lunes, 19 de octubre de 2026

Lunage - A Tale of Sword and Sorcery Part I


Llega a nuestras manos A Tale of Sword and Sorcery Part I, el segundo disco de Lunage, proyecto musical del youtuber y divulgador Miguel de Lys. Para quien no conozca a Miguel, lleva años en su canal enseñando historia a través de productos culturales como cine, videojuegos o música (principalmente metal). Además, ha escrito varios libros, tanto de ficción como divulgativos, conduce un podcast y es colaborador en programas de radio. Pues junto a esta larga lista, también ha tenido tiempo de publicar con Lunage un EP y 2 álbumes de estudio, donde mezcla estilos como el power metal, el metal sinfónico o el death melódico.

En este segundo trabajo continúa la estela del anterior, pero además ha conseguido aunar a músicos y vocalistas de nivel internacional para colaborar en sus canciones, lo que sin duda le da un empuje mayor y que cada canción tenga una personalidad marcada.

La banda está formada por el propio Miguel, quien ha compuesto y escrito las canciones además de tocar el bajo, Eric Castiglia a la voz, Manolo Parra (Arendel) se encarga de las guitarras, Ian Fontova, músico que ha trabajado con artistas como Antii Martikainen o Sabaton toca la faluta, gaita, mandolina y ha compuesto las partes sinfónicas, Ander Pity a la batería (el cual ha tocado en directo con Tierra Santa) y Javi Díez, conocido por tocar en bandas como Mägo de Oz, Arwen o Dark Moor, a los teclados.

La portada ha vuelto a ser diseño de David Mallo, ilustrador que además de trabajar junto a Miguel en otros proyectos, también ha trabajado para bandas como Helloween, Testament o Alice Cooper.

En cuanto a la temática del álbum, es una carta de amor de Miguel hacia la literatura, los videojuegos, el rol y la historia, así que muchos van a poder identificar y reconocer en sus letras muchos elementos de la cultura geek, todas ellas envueltas en un power metal poderoso y épico.

El disco abre con Under the Sakura Shade, cuya letra está inspirada en la novela El guerrero a la Sombra del Cerezo, del escritor español David B. Gil. Estamos ante un power metal inspirado en bandas como Stratovarius, donde vamos a encontrar los elementos clásicos del género, como el doble bombo en los momentos clave, guitarras melódicas, teclados que crean un colchón sonoro y un estribillo bien marcado. Un inicio prometedor que nos va enseñando los recursos de este proyecto.

A partir de aquí comienzan las sorpresas, ya que este disco está lleno de colaboraciones de vocalistas de diferentes estilos y de renombre. Empezando nada menos que por Stu Block, ex Iced Earth y vocalista de Into Eternity, quien es el elegido para cantar Allomancer (The Empire Falls) canción que aborda la saga literaria del escritor Brandon Sanderson Nacidos de la Bruma. El vocalista hace una labor titánica y demuestra lo todoterreno que es en sus diferentes registros. Musicalmente es una pieza más densa y oscura, con gran protagonismo de las guitarras y un teclado que aporta unas melodías melancólicas. Estamos ante otro estribillo poderoso y el solo de guitarra que es de lo mejor de la canción.

El desfile de colaboraciones continúa y ahora sale al terreno de juego otro grande como es Fabio Lione, el cual no necesita presentaciones. El ex vocalista de Angra y Rhapsody es una institución en el power metal y para este disco ha colaborado en The Blade Itself, cuya letra se inspira en otra saga literaria, en este caso La Primera Ley de Joe Abercrombie. Tratándose de Fabio, la canción es pura esencia Rhapsody: rápida, épica y con muchos elementos sinfónicos. Las guitarras iniciales, el teclado apoyado en las orquestaciones y la batería desenfrenada son los acompañantes de lujo para un Lione que se mueve como pez en el agua. Una canción compuesta para que el vocalista italiano saque a relucir su magia Si eres seguidor de Rhapsody y el power metal sinfónico esta canción desde luego no te dejará indiferente. A todo esto se le suma el solo de teclado de Javi Díez para coronar un tema que es pura épica.

Toca bajar las revoluciones con Forsaken, esta vez basada en el videojuego World of Warcraft y con la vocalista italiana Nicoletta Rosellini como invitada, quien está al frente de la banda Alterium, formación que precisamente tienen letras que también abordan este popular juego. Comienza con un medio tiempo muy melódico donde Nicoletta deslumbra con su voz y los teclados ganan peso en la composición para después explotar con el doble bombo y ganar algo de potencia. Un power metal de manual que conforme avanza, las guitarras vuelven a tomar mayor protagonismo y brindarnos un solo muy bien ejecutado.

No va a faltar en el disco temas históricos, teniendo ahora The March of Stones, basada en una leyenda bretona que decía que las piedras de Carnac son realmente soldados romanos que fueron petrificados cuando intentaban conquistar esa región. Eric Castiglia regresa a la voz en un corte más folk, donde aparecen las mandolinas y la gaita para añadir ese toque celta y unos teclados épicos. Una canción que logra destacar del por esos elementos mencionados y ser más bailable y festiva.

Gaea's Cradle es una pieza instrumental que sigue un poco la estela del tema anterior, con aparición de guitarras acústicas, flauta y mandolina, haciendo que Ian Fontova se luzca en todos estos instrumentos. Es un tema que es un poco un oasis dentro del disco y sirve para relajarse y dejarse llevar por su ambientación. La inspiración para esta canción está basada en el juego de cartas Magic: The Gathering.

Icewind nos devuelve al power metal más canónico, teniendo ahora de colaborador a John Yelland, cantante de las bandas Judicator y Beholder y donde ahora la letra nos traslada a la saga de fantasía creada por R.A. Salvatore del mismo nombre. Aquí vamos a encontrar un tema épico, más contundente, donde la sección rítmica tiene mayor peso y vamos a encontrar influencias en bandas como Blind Guardian y naturalmente los propios Judicator. Su estribillo es muy coreable y acorde a la épica que la canción trasmite. Una de las mejores del disco en mi opinión.

A Sword Between Us nos narra el poema medieval de Tristán e Isolda, teniendo pues una pieza acústica de toques medievales con mandolina y flauta, más relajada y donde Eric Castiglia puede lucirse en este tipo de composiciones, ejerciendo como un trovador que cuenta la historia.

Llegamos a la que es mi canción favorita del disco, Bound by Magic and Steel, que según palabras del propio Miguel, es una carta de amor para los amigos con los que creció jugando a Dungeons & Dragons. Aquí tenemos a la voz a Mina Walkure, vocalista de la banda Bronze, siendo un corte más cercano al heavy metal, bien épico y potente, con guitarras más afiladas, riffs con guitarras gemelas y una Mina que deslumbra con su potente chorro de voz. Una música bien acorde a su letra, que puede recordarnos a bandas del género como Crystal Viper, Manilla Road o Visigoth.

Ahora toca meternos de lleno en el universo de Warhammer 40.000 con In the Grim Darkness, donde pasamos a un power metal que roza el speed y que tiene la colaboración de Martin Steen, vocalista de Artillery y de Iron Fire, siendo una canción que le sienta como un guante. Aquí quiero resaltar el trabajo a la batería de Ander Pity y del propio Steen, que desata un abanico de registros, llegando a tonos agudos y a otros más graves y rasgados. En su parte intermedia encontramos unas líneas de bajo bien marcadas y una guitarra que brilla en las melodías. Otra de esas canciones que logra destacar por la calidad de los músicos.

Under the Spell of the Black Moon aborda la figura de Raislin Majere, uno de mis personajes de ficción favoritos de la literatura fantástica, estando ante una canción más oscura, con los guturales de Castiglia que nos acercan ligeramente al death metal melódico pero que en su estribillo nos devuelve al power metal melódico más arquetípico. Un tema que destaca por sus cambios de tiempo, el mencionado estribillo y por ese acercamiento a otros estilos.

Para finalizar y a modo de bonus track tenemos Memories From the Golden Times I, una canción instrumental que es un homenaje a los videojuegos míticos y que cuenta con el cameo de John Romero, creador de videojuegos tan míticos como Doom, Quake o Wolfenstein 3D. Vamos a encontrar guiños a bandas sonoras de videojuegos míticos como Street Fighter, Final Fantasy y muchos otros que no diré para no desvelar la sorpresa.

En resumen A Tale of Sword and Sorcery Part I es un disco que brilla no solamente por las colaboraciones de lujo (que son muchas y muy buenas) sino por darnos canciones que nos hacen viajar a diferentes historias de la literatura, los videojuegos o el rol y donde musicalmente hay muchas influencias y mezclas de estilos que saben conjugarse para dar como resultado una experiencia divertida de escuchar. Miguel de Lys vuelve a expresarnos con sus canciones el amor que siente hacia estos productos de la cultura más friki y nos las regala para que las podamos compartir con él. Si eres seguidor de alguna de estas referencias, no dudes en escucharlo.

