, pero que bueno, si a Dave le sirve para cerrar su carrera y ponerle punto y final, se puede permitir el capricho.

La supuesta despedida discográfica de Megadeth me parece digna, con canciones que repasan la carrera de la banda y que no se aleja de lo que nos han ofrecido en sus últimas entregas. Un álbum que no va a figurar entre sus obras maestras pero tampoco se coloca entre sus discos menos aplaudidos. Mustaine puede retirarse con la cabeza bien alta y decir que nos ha dejado un disco acorde a su situación actual. Ahora sólo queda despedirnos de él en esa supuesta gira de despedida (que visto lo visto, es cuestionable que sea la última) y darle las gracias por este legado que nos deja.

Larga vida a Megadeth, larga vida a Dave Mustaine.

 

Discográfica: Blkiiblk Records

 

Formación

  • Dave Mustaine - Voz, guitarra
  • Teemu Mäntysaari - Guitarra
  • James LoMenzo - Bajo
  • Dirk Verbeuren - Batería 

 

Tracklist

  1. Tipping Point
  2. I Don’t Care
  3. Hey, God?!
  4. Let There Be Shred
  5. Puppet Parade
  6. Another Bad Day
  7. Made to Kill
  8. Obey the Call
  9. I Am War
  10. The Last Note
  11. Ride The Lightning

 

Puntuación: 7.5/10

 

viernes, 30 de enero de 2026

Kreator - Krushers Of The World


2026 comienza fuerte con la llegada del decimosexto trabajo de los alemanes Kreator, quienes son indiscutiblemente uno de los pilares del thrash metal a nivel mundial y que llevan más de 40 años sentando cátedra. Además, al igual que otras bandas del género, con la llegada del nuevo siglo dejaron atrás el sonido experimental y volvieron a sus raíces. Desde la publicación de Violent Revolution en 2001,viven una segunda juventud, lanzando álbumes de gran calidad y siendo continuistas en el sonido pero añadiendo pequeños matices, logrando discos interesantes como el que hoy nos ocupa, Krushers Of The World.

Liderados por el incombustible Mille Petrozza a la voz y guitarra y Ventor a la batería, los miembros que quedan originales, la banda es completada con Sami Yli-Sirniö a la segunda guitarra, quien lleva en la banda desde 2001 y al bajo Frédéric Leclercq, incorporado en 2019, una alineación estable desde hace años. La producción del disco ha corrido a cargo de Jens Bogren, quien ha trabajado con bandas como Arch Enemy, Opeth, Amon Amarth, Coroner o Amorphis entre muchas otras y que lleva colaborando con Kreator desde el álbum Phantom Antichrist de 2012, masterizado por Tony Lindgren y la portada ha sido realizada por Zbigniew Bielak.

Como decía, musicalmente es continuista respecto a sus discos anteriores, por lo que si te gustan los álbumes que Kreator llevan publicando desde principios de siglo, este va a agradar. Yo personalmente soy más seguidor de esta etapa más reciente, aunque naturalmente sus primeros trabajos y clásicos atemporales también los disfruto. Krushers Of The Wolrd me parece que está un peldaño por encima de Hate Über Alles, teniendo cortes más directos brutales sin dejar de lado la melodía y esa identidad tan reconocible que Kreator llevan mostrando desde hace décadas.

Seven Serpents abre el disco con ese inicio melódico con las guitarras gemelas y unos coros de fondo que van creando una ambientación que da paso al thrash metal más acelerado y agresivo que estábamos esperando, con ese Mille Petrozza a la voz que parece no envejecer, un trabajo impecable por parte de Ventor, unas líneas de bajo saturadas y firmes y las guitarras que van repartiendo melodías y riffs sin miramientos. Un primer tema a la altura de lo esperado y con un estribillo más solemne que invita a ser coreado. Los coros que aparecen en los momentos de mayor intensidad y la producción hacen de esta canción un inicio inmejorable y que dejan ver que Kreator siguen en un estado de forma envidiable.