Discográfica: Independiente

 

Tracklist

  1. In the Shakura Shade
  2. Allomancer (The Empire Falls)
  3. The Blade Itself
  4. Forsaken
  5. The March of Stones
  6. Gaea's Cradle
  7. Icewind
  8. A Sword Between Us
  9. Bound By Magic and Steel
  10. In the Grim Darkness
  11. Under the Spell of Black Moon
  12. Memories from the Golden Times I

 

Formación

  • Eric Castiglia - Voz
  • Manolo Parra - Guitarra
  • Miguel de Lys - Bajo
  • Ander Pity - Batería 
  • Javi Díez - Teclado 
  • Ian Fontova - Flauta, gaita, mandolina, orquestaciones 

 

Músicos invitados

  • Fabio Lione - Voz
  • Stu Block - Voz
  • Nicolleta Rosellini - Voz
  • Martin Steen - Voz
  • John Yelland - Voz
  • Mina Walkure - Voz
  • John Romero - Narración 

 

Puntuación:  8/10

 

Green Lung - Necropolitan


En los últimos años hemos recibido una considerable cantidad de formaciones que están reivindicando estilos como el doom, el stoner, el sludge o el occult rock, y una de las más notables son sin duda los británicos Green Lung. En menos de una década la banda ha parido 4 inmensos álbumes de estudio y han logrado figurar en carteles de muchos festivales, además de encabezar giras propias con buen éxito, el cual está más que merecido. Su sonido no inventa nada y a la vez es revolucionario, mezclando con atino el doom metal más clásico con pinceladas de hard rock, stoner y el occult rock de los años 70, envuelto todo en una producción impoluta y creando una personalidad propia.

Estamos ante su cuarto disco de estudio, Necropolitan, donde en esta ocasión el concepto del álbum gira alrededor dos elementos, el metro y los 7 cementerios londinenses. Esto se ve reflejado en el arte del disco, con su impresionante portada, realizada por Richard Wells, llena de detalles y su libreto, el cual emula un periódico del siglo XIX y que contiene las letras de las canciones, anuncios de tiendas ocultistas e incluso un crucigrama! A eso hay que sumarle que incluye un mapa con la línea de metro londinense que conecta con cada cementerio y con sitios de interés: tabernas míticas de Londres, tiendas de discos, salas de conciertos... así da gusto comprar música en formato físico.

La producción ha corrido a cargo de Tom Dagelty, quien ha trabajado anteriormente con bandas como Opeth, Unto Others o Ghost, por lo que tiene experiencia con bandas que explotan ese sonido oscuro y lúgubre y que ya trabajó en el anterior disco de la banda, This Heathen Land.

Pasando al sonido, es continuista respecto a los anteriores, pero quizás aquí vamos a encontrar influencias del hard rock de los 70 y algo de punk, pero no hay que asustarse ni arquear una ceja porque estamos ante un disco que es 100% la esencia que Green Lung han estado presentando desde su debut, donde imperan los riffs de guitarra del Scott Black, los teclados elegantes y oscuros de John Wright, esa sólida sección rítmica compuesta por Joseph Ghast al bajo y Matt Wiseman a la batería y la inconfundible voz de Tom Templar.

El álbum abre con la introductoria Open the Hellmouth, que ya nos mete de lleno en esa atmósfera oscura, con un pequeño cántico sacado de un ritual y que da paso al primer tema como tal, Dance to the Grave, que arranca con ese riff de la escuela de Black Sabbath apoyado en los teclados y donde las líneas de bajo bien marcadas y gruesas aportan mayor potencia a un tema cuya letra critica cosas como la tecnología que nos hace ir hacia atrás en ciertas mentalidades, la sociedad de consumo y esa danza macabra que nos lleva hacia la tumba. Me encanta cómo Green Lung nos traen letras con dobles lecturas y que más allá del ocultismo y los ritos paganos, siempre hay mensajes que logran calar. No puedo dejar pasar por alto esos solos de guitarra y teclado que elevan la canción a otro nivel y su primer estribillo ganador, que no será el último.

Black Magick Radio se ha convertido en una de mis piezas favoritas del disco y encontramos de todo, desde otro sólido riff de guitarra, más oscuro y monolítico, un Tom Templar que canta de manera más cercana a Ozzy, sonando a una misa negra, un puente y estribillos excepcionales, ese teclado en segundo plano añadiendo florituras oscuras y una letra que hace ese homenaje a Black Sabbath y de cómo el tritono sonó por primera vez en la radio, haciendo también ese guiño a las radios underground. Me encanta en el estribillo cómo la banda añade ese canto Wiccano "Eko Eko Azarak Eko Eko Zamilak". Estamos ante uno de los cortes más oscuros del disco y eso se ve en su parte intermedia, donde bajo y batería ganan protagonismo, dándonos un doom más espeso y crudo que recuerda a formaciones como Electric Wizzard.

Necropolitan Line es un auténtico pelotazo y uno de los temas más diferentes pero a su vez más interesantes de este trabajo, donde Green Lung mezclan el rock punk sucio y rápido de Motörhead con el hard rock elegante de Deep Purple y todo eso edulcorado con su sonido oscuro. Aquí el teclado de John Wright se lleva el protagonismo, llegando a emular unos solos que son totalmente sacados de Deep Purple y del maestro Jon Lord, teniendo guiños a Highway Star o Burn, mientras que Tom Templar canta con una voz más rasgada, adaptándola a un tema que es rápido y gamberro y un homenaje al hard rock y heavy metal británico y donde hacen referencia a esa temática del metro londinense que por la noche trasporta a todo tipo de criaturas sacadas del inframundo. Una de esas canciones que no te cansas de escuchar y que sin duda se convierte inmediatamente en uno de los himnos de la banda. Deseando escucharlo en directo.

Evil in this House fue el adelanto del disco y una canción más tradicional donde volvemos a ese doom metal denso, oscuro y que se compone a golpe de riff, sección rítmica bien presente, teclados que crean ese muro de contención sonoro y la voz más limpia y ritual. Encontramos otro estribillo pegadizo y que funciona y el magistral solo de Scott Black. No hay mejor forma de darle banda sonora a un exorcismo.

Together in Death nos da un pequeño respiro para darnos una pieza más calmada e intimista, con voz y teclados que dominan la primera parte de la canción y que aquí me recuerdan irremediablemente a Ghost (no en vano comparten productor) y seas tanto seguidor como un "hater" de la banda de Tobias Forge, se notan esas semejanzas. El resto de instrumentos se unen más tarde y suben ligeramente las revoluciones para añadir cierta melancolía al tema.

"Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes: ¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad" Así reza parte del poema de Percy Bysshe Shelley en el cual se inspiran para esta canción donde abordan la figura de Ramsés el Grande y cómo a pesar de todo lo que hizo en vida, su imperio terminó en decadencia. Aquí vuelven esos guiños a Deep Purple con el hammond como protagonista y ese regusto al hard rock de los setenta y de esas bandas que lo encabezaron como los propios Purple, Uriah Heep o Budgie. El estribillo reproduce el poema mientras que estamos ante otro tema que plasma muy bien esa amalgama de influencias que Green Lung tienen pero que han logrado darles esa personalidad que los ha hecho llegar a donde han llegado.

Alostrael (Be My Babalon) se centra en la figura de Rose Kelly, quien fue la mujer del ocultista Aleister Crowley y musa del mismo. La canción inicia con el bajo creando un riff bien machacón y la colaboración de Riley Pinkerton de Castle Rat (otra banda que es ahora mismo referentes dentro de doom metal y que rezo para que en algún momento compartan gira) que narra el inicio para después dar paso a otro corte más rockero en su estructura, algo que se aprecia en la guitarra de Scott Black y en esos teclados más juguetones de John Wright, pero sin perder esa esencia oscura y ocultista que en esta ocasión encaja con la canción como anillo al dedo.

El final llega con To the Gallows Born, donde ahora abordan ese lado más folclórico de su Inglaterra que ya habían tratado en sus anteriores trabajos y que me recuerdan a otra banda contemporánea a ellos, Witch Hazel. Buenas líenas de bajo, guitarras limpias que después se distorsionan para darle mayor pegada, teclados atmosféricos y un Tom Templar que para esta ocasión canta más sentido y teatral, llegando a trasmitir de excelente manera los pensamientos del protagonista, un condenado a la horca en sus últimos momentos de vida.

Y así finaliza un disco donde Green Lung vuelven a brillar y demostrar que ahora mismo son una de las bandas punteras del género, dándonos canciones donde hay sitio para el folk más oscuro, la brujería, rituales ocultistas... y todo ello dentro de un doom metal que no tiene miedo a mezclarse con el hard rock, el punk o el proto heavy metal y que nos da un trabajo que está a la altura de los anteriores y que para mí, se posiciona entre los mejores álbumes del 2026. Si siguen por esta senda, les augura un futuro muy prometedor.

Discográfica: Nuclear Blast

 

Formación

  • Tom Templar - Voz
  • Scott Black - Guitarra
  • Joseph Ghast - Bajo
  • Matt Wiseman - Batería
  • John Wright - Teclados 


Tracklist

  1. Open the Hellmouth
  2. Dance to the Grave
  3. Black Magick Radio
  4. Necropolitan Line
  5. Evil in this House
  6. Together in Death
  7. Ozymandias
  8. Alostrael (Be My Babalon)
  9. To the Gallows Born

 

Puntuación: 9/10

 

martes, 22 de septiembre de 2026

Flotsam & Jetsam - Rats in the Temple


Si nos remontamos a los años dorados del thrash metal, concretamente en la escena de la Bay Arena, encontramos formaciones que se ganaron el estatus de legendarias. Tenemos al Big 4, estandartes del género y a otras que si bien podrían formar parte de ese cuarteto, también lograron hacerse un nombre que perdura a día de hoy. Y después tenemos bandas que han logrado sobrevivir sin tanto éxito pero que se merecen un mayor reconocimiento, y sin duda una de ellas es Flotsam & Jetsam.

Su trayectoria cumple los estándares de toda banda del género. Su primer álbum, el legendario Doomsday of the Deceiver, salió en 1986, cuando el thrash metal estaba en su apogeo, y lograron un éxito junto a su siguiente trabajo, No Place for Disgrace. Pero después llegaron los temidos noventa y como muchos otros grupos, comenzó su decadencia, publicando discos de dudosa calidad y sobreviviendo a duras penas. Y después llegó el renacimiento. En 2016, con una formación renovada, comienzan a lanzar álbumes que vuelven a llamar la atención de los fanáticos del thrash y toman el estatus de banda de culto, llegando a nuevas generaciones. Así, con más de 40 años de carrera ininterrumpida, Flotsam & Jetsam publican su nueva obra Rats in the Temple, ahora bajo el sello de Napalm Records, muestra de que los de Arizona están viviendo un momento dulce en su carrera.