Satanic Anarchy ya se postula como un himno moderno de los teutones, violencia sonora y caos que se transmite a través de sus guitarras y de un Ventor que no deja de asombrar con su manejo de la batería. Puente y estribillo que suenan a los mejores Kreator y los solos que son una delicia, mostrando esa faceta melódica que combina con ese lado más desgarrador.

Es la propia Krushers Of The World la que hace aparición, sacrificando la velocidad por densidad y ofreciendo un corte más pesado y en algunos momentos más heavy, con unas excelentes líneas de bajo y un Petrozza que pese a ser una canción más marcial y pantanosa, deja esos registros afilados y cortantes. Su estribillo nos anima a alzar el puño, los solos vuelven a deslumbrar y en general estamos ante otra pieza mastodóntica.

La banda también tiene momentos para experimentar y traernos sonidos más ambiguos. Tränenpalast es un tema cuya letra está inspirada en el filme Suspiria del director italiano Dario Argento (es bien sabida la afición de Petrozza por el cine de terror) y que además cuenta con la colaboración de Britta Görtz (Hiraes) a la voz. Musicalmente tiene ese thrash inconfundible con toques de death metal melódico que recuerdan a Arch Enemy y por momentos recuerdan a los discos que la banda publicó en los oscuros años 90, época en la que prácticamente todas las bandas del género tuvieron que experimentar y cambiar su sonido para adaptarse a las nuevas tendencias, casi todas sin tener un éxito notable. Pero aquí Kreator saben dar lo que la gente pide y no dejan de lado su sonido, dándonos una pieza más digerible pero igual de bestial y violenta.

Barbarian por otro lado vuelve a ofrecernos el thrash metal más monolítico y tradicional, donde la banda vuelve a sus raíces y su riff nos recuerda a sus primeros trabajos. Aquí se dejan de experimentos para ofrecer lo que muchos buscan, una batería desbocada y guitarras demoledoras que se unen a la desgarrada voz de Petrozza. Thrash metal sin complicaciones ni adornos que harán las delicias de sus seguidores más veteranos.

Blood Of Our Blood nos sigue dando un desfile de guitarras asesinas (el combo formado por Sami Yli-Sirniö y Mille Petrozza es imparable y en esta canción nos brindan sus mejores solos) y una batería que no da tregua, junto a un bajo algo más tapado pero que está a modo de muro impenetrable. Otro corte que sigue demostrando que Kreator están en la cima del género por algo.

El inicio más atmosférico y tenso de Combatants da paso a un tema donde de nuevo bajan revoluciones y apuestan por un corte marcial y melódico con esa batería que va marcando a ritmo militar y un excelente bajo de Leclercq, que suena más grueso y crujiente. Su parte instrumental, apoyada en coros y que va aumentando en intensidad es de lo mejor de la canción.

Ya el inicio de Psychotic Imperator, con su introducción melódica pero caótica, nos deja entrever que estamos ante otro cañonazo sonoro, que termina explotando y dándonos un corte que es carne de moshpit y de dejarse las cervicales y donde las guitarras juegan a cruzarse en los solos, regalando uno de los mejores momentos del álbum. Un tema que es 100% Kreator, marca de la casa, thrash ácido y mordedor con un estribillo sencillo pero efectivo. De lo mejor que encierra el disco y que en directo puede ser un auténtico misil atómico.

Algo parecido ocurre con Deathscream, que viene a no dejar prisioneros, el grito desgarrador del principio y el riff cortante nos vuelve a ofrecer a unos Kreator que en esta recta final no quieren dejarse nada. Su estribillo poderoso y con ciertos registros guturales vuelven a reflejar ese pequeño giro al death melódico. Ventor vuelve a darnos otra clase magistral del dominio del doble bombo junto a un bajo que no deja hueco sin llenar, mientras que de nuevo el combo de guitarras sigue despachando solos con habilidad asombrosa. Otra canción que en su futura gira puede desatar el caos y rebanar cabezas.