La formación permanece estable desde hace ya unos cuantos años, teniendo como pilares a los dos miembros clásicos, Eric A.K. a las voces y Michael Gilbert a la guitarra. Junto a ellos están Steve Conley a la otra guitarra, Bill Bodily al bajo y Ken Mary a la batería, quien también se ha encargado de producir el disco, siendo mezclado y masterizado por Jacob Hansen. La portada corre a cargo de Andy Pilkington, que ya se ha encargado de realizar las portadas de sus trabajos anteriores, teniendo de regreso al dragón de los dos discos pasados, expulsando del templo a las ratas a golpe de fuego como bien reza el título del disco. Una portada más adecuada para una banda de power metal, aunque bien Flotsam & Jetsam beben ligeramente de ese sonido.

Pasando a analizar las canciones, el disco abre con Harvesting the Hate, con esa introducción hollywoodiense que da paso a un doble bombo arrasador y unas guitarras agresivas que se complementan con la voz de un Eric que está sublime, manteniendo una voz aguda y poderosa que marina muy bien con la propuesta. El estribillo muestra mayor despliegue melódico en un inicio prometedor.

Damnation tiene un comienzo épico y oscuro, más cercano a ese power metal europeo apoyado en unos coros que amplían esa solemnidad. El riff de guitarra va lentamente aumentando la intensidad para finalmente ofrecernos un bombazo de trash metal cuyo estribillo, también con carga en los coros, termina de explotarnos en la cara. A resaltar también los solos y la excelente labor de la sección rítmica.

Absolution nos trae el thrash metal más canónico, una pieza que podría figurar en sus primeros álbumes pero con diferente producción. Tenemos esas guitarras afiladas y contundentes, batería desbocada y un Eric que se mueve como pez en el agua en este tipo de composiciones.

Uno de los cortes más machacones es Blame the Knife, donde aumenta la densidad para contarnos una historia turbia de un asesinato y es la batería la que se lleva el protagonismo, con una pegada que destaca sobre el resto de instrumentos (titánico trabajo el de Ken Mary) y donde voz y guitarras van siguiéndose como narradoras de la historia. Es en el solo donde Gilbert y Conley logran brillar y darnos unos segundos de magia.

Llegamos al tema homónimo que tiene otra introducción atmosférica, con presencia de teclados, volviendo a esa vibra más cercana al power metal, pero que en cuestión de segundos nos ofrece la canción perfecta para dejarnos el cuello. Regresa esa batería que va arrasando a su paso, guitarras melódicas pero agresivas, voz que nos va acompañando y narrando de manera épica... un tema que combina melodía y crudeza sonora, donde más visible es esa influencia del power metal a la que la banda recurre en momentos puntuales. Uno de los mejores temas del disco y por ello se entiende que lleve este título.

The Ghost Behind my Door mantiene esa esencia power pero sin perder las raíces sonoras de la banda. Eric está sublime a la voz, teniendo ese estribillo pegadizo y una atmósfera oscura y de terror que encaja a la perfección con su letra, la cual podría haber sido escrita por el propio King Diamond. La parte de los solos es también de lo mejor de la canción y en definitiva tenemos a unos Flotsam & Jetsam a los que no les tiembla la mano a la hora de componer piezas más alejadas del thrash más tradicional.

First on the Spike baja las revoluciones, dando paso a un corte más sosegado pero directo, quizás algo más discreto después de tanta canción destacable, pero siendo igualmente disfrutable. The Edge of Nowhere por el contrario recupera la atmósfera oscura y tensa para volver a pisar el acelerador y darnos una apisonadora de puro thrash metal, donde las guitarras tienen momentos destacables, especialmente en los solos.

La oscuridad se mantiene en Last Rites, con esas campanas iniciales que nos introducen un riff sólido bien apoyado por la sección rítmica y un estribillo consistente. En sus compases finales la batería tiene unos momentos de protagonismo para de nuevo, mostrar la enorme calidad que encierra Ken Mary.

Esa base rítmica ya mencionada vuelve a ser la protagonista en A Taste for War, que emulan una marcha militar en un tema anti belicista con unas líneas de bajo que son una maravilla, siendo una canción más lenta, pero que gana en melodía y en su mensaje. Seguramente una de las tapadas del disco al encontrarse en sus compases finales, pero que merece reconocimiento.

Her Blood for Pain, que nos habla de la lacra de la violencia de género, bebe más del heavy metal tradicional, con guitarras gemelas y un estribillo que perfectamente podría salir en cualquier disco de Primal Fear. Por su parte Anthem for the Broken, con una letra optimista que nos anima a seguir pese a las adversidades, tiene ese equilibrio entre thrash y heavy clásico que le sienta bien y que destaca en su solo de guitarra y su estribillo.

El final llega con Not Goin' Down that Way, donde se aborda el tema de la eutanasia y el derecho a una muerte digna, retomando el thrash melódico pero a la vez pesado en su ejecución, con guitarras más machaconas y densas.

Flotsam & Jetsam nos traen un álbum que continúa la estela de los trabajos anteriores y nos muestra a una banda sólida, que desde su renacimiento en 2016 no han dado todavía ningún tropezón y son capaces de mirar cara a cara a bandas del thrash metal que este año han publicado discos. Quizás puede hacerse algo bola en sus compases finales pero en definitiva un trabajo más que digno que se disfruta y que si eres seguidor del género, es de escucha obligada.

Discográfica: Napalm Records

 

Formación

  • Eric A.K. - Voz
  • Michael Gilbert - Guitarra
  • Steve Conley - Guitarra
  • Bill Bodily - Bajo
  • Ken Mary - Batería


Tracklist

  1. Harvesting the Hate
  2. Damnation
  3. Absolution
  4. Blame the Knife
  5. Rats in the Temple
  6. The Ghost Behind my Door
  7. First on the Spike
  8. The Edge of Nowhere
  9. Last Rites
  10. A Taste for War
  11. Her Blood Your Pain
  12. Anthem for the Broken
  13. Not Goin’ Down That Way

 

Puntuación: 8/10 

 

martes, 1 de septiembre de 2026

Leather Boys - Lysergic Motel

 

 

Desde tierras asturianas nos llega el quinto trabajo de Leather Boys, quienes con más de 20 años a sus espaldas, arremeten de nuevo con un álbum que sigue mostrando esa actitud y hedonismo descontrolado con su particular sonido, mezcla de sleazy, glam y hard rock. La alineación actual está formada por Leather Rose a la voz, Leather Sex y Leather Dirty Duke a las guitarras, Leather Skelter a la batería y Leather Latin Lover al bajo. 

El álbum ha sido grabado en los Tutú Estudios bajo la supervisión de Olaya Camilo y el artwork del disco (muy bueno por cierto) ha sido obra de Javier Gómez Bobes.

Arrancan ya de primeras con la directa y más punk B.D.S.M. donde los coros van a ser clave, junto a una sección rítmica muy machacona y guitarras más ligeras pero cargadas de actitud que en menos de 2 minutos descargan toda su energía en un tema sencillo pero efectivo.

Haircut & Attitude ya nos muestra su reconocible hard rock, donde se encuentran influencias desde AC/DC, pasando por Rose Tattoo o Hanoi Rocks. El bajo va a estar marcando durante toda la canción con firmeza, mientras que ahora las guitarras presentan melodías pegadizas y de nuevo los coros están ahí para que en directo esto sea una bomba de relojería. En definitiva una de esas canciones que son sinónimo de fiesta y de rock más salvaje.

Con una cuenta atrás nos dan paso a Crush On You, de mayor influencia en la escena del hard rock angelino. Puente con palmas y coros y estribillo más cercano a la radiofórmula pero que es contagioso y donde quiero destacar la labor de Leather Skelter a los parches.

Sonic Love es la pieza más trabajada, con reminiscencias a The Cult (lo cual ya hace de la canción una de mis favoritas) que inicia de manera lenta y densa, un bajo comandando de fondo, guitarras más pesadas y Leather Rose cantando en tonos más graves, haciendo que esta canción se torne más experimental dentro de su sonido. La adición de teclados por parte de Sergio Tutú, quien se ha encargado de mezclar el disco, añaden más juego y peso a la composición.

Red Flag por su parte aligera y nos trae un corte más fresco, ahora con Leather Rose cantando de forma más dulce, con estribillo azucarado, guitarras menos agresivas y en general su tema más popero pero sin perder su marca. Por suerte Midlife Crisis da un volantazo y el bajo inicial ya nos anuncia que volvemos al hard rock macarra y más musculoso a golpe de riff afilado, regreso de teclados y una letra que nos habla de seguir en esto del rock n' roll pese a que la edad ya empieza a superar ciertas cifras. Otra de las joyas del disco.

Electrify destaca por sus riffs electrizantes (valga la redundancia) su potente estribillo, la fuerza de la sección rítmica y un solo de guitarra más que notable, donde volvemos a encontrar ese aroma a The Cult y que deja con buen sabor de boca.

Aussie Girl comienza como un amago de balada pero a los pocos segundos un riff bien chulesco nos devuelve a ese hard rock que Leather Boys bien saben hacer, de nuevo con teclados a modo de colchón y una batería que marca el ritmo con eficacia. La voz de Leather Rose vuelve a sorprender con sus diferentes rangos vocales dándonos una pieza movida, llena de cambios de ritmo y entretenida.