Como despedida tenemos Loyal To The Grave, con inclusión de orquestaciones, coros y apostando más por lo melódico. Sin duda el corte más accesible del disco, más metálico y menos thrasher pero muy disfrutable, con el que Kreator buscan llamar la atención de sectores más cercanos al heavy clásico, el power o el death melódico, mostrando esa apertura que tuvieron tiempo atrás y con la que buscan dar un giro de tuerca a su sonido, pero sin abandonar su identidad. Para muchos puede ser la canción más floja del disco, pero yo le encuentro cierto encanto y desde luego, es muy disfrutable.

Kreator nos ofrecen un trabajo que es impoluto en su producción y continuista en su sonido, no van a sorprendernos pero tampoco a decepcionar. La banda hace años que encontraron su sonido y se encuentran cómodos en él, por lo que si te gustaron sus anteriores discos, estás dentro. Un gran álbum que sigue agrandando la leyenda de estos titanes del thrash metal.

Discográfica: Nuclear Blast

 

Formación

  • Mille Petrozza - Voz, guitarra
  • Sami Yli-Sirniö  - Guitarra
  • Frédéric Leclercq - Bajo
  • Ventor - Batería


Tracklist

  1. Seven Serpents
  2. Satanic Anarchy
  3. Krushers Of The World
  4. Tränenpalast
  5. Barbarian
  6. Blood Of Our Blood
  7. Combatants
  8. Psychotic Imperator
  9. Deathscream
  10. Loyal To The Grave

 

Puntuación: 8.5/10


martes, 20 de enero de 2026

Bullet - Kickstarter

Han pasado la friolera de 8 años desde que los suecos Bullet publicaron su álbum Dust To Gold, pero por fin tenemos en nuestras manos su nuevo trabajo Kickstarter, el séptimo disco de esta formación que llevan en activo desde 2001 y que en 2006 irrumpieron en el circuito del heavy metal underground con su debut, siendo una de las bandas más llamativas de la escena. Desde entonces han ido publicando álbumes donde su sonido es claramente reconocible y marcado, con esa genial mezcla entre Accept, Judas Priest y AC/DC, donde el heavy metal de corte clásico y el hard rock se entremezclan, dando como resultado canciones pegadizas, rápidas y directas.

En estos 8 años de sequía discográfica la banda ha estado en un letargo que haya hecho que algunos la tengan ya en el olvido, pero Kickstarter nos muestra a unos Bullet que siguen en plena forma y que su fórmula sigue intacta. La formación se mantiene estable, con Dag Hell Hofer a la voz, Gustav Hjortsjö a la batería, Gustav Hector al bajo y Hampus Klang y Freddie Johansson a las guitarras, siendo este último la única novedad en la alineación, incorporado en 2024.

Es la propia Kickstarter la que inicia el disco, con un riff muy hard rockero al más puro estilo AC/DC mientras que la sección rítmica crea ese muro impenetrable y con Dag Hell Hofer cantando de manera rabiosa, con esa voz rota que recuerda a una unión entre los geniales Udo Dirkschneider y Brian Johnson. El estribillo es pegadizo y simple, pero ideal para un tema que es corto y que sirve para decirnos que Bullet siguen imparables.

Caught In The Action mantiene esa vibra hard rockera, recordando ahora a Airbourne (de hecho, si me pones el principio te diría que es un tema nuevo de los australianos) pero rápidamente reconoces su estilo, con esas líneas de bajo bien marcadas, riff afilado y estribillo apoyado en los coros. Una de esas canciones que te invitan a cantarla a pleno pulmón y mover la cabeza. El solo de guitarra es melódico pero potente.

Tras dos temas cortos y directos, llega el turno de Open Fire, que tiene vibras más metaleras, con unas guitarras más en el estilo de Judas Priest y donde hay que destacar la pegada de la batería y los solos, más cortantes y con cuerpo, que son de lo mejor de la canción. Dag Hell Hofer canta más rasgado que nunca y se nota que es una de las bazas de Bullet.