Regresa esa vena más punk y sucia con Backdoor Lady, con ese bajo al más puro estilo Motörhead, riff veloz y sucio y un solo obra de Leather Pig Rocket como colaboración especial. Canción corta pero muy efectiva.

Fading Star es un medio tiempo que destaca por ser más pausado, pesado y donde se puede palpar la emoción tanto en la letra como en la interpretación de Leather Rose, más calmado y melódico. El tema va ganando en intensidad y es en el estribillo donde logra estallar, siendo un corte bastante emotivo.

Fairground Queen va a sacudirse el polvo y volver al rock macarra y vacilón, algo que Leather Boys saben hacer sin despeinarse, corto, pero directo y efectivo, sin pretensiones y que nos invita a mover la cabeza. Como cierre ofrecen Acid Riders, una canción algo diferente, con ligeros toques de grunge, de rock sureño e incluso de stoner, con esa voz distorsionada de Leather Rose en sus primeros compases. Es un tema diferente pero que personalmente me gusta, mostrando que la banda puede experimentar y seguir sonando a ellos mismos, siendo quizás este el álbum donde más han querido salirse del guión y que nos enseña que tras 20 años de carrera, la banda aún tiene mucho que ofrecer.

Lysercig Motel es la prueba de que Leather Boys se pueden reinventar y seguir siendo un referente dentro del hard rock tras más de 20 años en la carretera. Estamos ante su disco más variado, más maduro y que aún así no pierde un ápice de su personalidad. Pese a contar con 12 temas no se hace largo, más bien al contrario, disfrutable, divertido y que te deja con buenas sensaciones. Muy recomendado.

Discográfica: The Fish Factory

 

Formación

  • Leather Rose - Voz
  • Leather Sex - Guitarra
  • Leather Dirty Duke - Guitarra
  • Leather Latin Lover - Bajo
  • Leather Skelter - Batería


Tracklist

  1. B. D. S. M.
  2. Haircut & Attitude
  3. Crush On You
  4. Sonic Love
  5. Red flag
  6. Midlife Crisis
  7. Electrify
  8. Aussie Girl
  9. Backdoor Lady
  10. Fading Star
  11. Fairground Queen
  12. Acid Riders

 

Puntuación: 7.5/10

 

Accept - Teutonic Titans 1976 - 2026

 

Si alguien me preguntara qué bandas diría que son las esenciales para entender el sonido primigenio del heavy metal, tengo claro que en mi lista no pueden faltar formaciones como Black Sabbath, Iron Maiden, Judas Priest... y naturalmente Accept. Desde Alemania demostraron que el heavy metal no era de facturación única en Reino Unido y han sido un pilar fundamental de movimiento, inspirando a muchas bandas que han tomado su sonido como espejo en el que mirarse.

Por eso, que hayan llegado a su 50 aniversario es motivo de celebración y la banda ha querido festejarlo con nosotros dándonos un álbum en el que repasan sus clásicos junto a bandas y músicos amigos. En esta regrabación, actualizan canciones que van desde el álbum I'm a Rebel de 1980 hasta Eat the Heat de 1989 donde no van a faltar sus clásicos atemporales a rarezas y canciones que han rescatado del olvido para darles una nueva vida.

Pese a que Wolf Hoffmann ha quedado actualmente como el único miembro original de la formación, el espíritu de esos Accept de los 80 se puede notar en cada canción y donde los músicos invitados aportan una nueva visión, haciendo que cada corte tenga algo que despierte nuestro interés.

El disco abre a degüello con Fast as a Shark, tema que para muchos es pilar del speed metal y que cuenta con Phil Anselmo a la voz, Kirk Hammett a la guitarra, Billy Sheehan al bajo y Mikkey Dee a la batería. Una alineación de ensueño que ya nos deja ver la clase de invitados que nos vamos a ir encontrando a lo largo de este homenaje. Su famoso inicio ha sido interpretado por la Harmonie Musik Hindelang y la canción nos pasa por encima con esa potencia sonora y el grito desgarrador de un Anselmo que intenta emular a Udo a las voces, cantando grave y rasgado. El resto de músicos están simplemente excelentes, con una sección rítmica arrolladora y un Hammett que se combina muy bien con Hoffmann a las guitarras. Un primer cañonazo que nos demuestra por qué Accept son sinónimo de heavy metal y exponentes del género.

De ahí pasamos al que seguramente es el himno de Accept por antonomasia, Balls to the Wall, y para ello han contado con el mismísimo Metal God a las voces. Rob Halford colabora uniendo a dos de los referentes mundiales del heavy metal. Junto a él tenemos a otro titán del heavy metal alemán como Mathias Jabs a la guitarra, Rex Brown al bajo y Jason Bowld a la batería. La producción más moderna y la unión de los músicos hacen que la canción se muestre más musculosa, con Halford mostrando unos registros graves y densos que conjugan muy bien con los de Mark Tornillo, con ambos vocalistas repartiéndose las estrofas. Brown al bajo dota a la canción de mayor profundidad mientras que Mathias Jabs lleva el solo hacia su terreno.

Toca repasar el álbum Russian Roulette de 1986 y el corte Aiming High. Para esta pieza tenemos un verdadero trío de ases del thrash metal: Chuck Billy a la voz, Gary Holt a la guitarra y David Ellefson al bajo junto al actual baterista de Accept Christopher Williams. Así que cómo no, lo que tenemos es una versión más agresiva y afilada del tema original, con Chuck Billy y Tornillo sacando su vertiente más fiera, con un estribillo que es pura dinamita de una canción que no estará entre las más conocidas del catálogo de Accept, pero que aquí han logrado revitalizar con buen atino.

Breaker es otro de esos discos que crearon escuela y uno de los cortes elegidos para esta regrabación ha sido Run If You Can, donde colaboran Todd La Torre a la voz, Ola Englund a la guitarra, Chuck Garric (Ted Nugent, Alice Cooper) al bajo y Roy Mayorga (Stone Sour) a la batería. Es cierto que se pierde esa esencia ochentera de la grabación original, pero teniendo a Todd La Torre a la voz, toda canción se torna una auténtica delicia, siendo totalmente opuesta a los rasgados tonos de Mark Tornillo, pero logran combinarse bien e ir cediéndose el protagonismo. Mención también del trabajo de Mayorga a la batería y de ese duelo de guitarras entre Hoffmann y Englund, que me parece de lo mejor de esta nueva versión.

Si hay un disco en la carrera de Accept en la que la gran mayoría de seguidores se ponen de acuerdo en decir que es el peor de la discografía de los alemanes, ese es Eat the Heat, el fallido intento de la banda por conquistar el mercado americano, saliéndose totalmente del heavy metal para abrazar un hard rock más melódico y pomposo. Aunque tiene sus defensores, incluso la banda ha admitido en más de una ocasión que fue un tropiezo en su carrera, pero es de agradecer que no lo olviden en este repaso. El vocalista norteamericano Jason McMaster se ocupa de las voces, siendo más acorde a las que grabó en su momento David Reece. El resto de músicos se componen de los actuales Accept Phil Shouse a la guitarra y el ya mencionado Christopher Williams. La canción se vuelve más metalera que la original pero sin perder esa esencia de hard rock. Toda una curiosidad que la banda nos regala a los seguidores más acérrimos.

Metal Heart es otro de esos misiles atómicos dentro de la carrera de Accept que no podía faltar en este disco. Dino Jelusić se pone a las voces, acompañado por Joel Hoekstra (quien fue brevemente miembro de Accept hasta no hace mucho), la violinista Ava Rebekah Rahman (y actual esposa de Hoffmann) y nuevamente Jason Bowld a la batería. Su mítica intro ahora con violín le da un toque más oriental pero rápidamente todo se torna más metálico y denso, con Tornillo en estado de gracia y un Jelusić inmenso que nos demuestra que es de los mejores vocalistas que han salido en los últimos años. El solo de Hoffmann combinado con el violín de Ava es una auténtica delicia, logrando transmitir el amor del guitarrista por la música clásica y renovando el solo, llevándolo a otro nivel. Es una de mis favoritas de este disco, ya que mantiene la esencia de la original pero habiéndose metido unos esteroides.

Losers and Winners nos hace volver al genial Balls to the Wall, con la colaboración de Hansi Kürsch a la voz, Paul Gilbert a la guitarra, Chuck Garric de nuevo al bajo y a Tommy Aldridge a la batería. Una formación de ensueño. Desde luego Wolf en todos estos años de carrera ha hecho muchas amistades por el camino y tener a este desfile de músicos es algo impresionante. El dúo Gilbert Hoffmann a las guitarras es un delirio y escuchar a Hansi entonar registros graves y más desgarrados para adaptar su voz al tema de Accept es curioso, haciendo desplegar registros rara vez vistos en su carrera con Blind Guardian y junto a Tornillo hacen un dueto muy bien logrado. No puedo dejar de mencionar al gran Tommy Aldridge que como siempre su trabajo es sobresaliente y esos solos de guitarra de Gilbert y Hoffmann que van sonando de fondo hasta explotar en la recta final del tema. Otro de mis temas favoritos de este disco.

Toca hacer un poco de arqueología para sacar de debajo de la tierra Save Us, del disco I'm a Rebel, que es cantada por Tobias Forge, llegando a admitir en una entrevista que cuando la mencionó a Wolf, ni él mismo recordaba la canción, así que el Papa Emeritus ha logrado resucitar un corte olvidado para darle una nueva vida. La verdad es que la canción original tiene todavía aires del rock de los setenta y le queda como un guante a Forge, que está acompañado por Frank Bello y Ray Luzier (Korn), la lleva totalmente a su terreno. Si me dijeran que es un nuevo tema de Ghost, me lo creería, por lo que esta canción deja toda esencia de aquellos Accept atrás. Me gusta que los artistas tengan total libertad para adaptarlas y en este caso Forge se ha hecho totalmente dueño de ella. Curiosa y muy buen resultado.