Keep Rolling inicia de manera pausada, con un blues metalizado que da paso a un medio tiempo donde las guitarras son las protagonistas y que me recuerda a sus primeros trabajos. De nuevo la sección rítmica hace un trabajo espectacular, siendo ese colchón sonoro potente, dejando que las guitarras dominen con el riff principal mientras que el estribillo vuelve a quedarse clavado en nuestra cabeza. Un rock muy vacilón y convincente.

La banda regresa a la velocidad y al desenfreno con Hit The Road, más directa y explosiva, donde repiten la fórmula del estribillo con coros y riff un que se va repitiendo llevando el timón de la canción. Nuevamente los solos son muy llamativos y hay que destacar la labor que desarrollan Hampus Klang y Freddie Johansson, haciendo ambos en todo el disco un trabajo sobresaliente.

Avenger es heavy metal sin concesiones, con unas guitarras que se doblan en algunos momentos y que nos lanzan riffs asesinos y otra vez un Dag Hell Hofer intratable a las voces, pareciendo que en algún momento va a salir de los altavoces para mordernos. Es una de mis piezas favoritas de este disco, una canción que podrían haber firmado Accept en sus años dorados donde no falta de nada, estribillo ganador, solos de infarto, velocidad y rabia. Si echabas de menos a los Bullet más heavys, aquí tienes lo que andabas buscando.

Lo mismo ocurre con Chained By Metal, que fue el adelanto del disco y que es más heavy metal potente y musculado, otro de los ases que los suecos guardaban bajo la manda. Mientras bajo y batería van marcando el ritmo con una efectividad impoluta, tenemos las guitarras repartiendo riffs y solos con una facilidad asombrosa (aquí encontramos solos que son oro) y la voz rasgada de Hofer marcando territorio. Un corte simple en su ejecución pero imparable.

Spitfire nos da un respiro y nos devuelve al hard rock electrizante, no por ello sin perder la garra, teniendo unas líneas de bajo gruesas y atronadoras con un riff muy de la escuela de los hermanos Young. No va a faltar ese estribillo facilón marca de la casa. Bullet demuestran que a veces lo más sencillo es lo que mejor funciona.

Full Throttle es esa mezcla perfecta entre hard rock y heavy metal, rabiosa pero juguetona, que invita a ser entonada y que en directo puede ser una verdadera fiesta y su estribillo ya no sorprende a estas alturas con su efectividad. Strike At Night me recuerda mucho a Back On The Road de su disco Highway Pirates, teniendo en su inicio un pequeño homenaje a sí mismos o un auto plagio si lo quieres mirar desde otra perspectiva, pero quitando ese detalle, es otra canción que funciona y que todo seguidor de Bullet va a reconocer enseguida. Rápida, cañera pero con momentos melódicos y con actitud.

El broche lo ponen con Night Falls Down, más rockera, volviendo a esa innegable influencia que la banda toma de AC/DC y que hacen suya. Es el corte más largo del disco y donde Bullet se toman un respiro para ofrecernos una pieza más elaborada en su estructura y mostrar su faceta más melódica. Una buena canción que sirve para cerrar un disco que en apenas 40 minutos nos brinda 11 temas cargados de buenos riffs, melodías y potencia sonora.

El retorno discográfico de Bullet no va a ofrecer nada que no hayamos oído antes, no pretenden inventar nada ni innovar, ya que los suecos tienen claro que lo suyo es ofrecer una fórmula más que conocida, pero que funciona si lo que buscas es mover la cabeza mientras disfrutas de tu bebida favorita, o si quieres canciones directas y facilonas, sólo tienes que darle al play y dejarte llevar. Un disco cumplidor y que espero que sirva para que la banda vuelva a la carretera y no tarden otros 8 años en ofrecernos material nuevo.