Up to the Limit es otra de esas que no necesita presentación y volvemos a contar con una alineación estelar con John Bush a la voz, Alex Skolnick a la guitarra, Rudy Sarzo al bajo y a la batería Shannon Larkin de Godsmack. En este caso hay poca diferencia respecto a la original, contando con las gruesas líneas de Sarzo al bajo y la buena pegada de Larkin. John Bush se mueve cómodo en este tipo de canción y nuevamente junto a Tornillo se van repartiendo la tarea. Tener en una misma canción a Hoffmann y Skolnick solo puede traer cosas buenas y en el momento del solo tenemos a este par de hachas haciendo lo que mejor saben.

Wrong is Wright cierra el primer disco contando con Ralf Scheepers a la voz, John Norum a la guitarra y Ken Mary (Chastain, Fifth Angel y ex Accept) a la batería. Scheepers es un todoterreno y se carga el tema a sus espaldas, combinando genial con Tornillo y haciendo otro combo más que curioso. Por su parte Norum saca su magia a pasear junto a un Wolf que está en su salsa pudiendo colaborar con otros grandes de las seis cuerdas.

Pasamos al segundo disco que arranca con Starlight, otra pieza fundamental de la historia de Accept donde colabora a las voces Joseph Michael, vocalista de Sanctuary junto a Phil Demmel a la guitarra y Michael Cartellone (Lynyrd Skynyrd y baterista de Accept entre 1995 y 1997) donde se respeta bastante el material original. La voz de Joseph Michael encaja perfectamente en esta composición e incluso diría que lo hace mejor que Tornillo. El momento de las guitarras gemelas es lo mejor de la canción, con Demmel y Hoffmann bien sintonizados.

Otra de esas alineaciones de infarto nos llega con Fight it Back, con Mark Lopes, Bumblefoot, Billy Sheehan y Shawn Drover. La verdad es que el disco consigue aunar en distintas canciones a músicos que difícilmente veríamos juntos, creando combinaciones la mar de curiosas. Sheehan repite en el disco volviendo a dejar su impronta, mientras que Lopes hace un trabajo titánico, siendo otra de esas voces que quedan bien en temas compuestos por Accept. Drover por su parte cumple con nota y Bumblefoot como era de esperar, nos regala un solo estratosférico donde las notas por segundo salen disparadas de su guitarra.

Love Child es de esos temas que aunque son conocidos por los fans de Accept, queda eclipsado por otros himnos, pero que es uno que me encanta. Billy Corgan se encarga de cantarlo mientras que David Ellefson y Tommy Aldridge repiten en sus respectivos instrumentos. Corgan tiene una voz peculiar, más alejada de los estándares del heavy metal y quizás una canción de Accept no encaja en su tonalidad, pero logra dejar su impronta, siendo en ocasiones arrollado por Tornillo (especialmente en el estribillo) pero en rasgos generales es disfrutable.

Breaker continúa con este bombardeo de himnos. Curiosa la colaboración de Girish Pradhan (GATC) completando la banda con los hermanos Glen y Shawn Drover y Chuck Garric) Gran aportación de los hermanos y un Garric que vuelve a salirse al bajo, pero ese cóctel compuesto por Tornillo y Pradhan para mí es lo que mejor funciona en esta canción.

Demon's Night nos trae de invitado a Bobby Blitz y con eso ya está todo dicho. Pedazo de interpretación la del vocalista de Overkill cuya voz está hecha para cantar canciones de Accept sin despeinarse. Si a eso le añadimos a Andy Sneap a la guitarra y David Ellefson y Ray Luzier de nuevo en el equipo, ya tenemos otro pelotazo.

Otra curiosa combinación de músicos se nos da en T.V. War. Os imagináis a Joe Lynn Turner cantando con Fredrik Åkesson de Opeth a la guitarra, Rudy Sarzo al bajo y Ken Mary a la batería? Pues déjate de imaginarlo porque nos los juntan aquí. Turner deja su estilo personal y la canción logra brillar con todas estas piezas sobre el tablero.

Sebastian Bach tampoco se quería perder esta fiesta y se une a Rex brown y Shawn Drover para darnos una más que digna versión de London Leatherboys. El bajista de Pantera le mete mayor punch al tema con el bajo y Tornillo y Sebastian Bach van jugando a las voces, explotando en el estribillo.

Monsterman cuenta con otro gran vocalista como es Jeff Scott Soto junto a Jeff Loomis a la guitarra, que naturalmente nos brinda un solo espectacular. Soto es otro de los que adapta su tonalidad vocal para sonar roto y rasgado y así encajar con Mark Tornillo. 

Por último tenemos Restless and Wild donde invitan a Chris Jericho a cantar y a K.K.Downing a la guitarra, apoyados de nuevo por Sheehan y Ray Luzier. Sheehan es sin duda uno de los jugadores estrella del disco, tema donde colabora, tema que destaca por las líneas de bajo. Pero aquí Downing es el que viene a dejar su sello, como otro de los arquitectos del sonido del heavy metal que es, impregnando su estilo en un solo que te invita a cerrar los ojos y dejarte llevar.

Normalmente este tipo de discos de regrabaciones con músicos invitados suelen ser algo insulsos o que no salen de lo curioso, pero he de admitir que Accept han logrado con este mantenerme todo el rato atento a cada músico y a cada interpretación, eligiendo además una selección de canciones que repasan sus años dorados pero a veces huyendo de lo esperado, rescatando o lavando la cara a canciones algo más olvidadas. Han sido muchos los amigos y músicos que han celebrado estos 50 años de Accept teniendo a invitados de la primera división del heavy metal, por lo que si eres fan de los teutones, no dejes de escuchar este disco para unirte a la celebración y pasar un buen rato.

Discográfica: Napalm Records

Tracklist

  1. Fast as a Shark
  2. Balls to the Wall
  3. Aiming High
  4. Run If You Can
  5. Hellhammer
  6. Metal Heart
  7. Losers and Winners
  8. Save Us
  9. Up to the Limit
  10. Wrong Is Right
  11. Starlight
  12. Fight It Back
  13. Love Child
  14. Breaker
  15. Demon's Night
  16. T.V. War
  17. London Leatherboys
  18. Monsterman
  19. Restless and Wild

martes, 12 de mayo de 2026

Saratoga - En Estado Puro


Si hay una banda española que son sinónimo de perseverancia, esos son Saratoga. Con ya casi 35 años a sus espaldas, la agrupación liderada por el incombustible Niko del Hierro ha pasado por diferentes etapas y un desfile de músicos que no han hecho mella en su determinación. Tras 8 años sin publicar material nuevo, vuelven a la palestra con su nuevo trabajo, En Estado Puro.

Este álbum llega con importantes cambios en la formación. Es el primero con Arnau Martí a la batería tras su incorporación a la banda en 2023 y también supone la salida de Jero Ramiro, miembro fundador que ya dejó las filas de Saratoga en 2006 para reincorporarse en 2014. Su salida ha sido bastante debatida ya que ha sido en malos términos y todo indica que esta vez es definitiva. Para muchos, el sonido del guitarrista es fundamental, pero ya se ha comprobado que la banda ha seguido adelante sin él con buenos resultados. Su puesto ha sido ocupado por el guitarrista peruano Charlie Parra, quien ya ha tocado con Saratoga en sus giras por Latinoamérica y que no es un desconocido para los seguidores de la banda. Así, con esta nueva encarnación, siguen adelante con Niko del Hierro al bajo y Tete Novoa a las voces, quien pronto cumplirá 20 años como vocalista de Saratoga, siendo el cantante con más años al frente y el tercer miembro más veterano que ha pasado por las filas de la formación.

El disco es toda una declaración de intenciones, con letras donde la banda reivindica su legado y sus ganas de seguir adelante pese a las adversidades, siendo también un trabajo más directo, heavy y acelerado, mostrando esa rabia y esa mencionada convicción que sigue intacta.

La encargada de abrir el álbum es Inteligencia Artificial (IA) donde cargan contra el desmesurado uso de esta herramienta que poco a poco está devorando la creatividad en muchos sectores. Musicalmente es directa y reconocible, un tema a caballo entre el heavy metal y el power y que en sus primeros compases reconoces ese sello de Saratoga. Tete se apodera del tema, entonando con registros agudos y dándonos un estribillo bien pegadizo. Se nota que la banda quiere darnos nuevos himnos y aunque será el público quien lo decida, vemos que pese a los años Saratoga siguen rubricando buenas canciones. La batería de Arnau ya deja ver su potencial y que pese a que por la banda han pasado auténticas bestias (Dani Pérez, Joaquín Arellano, Andy C. o el Estepario Siberiano) da la talla con nota.

A Toda Velocidad es uno de los temas insignia del álbum. Una pieza de speed metal con evidentes toques de power sacados de bandas como Stratovarius y donde Charlie Parra va a mostrar por qué se ha ganado el puesto como guitarrista de Saratoga. Velocidad, riffs bien potentes, solo de guitarra neoclásico, batería desenfrenada, líneas de bajo marcadas y una letra que habla de que la banda todavía tiene cuerda para rato y que este silencio discográfico de 8 años se ha roto para darnos a una banda engrasada y renacida. Esta canción me parece el himno del disco y en directo va a ser un auténtico cañonazo.

Silencio nos retrae a esos primeros años de Saratoga o a los años de álbumes como Tierra de Lobos, sonando crudos y más graves. Tete sacrifica agudos por tonos más sosegados, mientras de fondo la guitarra reparte melodías y riffs cortantes e incluso con cierto groove y las líneas de bajo capitaneadas por Niko le añaden más punch donde además tiene unos segundos para brillar en solitario. La letra es un dardo envenenado al ya ex miembro de la banda, y no será la única, ya que de manera poco velada, el disco va dedicado al ex guitarrista. El solo y esos aires a Perro Traidor hacen de este un corte curioso, diferente y más rabioso.

Llegamos a la única balada del disco, Alma de Cristal, que no va a presentar nada nuevo en este campo, siendo un tema pasteloso, con inclusión de guitarras acústicas, teclados, Tete moviéndose cómodo en estas tesituras y en definitiva, una pieza que está más cercana al proyecto en solitario de Tete y que ayuda a bajar las revoluciones en un disco potente.

Vientos de Libertad arranca de manera más oscura y densa, con un Niko marcando territorio y unos riffs machacones que muestran las influencias de Charlie, que van del power, al heavy o al metal más actual. Tete vuelve a dar una clase magistral al mostrar esos agudos potentes, mientras que el solo de Charlie acompañado por la batería de Arnau es otra carta de presentación de ambos para reivindicar su puesto. El solo de Niko que le precede es otro de los mejores momentos de la canción. La letra vuelve a abordar el concepto de un nuevo comienzo, incidiendo en esta nueva etapa por la que la banda atraviesa.

Alma Perdida nos pone en la piel de un suicida, por lo que musicalmente es oscura, reflejando una tensión constante que Arnau sabe transmitir con los golpes de batería, simulando los latidos del corazón. Tete vuelve a cantar de manera comedida, logrando interpretar el papel del protagonista y mostrar esa agonía. Las guitarras se doblan en una melodía muy maideniana para después ofrecernos un solo intenso que dan paso al clímax de la historia. Estamos ante el tema más tapado del disco al no ser el típico corte acelerado o de estribillo fácil, pero una de las canciones más complejas que Saratoga nos han ofrecido y que sin duda con cada escucha logra darnos matices nuevos.

Basta Ya de Horror nos trae a una banda que aborda la situación actual que vivimos, rodeados de guerra, miseria y mandatarios que sólo buscan el beneficio propio, todo envuelto en un heavy metal más clásico que me vuelve a recordar a los Saratoga de discos como Vientos de Guerra. Es quizás el tema más plano del disco, donde se puede rescatar el solo de guitarra pero que por lo demás, no logra engancharme o despertar mi atención.

Todo Acabó nos habla del desamor, del fin de una relación y que empieza con Arnau en solitario para darnos después a un Niko liderando el tema con sus líneas de bajo crujientes y potentes, volviendo a reivindicar su puesto como uno de los mejores bajistas del heavy metal nacional. Volvemos a encontrarnos a un Tete que canta más grave y contenido mientras unos riffs de guitarra y bajo combinados se nos presentan y que es otra de esas marcas de Saratoga tan reconocibles. Otro corte oscuro y más pantanoso pero que nos muestra otra cara de la banda que también experimenta pero sin perder su esencia.

La sorpresa del álbum nos llega con Te Vistes de León, donde por primera vez en 35 años de historia de Saratoga, Niko del Hierro se encarga de cantar, dándonos una canción diferente, adaptada a su voz, más ronca, que pese a comenzar como si fuera un power metal poderoso, nos ofrece un heavy metal con destellos de punk y donde el bajista se despacha bien a gusto volviendo a dedicar unas palabras a su ya ex compañero de banda. Una pena que la relación entre ambos acabe así tras años de andaduras juntos y que esta batalla se esté dando de forma tan abierta, pero la canción sirve para que Niko libere esa rabia y frustración con una letra que no deja nada a la imaginación. El protagonismo en lo musical recae en bajo y batería aunque los riffs de guitarra acelerados y mordedores ayudan a impregnar de veneno al tema.

El final del disco llega con Somos Fuego, pieza intensa nuevamente con ese mensaje de seguir adelante que las banda nos quiere grabar a fuego. Esta canción sí que recuerda a los trabajos más actuales de la formación, como Morir en el Bien, Vivir en el Mal, y en concreto tiene partes que relaciono con el tema Mi Venganza. Estribillo bien marcado, momentos instrumentales más elaborados y atmosféricos y un broche a un álbum que une perfectamente el sonido clásico con el más actual de una banda que no se rinde.

Esta nueva etapa de Saratoga nos trae un álbum que sirve como toma de contacto, donde los nuevos fichajes sacan pecho y tenemos desde el power metal más clásico y elaborado al heavy metal que la banda abandera desde hace ya 35 años. Todo indica que estos Saratoga van a tirar por estos derroteros y que ahora van a ir a por todo, con mucho que demostrar. Yo les doy un voto de confianza, como llevo haciendo desde que los descubrí y con ilusión de ver a dónde nos lleva este nuevo capítulo.

Discográfica: Maldito Records

 

Formación

  • Niko del Hierro - Bajo
  • Tete Novoa - Voz
  • Arnau Martí - Bastería
  • Charlie Parra - Guitarra


Tracklist

  1. Inteligencia Artificial (IA)
  2. A Toda Velocidad
  3. Silencio
  4. Alma de Cristal
  5. Vientos de Libertad
  6. Alma Perdida
  7. Basta ya de Horror
  8. Todo Acabó
  9. Te Vistes de León
  10. Somos Fuego

 

Puntuación: 7.75/10

 

martes, 5 de mayo de 2026

Hellripper - Coronach


Hablar de Hellripper es hablar del creador y cerebro de la banda, el escocés James McBain, quien en 2014 dio forma a esta "one man band" encargándose él de todos los instrumentos y que poco a poco ha ido ganando cierto renombre en la escena. Ahora nos presenta su cuarto trabajo Coronach, arropado esta vez por la discográfica Century Media.

Los que ya conozcan el trabajo de Hellripper ya saben lo que se van a encontrar. Si es tu primera vez, es  complicado meterlos en un sólo estilo, pero su sonido es una estudiada mezcla de speed metal crudo y descarnado herencia de Motörhead, evidentes toques de Venom y ese thrash y proto black metal de formaciones como los primeros Sodom o Bathory. Una orgía sonora que encaja a la perfección y que nos da como resultado canciones que aportan melodías muy llamativas pero sin perder oscuridad y violencia contenida.

Antes de meternos de lleno en sus 8 temas, mencionar su portada, posiblemente la mejor hasta la fecha, que creo que plasma muy bien el sonido y la temática que suelen abordar las letras, donde la mitología escocesa siempre tiene gran protagonismo.

Ahora sí, el álbum arranca con Hunderprest, que arranca sin paliativos con un riff bien acelerado y afilado que da paso a un speed/black metal que inmediatamente te incita a mover la cabeza con su frenetismo y con rasgada voz de McBain. Hacia la mitad la batería se descontrola para pasar a un black metal más atmosférico e intenso junto a unos solos de guitarra melódicos y más enfocados en el heavy metal e incluso en sus compases finales teclados que me hacen recordar a los mejores Children Of Bodom que demuestra que esa mezcla de influencias son perfectamente balanceadas cuando la canción lo demanda. Un inicio que ya te atrapa en la red que Mc Bain ha tejido sin fisuras.

Kinchyle (Goatkraft And Granite) llama la atención por ser un tema más cercano al speed metal más tradicional, recordando sus primeros compases a bandas míticas del género como Grave Digger, Running Wild o Scanner con esos riffs acelerados pero melódicos, que conjugan con la voz rasgada y aguda. Sin duda, las guitarras son las protagonistas que van repitiendo un riff muy sólido y su estribillo más coral y pegadizo. Canción que saca a relucir la faceta más melódica de Hellripper.

El piano nos da la bienvenida a The Art Of Resurrection para crear una atmósfera melancólica y oscura que desarrollará ese metal demente y melódico con buenos momentos a la batería (para mí una de las mejores interpretaciones de McBain con el instrmento) y es en Baobhan Sith (Waltz Of The Damned) cuando el black metal más podrido vuelve a la palestra, mostrando guturales más marcados pero donde encontramos cierta teatralidad en sus estrofas de gran inspiración en Mercyful Fate. Pese a que son muchas las inspiraciones de las que Hellripper toman, crean un sonido propio y este tema es un claro ejemplo de cómo reinventar ciertas influencias. Una canción que en sus más de 6 minutos nos regala momentos instrumentales muy logrados.

Blakk Satanik Fvkkstorm es la canción con la que vuelven a sus raíces para darnos es black/speed fruto de una noche loca entre Motörhead y Venom y que si eres seguidor de Hellripper desde sus inicios, el tema te va a arrancar una sonrisa y te va a recordar a sus primeros trabajos. Corto, intenso y que va directo al grano.

Sculptor’s Cave también destaca por sus influencias en el heavy metal de corte más clásico y por presentar melodías orientales (que algunos dirán que están inspiradas en el famoso tema de Iron Maiden Powerslave) que abre con un bajo bien marcado y que tiene un estribillo que logra quedarse en tu cabeza. Una de esas piezas sorpresivas que demuestran la evolución que McBain ha ido desarrollando a lo largo de los discos.

Mortercheyn es una nueva arremetida de black metal visceral que saca a relucir la vertiente más extrema y cruda del sonido de Hellripper, un corte directo y crudo que busca esa violencia sonora y que agradará a los que andan buscando mayor agresividad por parte del escocés.