Discográfica: Steamhammer

 

Formación

  • Dag Hell Hofer - Voz
  • Hampus Klang - Guitarra 
  • Freddie Johansson - Guitarra
  • Gustav Hector - Bajo 
  • Gustav Hjortsjö - Batería


Tracklist

  1. Kickstarter
  2. Caught In The Action
  3. Open Fire   
  4. Keep Rolling   
  5. Hit The Road   
  6. Avenger   
  7. Chained By Metal   
  8. Spitfire   
  9. Full Throttle   
  10. Strike At Night
  11. Night Falls Down 

 

Puntuación: 7.5/10

 

martes, 28 de octubre de 2025

Testament - Para Bellum

 

Hemos tenido que esperar cinco largos años, pero por fin tenemos ante nosotros un nuevo trabajo de Testament, una de las bandas clásicas de thrash metal que se encuentran en mejor forma, regalándonos desde principios de los años 2000 auténticas joyas del género.

Para Bellum ya nos dice con su título que estamos ante uno de los álbumes más potentes y corrosivos de sus últimos años, donde ha habido cabida para todo tipo de sonidos pero sin salirse de su marca personal. La única novedad respecto a la formación es la del batería Chris Dovas, quien se unió a las filas de Testament en 2023, manteniéndose el resto de alineación con Chuck Billy al frente con las voces, Alex Skolnick y Eric Peterson a las guitarras y Steve DiGiorgio al bajo. La portada ha corrido a cargo de Eliran Kantor, quien últimamente está diseñando portadas para muchas bandas de peso como Kreator, Helloween Heaven Shall Burn o Vehemoth. En la producción tenemos a Juan Urteaga acompañado por los propios Chuck Billy y Eric Peterson, dándonos un álbum bien pulido donde Jens Bogren se ha encargado de la mezcla.

Pasando a las canciones, el disco abre con For The Love of Pain, toda una muestra de que Testament están en estado de gracia, siendo uno de los referentes del thrash metal que, aunque su primer álbum llegó un poco más tarde que otros grandes del género, han creado escuela. Estamos ante un tema afilado, crudo, con unos riffs asesinos y una batería totalmente desbocada que combina de muerte con la maestría de DiGiorgio al bajo y cómo no, un Chuck Billy que envejece como el buen vino, dándonos tonalidades rasgadas, guturales y una fiereza que no pierde su garra. A eso hay que sumarle que el propio Peterson añade coros y segundas voces donde encontramos unas tesituras más cercanas al black metal, algo que también se nota en algunos momentos en las guitarras. Un primer corte que es un bofetón en la cara y que ya nos sacude con brutalidad.

Infanticide A.I. fue el adelanto que nos ofrecieron y aquí encontramos a los Testament más puramente thrashers, reconocibles con la melodía inicial de la guitarra y con Chuck Billy cantando con su registro más clásico acompañado por unas guitarras más cortantes y melódicas y esa sección rítmica que es un auténtico búnker sonoro, impenetrable. Aquí cargan contra las inteligencias artificiales, tan en boca de todos y que tantas canciones han inspirado en los últimos años en el mundo del metal.

Pasamos a Shadow People que arranca con la batería militar y contundente de Chris Dovas, a quien se une DiGiorgio al bajo, demostrando que son un combo imbatible y que la incorporación del primero ha sido todo un acierto, teniendo esta canción para mostrar su calidad en una pieza más melódica pero que no pierde un ápice de potencia. Las partes melódicas a las guitarras son una delicia y qué decir de las líneas de bajo al fondo, se nota que estos músicos son auténticos maestros en sus instrumentos y nos regalan auténticos momentos de placer sonoro.

La sorpresa del disco llega con Meant to Be, balada en la que encontramos desde guitarras acústicas a orquestaciones arregladas por Chuck Palmer o la incorporación de violines y violas realizadas por Dave Edgar y por el valenciano Xavi Morató. Aquí Chuck Billy brilla con sus tonalidades más contenidas y melódicas, poco vistas en la discografía de Testament, teniendo una power ballad muy sentida donde predominan los elementos acústicos y la sección rítmica se queda en un segundo plano, dando mayor protagonismo a las cuerdas y donde no va a faltar el excelente solo que nos brinda el señor Skolnick, el cual también aprovecha para demostrarnos su calidad. En resumen, una canción diferente pero que sirve para darnos un respiro y mostrarnos otra cara de la banda, que se atreven con todo.