Pero sin duda alguna el mejor corte del disco es Coronach, pieza de casi 9 minutos que es la joya del álbum y una de las mejores composiciones que ha realizado McBain por no decir la mejor. Está inspirada en el poema del mismo nombre del escritor escocés Walter Scott (autor entre otras obras, de Ivanhoe) y arranca con la famosa "Marcha Fúnebre" y con un McBain irreconocible a la voz, cantando de manera operística y teatral, creando la atmósfera perfecta para un funeral. Entonces entra el black metal más melancólico y melódico, con pequeños toques de doom metal que va arrastrando la voz y unas guitarras contenidas con unos riffs endiabladamente pegadizos.Tras 4 minutos de lamento y oscuridad, llega el speed metal más cañero y descarnado con unos solos muy heavys y tras eso, unas melodías que parecen haber salido de los primeros discos de Iron Maiden, donde las guitarras hacen un sentido homenaje a la NWOBHM y que son sin duda el cenit de la canción. Pero todavía quedan unos últimos segundos épicos donde las gaitas aparecen a modo de funeral escocés para poner la guinda a una de las mejores canciones que he escuchado este año, elevando este disco a otro nivel y coronando a McBain como uno de los mejores compositores en su campo.

Coronach nos presenta un álbum equilibrado, donde vamos a encontrar temas que van a mostrar influencias del speed, el black, el heavy metal clásico y donde hay mayor lugar para la experimentación, pero sin perder un ápice del sonido que Hellripper lleva desarrollando desde sus inicios. Sin duda el trabajo más elaborado de James McBain y que nos adentra en una nueva etapa dentro de su carrera. Una auténtica experiencia sonora.

Discográfica: Century Media

 

Formación

  • James McBain - Voz, guitarras, bajo, batería 


Tracklist

  1. Hunderprest
  2. Kinchyle (Goatkraft And Granite)
  3. The Art Of Resurrection
  4. Baobhan Sith (Waltz Of The Damned)
  5. Blakk Satanik Fvkkstorm
  6. Sculptor's Cave
  7. Mortercheyn
  8. Coronach

 

Puntuación: 8.5/10 

  

Triumpher - Piercing The Heart Of The World


Si hay una banda actual que ha logrado plasmar el heavy metal en su vertiente más épica y pura, sin duda esos son Triumpher. La formación griega, fundada en 2019 han publicado 3 álbumes de estudio que son imbatibles y con el que han logrado desarrollar un estilo muy marcado e inconfundible, llevando como estandarte la rica mitología de su país. El pasado mes de marzo lanzaron su tercer trabajo Piercing The Heart Of The World con el que se afianzan como apuesta segura dentro del heavy metal underground y que si siguen por este camino, pueden llegar a dar mucho que hablar.

Hay una palabra que se va a repetir mucho a lo largo de este análisis y esa es "épico" y es que no hay otra forma de definir el disco y el sonido de los helenos, mostrando una más que innegable influencia de bandas como Manowar o Virgin Steele, pero también de Bathory en su etapa vikinga. Aquí el metal más rimbombante y solemne va a estar presente en todo momento, con coros grandilocuentes, letras donde abunda lo heroico y lo mitológico y la atmósfera donde casi se puede oler el acero, el sudor y la sangre. Si vas buscando eso, quédate porque Triumpher te van a dar lo que ibas buscando.

La inicial Black Blood arranca con coros celestiales, batería marcial y guitarras afiladas, todo ello coronado por la bestial voz de Mars Triumph, que la primera vez que lo escuché me quedé alucinado. Estamos ante un Eric Adams rejuvenecido, y es que es imposible no comparar ambas voces, siendo en muchas ocasiones un calco (en el buen sentido) pero aquí el vocalista añade elementos rasgados en algunos momentos junto a partes más operísticas. Sin duda de lo mejor del disco es escucharle cantar. A eso hay que sumarle los toques sinfónicos y unas líneas de bajo bien marcadas (Gran trabajo en todo el disco por parte de Stelios Zoumis) que se mezclan con unos solos bastante efectivos y ese combo de guitarras poderosas realizadas por Christopher Tsakiropoulos y Marios Petropoulos. Un inicio que ya despeja toda duda acerca de lo que nos van a ofrecer el combo griego.

Destroyer es un auténtico torbellino de epicidad y heavy metal en estado puro. Las guitarras galopantes y la batería arrolladora de Agis Tzoukopoulos van al timón mientras que Mars Triumph va entonando un himno épico donde mezcla de manera pasmosa registros agudos y solemnes junto a partes rasgadas y más oscuras. Los coros y los teclados añaden más empaque a una canción que haría enrojecer a los actuales Manowar, mostrando el sonido que ellos antaño enarbolaron pero puliéndolo y dándole nuevos matices. El solo de guitarra y sus compases finales hacen que quieras unirte a la batalla y levantar el puño. Simplemente épico.

The Mountain Throne fue el adelanto del álbum. Aquí encontramos pasajes más elaborados en un tempo más calmado y partes instrumentales majestuosas, donde Mars Triumph parece que declama en lugar de cantar, apoyado en esos coros marciales y donde los teclados ganan mayor peso. No van a faltar momentos para que las guitarras tengan su momento de brillar y hacia mitad de la canción y tras su estribillo pasan a acelerar con elementos del black metal como el tremolo picking, doble bombo y la voz más áspera y cruda (no olvidemos que varios de los miembros han tocado anteriormente en bandas de black metal, por lo que esas influencias también se reflejan en el sonido del disco) El final se torna más grandilocuente con los coros oscuros que dan por terminado un corte intenso.

La mitología griega es uno de los pilares en la narrativa de Triumpher y el mayor ejemplo lo tenemos con Ithaca (The Return Of The Eternal King) donde nos hablan del retorno de Ulises a su hogar tras todo lo acontecido en La Odisea, siendo una pieza de más de seis minutos en la que encontramos desde partes narradas en una atmósfera de calma a registros agudos y llenos de sentimiento que sirven para que Mars Triumph luzca todos sus recursos vocales mientras de fondo las guitarras cristalinas le acompañen. hacia la mitad sube en su intensidad con la aparición de la batería y guitarras distorsionadas, aportando mayor epicidad. Quizás sea del disco el tema más difícil de digerir pero que tras varias escuchas terminas abrazando y que sirve de oasis entre tanta opulencia sonora.

Algo parecido ocurre con Vaults Of Immortals, canción de apenas 2 minutos que sirve para que tomemos un respiro para lo que se avecina, teniendo una base instrumental acústica y una interpretación más teatral por parte del vocalista.

The Flaming Sword recupera la épica y el sonido más recargado, con guitarras que cabalgan, líneas de bajo bien marcadas, batería con pegada contundente y esos coros "manowarescos" que retoman ese heavy metal más rimbombante, con un buen estribillo y guitarras que se doblan y muestran uno de los mejores solos del disco, donde lo melódico y lo dramático se unen siendo una pieza bien equilibrada. Una canción más que correcta.

Erynies es un corte que en lo musical adapta perfectamente la figura mitológica de las erinias, siendo oscura, más cruda y agresiva, donde otra vez las influencias del black metal son notables. Se acelera el ritmo y la batería gana en matices, mientras que las guitarras y las partes orquestales nos adentran en una atmósfera más oscura y opresiva, contando con unas líneas de bajo más crujientes y en su estribillo el coro y la voz gutural hacen que parece que estemos descendiendo al mismísimo Hades. Sin duda, uno de los mejores momentos del disco y que demuestra que Triumpher tienen recursos para ofrecer canciones más variadas.

Como colofón está Naus Apidalia, tema de nueve minutos y medio donde vuelven a narrarnos pasajes de La Odisea, empezando con un heavy metal más solemne con guitarras y bajo cabalgando con elegancia mientras que la voz nos va metiendo en la historia. Unos primeros minutos épicos que ayudan a sumergirnos en la atmósfera para dar paso a la segunda parte de la narrativa, más oscura y recargada en los coros donde el solo de bajo da la entrada, con una voz que va susurrando y nos introduce en un viaje onírico. Sorprende ese giro en su tercera parte, cantada en griego donde se recupera ese ambiente más grandilocuente para finalmente explotar en su última parte, donde los solos de guitarra van a ser los protagonistas y el dúo de hachas van a poder brillar y en sus últimos compases recuperar las melodías del principio y ponerle el broche a esta epopeya que la banda ha manejado de manera magistral, haciendo que su duración no se haga pesada si te has dejado llevar por ella.

Con este tercer trabajo Triumpher vuelven a sorprender con su heavy metal donde hay cabida para pasajes épicos, partes sinfónicas, momentos con referencias al metal extremo donde nos hacen viajar a través de la mitología. Canciones grandilocuentes y riqueza instrumental en un disco que pese a sus recargados y duraderos temas no se hace pesado y te invita a que lo revisites más veces. Disco forjado con acero griego por artesanos que conocen el secreto del metal más auténtico.

Discográfica: No Remorse Records

 

Formación

  • Mars Triumph - Voz
  • Christopher Tsakiropoulos - Guitarra 
  • Mario Peters - Guitarra 
  • Stelios Zoumis - Bajo
  • Agis Tzoukopoulos - Batería

 

Tracklist

  1. Black Blood
  2. Destroyer
  3. The Mountain Throne
  4. Ithaca (Return Of The Eternal King)
  5. Vaults Of Immortals
  6. The Flaming Sword
  7. Erinyes
  8. Naus Apidalia

 

Puntuación: 9/10

 

martes, 21 de abril de 2026

Nervosa - Slave Machine


 
Nervosa es una banda que ha sabido mantenerse gracias al tesón y la persistencia de Prika Amaral, fundadora y cerebro del proyecto, que pese a los múltiples cambios de formación, continúa en la brecha siendo un referente dentro del thrash metal más actual.

He de reconocer que aunque seguí a la banda desde prácticamente sus inicios, les perdí la pista tras su álbum Perpetual Chaos de 2021, cuando la vocalista Diva Satánica abandonó el grupo y hubo una escisión, quedándose Prika al mando en solitario. En 2023, con nueva formación, lanzaron el álbum Jailbreak, con la novedad de que la misma Prika se encargaba de las voces además de la guitarra, pero quitando del single promocional, no escuché más.

Ahora, con el lanzamiento de Slave Machine he decidido dar otra oportunidad a la banda y he de decir que el disco no me ha desagradado. Producido por Prika Amaral y la también guitarrista de la banda Helena Kotina junto a Martin Furia, actual guitarrista de Destruction quien también ha trabajado con bandas como Evil Invaders, Toxic o los propios Destruction , nos vamos a encontrar con un álbum cargado de furioso thrash metal donde también hay cabida para el death metal.

En cuanto a la formación, tenemos a Prika Amaral a la voz y guitarra, Helena Kotina a la otra guitarra, Mihaela Naydenova, quien regresa a la banda para ocuparse de la batería y del bajo se han encargado Hel Pyre y Emmelie Herwegh.

La intro Impending Doom, cargada de tensión, da paso al primer corte como tal, Slave Machine, donde encontramos una genial mezcla de thrash metal rabioso y afilado junto a momentos melódicos, principalmente en su estribillo. Las guitarras reparten riffs asesinos mientras que la batería arremete sin piedad. Un primer tema que ya nos deja ver que Nervosa siguen en plena forma.

Ghost Notes es más pesada, rebajando la velocidad pero aportando riffs más sólidos y con una Prika que aunque en su día me sorprendió que decidiera ponerse al cargo de las voces, ha demostrado su valía y ofrece registros rasgados y en algunos momentos hasta limpios y melódicos, siendo una voz más cercana al death metal pero que combina a la perfección con el sonido de Nervosa. De hecho este tema me recuerda a Arch Enemy en su estribillo. Las líneas de bajo aquí son más notables y en general una canción más melódica pero igual de efectiva.

Beast Of Burden nos hace regresar al thrash más canónico, siendo una pieza más directa y cruda, de esas que te pasan por encima y que cuenta con las guitarras más destructivas del disco y un solo más que notable. You Are Not A Hero por su parte sabe combinar brutalidad con melodía, teniendo un estribillo llamativo y dando momentos para que la sección rítmica tome el timón y puedan lucirse, mientras que el solo y su parte instrumental posterior, más cercana al death metal, me parece lo mejor de la canción.

Hate es uno de mis momentos favoritos del álbum, con su inicio ultra melódico pero crudo que después da paso a un thrash machacón y rompecuellos, con prika prácticamente ladrando las líneas vocales, un estribillo contundente y riffs pegadizos a la par que brutales. Una de esas canciones que pueden ser estandartes de la banda.

The New Empire continúa con ese equilibrio entre melodía y brutalidad sonora mientras que 30 Seconds vuelve a darnos una dosis de thrash metal devastador, con gran aporte de las guitarras y una batería que hace una de sus mejores aportaciones al disco, dando aquí un merecido reconocimiento a Mihaela Naydenova.

Crawl For Your Pride avanza sin paliativos, teniendo unas guitarras muy directas y partes melódicas a caballo entre el thrash clásico y el death, con unos coros pintorescos y secciones más densas que logran transmitir la rabia de su letra. Learn Or Repeat es la canción hecha para desatar el caos en directo, ideal para el moshpit, destructiva, directa y cruda, más cercana al thrash metal clásico de formaciones como Destruction o Holy Moses
 
The Call vuelve a presentar ese sonido de death metal más moderno que puede recordarnos a Arch Enemy, donde las guitarras presentan melodías muy pegadizas mientras que Prika canta más cercana a esos terrenos. Para finalizar tenemos Speak In Fire, que se torna más oscura y densa, siendo la canción que se distancia ligeramente del resto, de ahí que hayan decidido ponerla como cierre. Un buen tema que se diferencia y muestra la variedad compositiva del grupo.

Nervosa ha sabido sobreponerse a sus cambios de formación y Prika Amaral y sus huestes nos ofrecen un trabajo donde encontramos variedad en su sonido y a una banda que no se estanca en una fórmula. Si en su día perdí el interés por ellas, ahora lo han recuperado.

Discográfica: Napalm Records

 
Formación:

  • Prika Amaral - Voz, guitarra
  • Helena Kotina - Guitarra
  • Hel Pyre - Bajo
  • Emmelie Herwegh - Bajo
  • Mihaela Naydenova - Batería 
 
 
Listado de temas

  1. Impending Doom
  2. Slave Machine
  3. Ghost Notes
  4. Beast Of Burden
  5. You Are Not A Hero
  6. Hate
  7. The New Empire
  8. 30 Seconds
  9. Crawl For Your Pride
  10. Learn Or Repeat
  11. The Call
  12. Speak In Fire

 

Puntuación: 8/10

 

viernes, 6 de marzo de 2026

Death Dealer - Reign Of Steel

 

Llega a nuestras manos el cuarto trabajo de Death Dealer, banda formada por músicos de la talla de Sean Peck (Cage) a la voz, Stu Marshall y Ross the Boss (ex Manowar, Dictators) a las guitarras, Steve Bolognese (ex Them) a la batería y Mike LePond (Symphony X) al bajo. Una alineación que ya nos hace ver que no estamos ante un grupo cualquiera.

Este álbum se ha publicado a la vez que se ha hecho pública la noticia de que Ross the Boss ha sido diagnosticado con ELA, por lo que la banda, en un comunicado, han dejado claro que la actividad de la banda se paraliza para estar al lado de su amigo y compañero. Desde aquí le mandamos a Ross the Boss toda nuestra fuerza y apoyo.

Centrándonos en lo musical, Death Dealer nos ofrecen un álbum a caballo entre el heavy y el power metal donde no van a faltar riffs agresivos, buenas melodías y potentes estribillos. La producción ha corrido a cargo de los propios Stu Marshall y Sean Peck y la impresionante portada ha sido realizada por el artista Dušan Marković, quien ya relizó portadas para trabajos anteriores de la banda y ha trabajado para grupos como Jag Panzer.

Assemble es la encargada de abrir el disco de forma épica para dar paso a un tema acelerado y cargado de furia, con un Sean Peck impresionante y que es una de las voces más infravaloradas de la escena, mostrando un chorro de voz y unos registros agudos que te dejan con la boca abierta. Es inevitable que musicalmente recuerden a Manowar o a los propios Cage, pero también recuerdan a formaciones de US power metal como Helstar o Jag Panzer.

Devil's Triangle apuesta por la pesadez con ese muro creado por batería y bajo, mientras que las guitarras crean riffs contundentes, que se termina coronando con ese estribillo coreable y triunfador y unos solos melódicos pero que no pierden potencia en ningún momento, mientras que Riding On The Wings se torna más melódica con esa esencia del power metal más clásico y primigenio que se puede apreciar en su estribillo, aunque se nota esa inevitable influencia de Manowar en los riffs que nos regala la dupla creada por Ross the Boss y Stu Marshall.

Bloodbath rompe con todo con ese impresionante grito desgarrador de Sean Peck, el doble bombo e incluso la forma de cantar, que me recuerda a Anthrax y con esos toques de thrash metal en la batería y guitarras. Una canción hecha para arrasar con todo y donde además Mike LePond nos regala unas líneas de bajo bien marcadas y potentes junto a unos solos de guitarra que desatan el potencial de sus dos hachas. Sin duda el tema más agresivo y machacón del disco que nos muestra que la banda son una máquina engrasada.

Raging Wild And Free es una balada que busca mostrar la faceta melódica e intimista de Death Dealer, muy cercana a baladas de bandas de power metal como pueden ser Hammerfall o Helloween. A destacar el trabajo de LePond, el solo de la parte central y la interpretación de Sean Peck. Blast The Highway da un giro de tuerca para darnos speed metal contundente donde las guitarras brillan y nos sacuden a base de riffs afilados de la escuela de Judas Priest, apoyadas por el doble bombo.

Compelled vuelve a darnos densidad sonora en un corte más heavy, donde la banda se desenvuelve con facilidad y las guitarras son más pesadas y la sección rítmica tiene ocasión de mostrar su potencial, especialmente LePond y dejando a Sean Peck mostrar registros melódicos que se mezclan con momentos más intensos con gritos desgarradores.

Dragon Of Algorath tiene un dominante riff de guitarra que nos hace cabalgar de manera épica, siendo escudado por la batería y su doble bombo imparable junto a las voces y los apoteósicos solos que terminan de coronar este tema cargado de fuerza y pasión. Sleeping Propeth es un medio tiempo oscuro que rompe con lo anterior y nos da un tema más teatral, con un Sean Peck ofreciendo una de sus interpretaciones más convincentes y un LePond que destaca gracias a sus líneas bien marcadas y densas que añaden empaque.

Para finalizar Reign Of The Night nos hace una descarga de ese power metal americano con estribillo pegadizo que convence a golpe de guitarra, doble bombo y potencia sonora.

En definitiva, Reign Of Steel ofrece lo esperado de unos Death Dealer que siguen llevando el estandarte del heavy/power metal con otro disco cumplidor y que saca músculo gracias a su producción y a la calidad de sus músicos. Un trabajo que no va a aportar nada nuevo al género pero que se disfruta y sirve para hacerte pasar un buen rato.

 

Discográfica: Massacre Records

 

Formación

  • Sean Peck - Voz
  • Ross the Boss - Guitarra
  • Stu Marshall - Guitarra
  • Mike Lepond - Bajo
  • Steve Bolognese - Batería 


Tracklist

  1. Assemble   
  2. Devil's Triangle   
  3. Riding On The Wings   
  4. Bloodbath   
  5. Raging Wild And Free   
  6. Blast The Highway   
  7. Compelled   
  8. Dragon Of Algorath   
  9. Sleeping Prophet   
  10. Reign Of The Night

 

Puntuación: 7/10