Pero tras este momento de paz, Testament regresan con toda la furia con High Noon, uno de los cortes más bestias del disco, que no son pocos, arrancando con el sonido de una escopeta y un riff demoledor al que se le une una batería enloquecida y donde podemos encontrar elementos del death metal, un género al que la banda ha recurrido en varios momentos a lo largo de su carrera, pero sin abandonar esos trazos de thrash metal que van a estar presentes en todo momento. La combinación de voces agudas y rasgadas con otras graves y más profundas son una mezcla excelente, y las guitarras que van desde momentos más groove a otros más heavys o acelerados son también elementos a destacar.

Otro trallazo es Witch Hunt, cuya letra ha sido escrita por Steve "Zetro" Souza, ex vocalista de Exodus y que fue el vocalista de Testament en sus inicios, cuando la banda llevaba por nombre Legacy y que ya ha colaborado anteriormente con la banda poniendo voces. Musicalmente es muy parecida a la anterior, con influencias del death metal, acelerada, bestia y con el uso de voces dobladas que vuelven a ser uno de los puntos fuertes del tema. A resaltar la batería, que desata muchos recursos, unas líneas de bajo crujientes y gruesas, guitarras que van acompañando a la voz en segundo plano y que brillan en los solos y nuevamente un Chuck Billy apoteósico a las voces, siendo a día de hoy uno de las mejores voces del thash metal sin discusión alguna.

Nature of the Beast nos devuelve a los Testament de sonido más puro, con esos elementos del thrash y del heavy metal más clásico, con guitarras dobladas y una sección rítmica más contenida pero brutal. La letra es más macarra, con una temática centrada en los juegos de azar y con claros guiños a Motörhead en algunos momentos. Una canción más simpática y desenfadada pero que encaja muy bien en el álbum y que gustará a los seguidores de sus primeras etapas.

Room 117 mantiene ese sonido clásico y más heavy que puede recordar a Judas Priest o Accept en algunos momentos y que nos lleva a los Testament melódicos de principios de los 90 pero con una mejor producción y más pulidos. Un corte que se aleja de los anteriores pero que nos sirve para hacer un repaso a toda la discografía de la banda, que pasaron por todo tipo de etapas, desde el thrash clásico, a discos más melódicos y experimentales, el death metal y el retorno a las raíces, y este disco aúna todas ellas aglutinándonas y dándoles sentido.

La recta final llega con Havana Syndrome donde siguen desplegando su faceta melódica y que me recuerda a sus primeros trabajos como The Legacy o New World Order y donde las guitarras toman el papel protagonista, mostrando unos riffs, punteos y solos que vuelven a resaltar la maestría de Peterson y Skolnick, un par de hachas cuyos recursos no tienen límite.

Pero para el final se dejan lo mejor, la propia Para Bellum con la que despiden el disco por todo lo alto, con ese inicio en tensión, batería marcial, bajo bien marcado y unos segundos instrumentales que llegan al clímax con Chuck Billy irrumpiendo con fiereza y rabia. Los solos de guitarra, riffs, doblados, momentos de batería y el estribillo con toques de black metal hacen de este corte un auténtico bombazo y que dejarlo para el final es todo un acierto.

Para Bellum es una auténtica bomba de relojería. Thrash metal que Testament combinan con elementos progresivos, death, black, partes melódicas, una balada... y todo suena tremendamente bien. Su mejor disco desde Dark Roots of Earth e incluso en algunos momentos lo supera, que ya es decir. Estamos ante un firme candidato a disco del año. Testament están preparados para la guerra y con este disco lo tienen todo para ganarla.

Discográfica: Nuclear Blast

 

Formación

  • Chuck Billy - Voz
  • Eric Peterson - Guitarra, voz
  • Alex Skolnick - Guitarra
  • Steve DiGiorgio - Bajo
  • Chris Dovas - Batería


Tracklist

  1. For the Love of Pain
  2. Infanticide A.I.
  3. Shadow People
  4. Meant To Be
  5. High Noon
  6. Witch Hunt
  7. Nature of the Beast
  8. Room 117
  9. Havana Syndrome
  10. Para Bellum

 

Puntuación: 9/10 

 

martes, 21 de octubre de 2025

Castle Rat - The Bestiary


No cabe duda que Castle Rat es una de las bandas que con más fuerza ha irrumpido dentro de la escena del doom metal en los últimos años. Fundados en 2019, esta formación fue publicando diferentes singles hasta lanzar en 2024 su debut Into The Realm, donde llamaron la atención de muchos seguidores del género.

Uno de sus reclamos es su estética, ya que Castle Rat mezclan ese sonido doom primigenio con letras épicas y una puesta en escena donde cada miembro interpreta un personaje dentro de su propia imaginería. Así tenemos a The Rat Queen (Riley Pinkerton) voz y guitarra rítmica, The Count (Franco Vittore) a la guitarra principal, The Plague Doctor (Charley Ruddell) al bajo, The Druid (Joshua Strmic) a la batería y a The Rat Reaperess (Madeline Wright) que se encarga de hacer performance durante sus directos. Cualquiera que los haya visto en directo o visto sus videoclips o actuaciones por internet saben que gran parte de su fama ha venido por esa mezcla de música en directo entrelazada con momentos que parece que estamos viendo una partida de Dungeons & Dragons en vivo.

Estética aparte, su debut ya llamó poderosamente la atención por mostrarnos ese doom metal épico con sonido crudo, reminiscencias del rock ocultista de los 70 y 80 e influencias de bandas como Black Sabbath, Green Lung o Lucifer. Ahora regresan con The Bestiary, donde continúan presentando ese mismo sonido pero mejorando en algunos aspectos, limando las partes que tenían que mejorar y presentando un segundo álbum más completo.

Nos dan la bienvenida con Phoenix I: Ardent, pieza instrumental que sirve para cargar la atmósfera e introducirnos en su mundo medieval y oscuro, donde un denso riff de guitarra y una sección rítmica bien pesada toman el protagonismo. De ahí pasamos a Wolf I: Tooth & Blade, cuyo riff de guitarra resulta algo manoseado ya y que hemos escuchado en otras bandas del género, pero no se puede negar que es efectivo y resultón. La voz de The Rat Queen es hipnótica, capaz de darnos momentos cargados de dramatismo con otros más dulces. Su presencia en escena, su carisma y su forma de cantar hacen de ella el pilar de la banda y tanto las portadas como la banda giran alrededor de su figura. También la batería es digna de mencionar, con esa pegada contundente que The Druid impregna a las canciones de mayor empaque. Una pieza que es épica, ambiental y oscura y nos demuestra que Castle Rat mantienen su esencia intacta respecto al trabajo anterior.

Wizard: Crystal Heart continúa por esa senda, presentando ahora un riff más rockero pero sin alejarse de la oscuridad doom, con The Rat Queen cantando de manera más épica y teatral, llevándonos por terrenos stoner en ciertos momentos. En este viaje sonoro hay de todo, partes más tensas, coros, ciertos teclados de fondo y un buen solo por parte de The Count, siendo este el primer trabajo de Franco Vittore el cual aprueba con nota.

Una batería marcial presenta Siren: The Pull of Promise, teniendo a una The Rat Queen que nos hechiza con su voz, mezclando la sensualidad con lo solemne, mientras que la base rítmica funciona como guía que nos va arrastrando por su ambientación mezcla de heavy metal monolítico y la psicodelia de los 70. Otro solo de guitarra nos termina de dominar a la par que unas líneas de bajo machacan nuestra cabeza. Sin duda una de las canciones más potentes y destacables del disco.

Unicorn: Carnage and Ice tiene ese arranque melancólico y onírico donde la voz y la guitarra nos absorben por completo (sin duda Riley Pinkerton tiene una voz única y capaz de transmitir) para después darnos de lleno con un riff de guitarra que es pura maldad y de nuevo ese combo formado por The Druid y The Plague Doctor que son los encargados de crear ese muro sonoro impenetrable. Un ambiente totalmente denso y crudo que nos mantiene en vilo hasta la última nota y con un final apoteósico apoyado por coros y dramatismo.

Path Of Moss es un breve interludio instrumental que aporta cierta calma que es enlazada con Crystal Cave: Enshrined y su inicio acústico, donde The Rat Queen aprovecha para brindarnos sus registros más melódicos y aterciopelados, como si nos quisiera acunar, subiendo poco a poco la intensidad con la aparición de la batería, teclados y guitarra para llegar al clímax donde todo explota. Aquí la batería con su pegada es la que maneja los cambios de intensidad y dejan a Pinkerton brillar con su interpretación vocal.

Serpent: Coiled Figure nos hace regresar a ese doom más canónico con unas excelentes líneas de bajo bien crujientes, guitarra galopante y por lo general un corte más directo y cortante donde vamos a encontrar guitarras gemelas y un solo muy elaborado por parte de The Count.

Vuelven a recuperar elementos acústicos en Wolf II: Celestial Beast, siendo un tema algo prescindible en mi opinión que se torna algo monótono conforme avanza. Dragon: Lord of the Sky saca músculo con ese bajo totalmente distorsionado y desbocado, siendo el conductor de la canción, con The Rat Queen alternando dulzura y epicidad en sus registros y una guitarra que nos va regalando pequeños solos y aportaciones que suman puntos a un tema muy llamativo.

Summoning Spell nos mete de lleno en una atmósfera onírica, con Pinkerton cantando de manera más psicodélica y donde parece que estemos justamente envueltos dentro de un hechizo en un corte que es más bien otro interludio que nos termina llevando hacia Sun Song: Behold the Flame, donde en sus más de seis minutos Castle Rat van a desplegar todo su potencial sonoro, con riffs oscuros, atmósfera densa, bajo cargado y grave y una batería mastodóntica en su pegada, todo ello acompañado por The Rat Queen desatada que más que cantar está declamando. La parte intermedia de la canción es una verdadera orgía instrumental con la guitarra en estado de éxtasis y una batería que te arrolla, llegando a un clímax sonoro que te pide cerrar los ojos y dejarte llevar. Uno de los momentos claves del disco y que es puro doom metal desatado.

El final llega con Phoenix II: Cinerous, un outro que repite la intro vista en Phoenix I: Ardent pero ahora en formato acústico, para cerrar de manera circular el disco.

Con The Bestiary Castle Rat nos ofrecen esa buena combinación de doom metal, espada y brujería, pasajes épicos y oscuros y atmósferas bien cargadas, siendo una mejora respecto a su debut y que los vuelve a poner como la revelación dentro del género. Creo que de seguir por esta senda la banda puede llegar lejos y muestra de ello es que ya están empezando a aparecer en los carteles de grandes festivales y a encabezar giras por Europa. Ojalá The Rat Queen y su séquito nos sigan dando alegrías como estas.

Discográfica: King Volume Records

 

Formación

  • The Rat Queen - Voz, guitarra
  • The Count - Guitarra
  • The Plague Doctor - Bajo
  • The Druid - Batería 


Tracklist

  1. Phoenix I: Ardent
  2. Wolf I: Tooth & Blade 
  3. Wizard: Crystal Heart 
  4. Siren: The Pull of Promise 
  5. Unicorn: Carnage and Ice 
  6. Path of Moss 
  7. Crystal Cave: Enshrined 
  8. Serpent: Coiled Figure 
  9. Wolf II: Celestial Beast 
  10. Dragon: Lord of the Sky 
  11. Summoning Spell 
  12. Sun Song: Behold the Flame
  13. Phoenix II: Cinerous

 

Puntuación: 8.5/10